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El ascensor, nuestro gran amigo 30 de Abril del 2005

Escrito por SodLogan en: Reflexiones , comentarios cerrados

Sí, parece que el ascensor es una parte importante en mi vida, ya que hablo en dos columnas “consecutivas” sobre él, pero es que subir y bajar cinco pisos varias veces al día da para mucho.

A parte de evitar verme involucrado en las odiadas y temidas conversaciones de ascensor -tampoco he de hacer mucho esfuerzo, pues la gente de este piso no es muy amigable, hasta el punto de no saludarte si te cruzas con ellos a la entrada del portal- llevo dándome cuenta en estos casi dos años que llevo viviendo aquí de cuán crucial puede sernos el espejo del ascensor.

Todos sabemos lo difícil que se hace el levantarse por las mañanas para ir al instituto, universidad o trabajo, y, la verdad, siempre nos falta tiempo para hacer todo lo que deberíamos hacer antes de salir de casa. Sin embargo, podemos, en unos pocos segundos, y gracias al preciado espejo, asearnos secanamente, ahorrándonos así muchos minutos que tardaríamos en nuestro cuarto de baño, minutos que podemos emplear, por supuesto, en dormir un poco más. Si no fuera por la intimidad del ascensor y su espejo, ¿cuántas veces habríamos ido con las legañas en los ojos, con los moquillos en la nariz, o incluso con la camiseta al revés? Inlcuso podemos acabar con nuestras pústulas rebosantes de pus. Desde luego, el espejo del ascensor es uno de los mejores inventos que se ha podido hacer.

Terminé de vislumbrar este hecho el jueves pasado. Tras una agotadora jornada laboral y extralaboral, me subí al habitáculo. Tal era el aburrimiento que había acumulado durante todo este día que, nada más entrar en el ascensor y pulsar el botón con premio, me puse a hacer el gilipollas delante del espejo, ejecutando todo tipo de muecas mientras hacía aspavientos con los brazos y cosas raras con las manos. Cuando me quise dar cuenta era demasiado tarde: me empecé a descojonar mientras deseaba que no hubiese ninguna cámara al otro lado del espejo grabando tal sarta de gilipolleces.