Verano aciago 13 de Julio del 2005
Escrito por SodLogan en: Protestas, Reflexiones , trackbackSigo sin internet. Es posible, de hecho, incluso que no tenga internet para lo que queda de verano. Mientras, en una sedentaria, apática y senil vida que no le desearía ni a mi peor enemigo, las desgracias se suceden las unas a las otras. Incluso se superponen. Una vez que las marcas de mi varicela fueron casi imperceptibles -excepto algún agujero de los que aún tengo esperanzas que se cierren-, no pude casi disfrutar de mi salubridad, un par de días quizás, ya que empezaron a dolerme la espalda, el cuello y el hombro derecho.
En principio una cosa nomal. “Una mala postura”, pensé. Pero cinco días después de los primeros síntomas, el dolor es insoportable. Así pues, fui a urgencias, donde pronto seré un habitual a este paso, y, tras hacerme dolorosísimas radiografías, el doctor me dijo que no veía nada. “Debe ser una contractura muscular. Se va a tomar *tal*”. Empezó el buen doctor a rellenar recetas y casi acabó con el talonario. No tengo ganas de contar, pero, a ojo, le echo 10 tipos de medicamentos al día entre mis nuevos dolores musculares y debido a diversos avatares de mi vida. Este verano los dioses me ponen a prueba, pero “pronto alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la otra” - Maximus.
Durante mi prolongada convalecencia resulta que la gente en cuyas manos “dejé” vuestra página amiga, www.ludoskopos.com, ha estado conspirando. Insultos contra mí, se me echa en cara que me ponga enfermo, que me corten internet, y todo lo relacionado con mi persona y mi implicación para con la página; dimisiones, huídas de personal, todo ello acompañado de insolentes SMSs. Eso sí, debo aplaudir la “resistencia” de alguna persona y la lucha por que la página aguante en pie hasta mi regreso. Un desastre que espero poder encauzar una vez que TODO vuelva a la normalidad, aunque creo que es bien difícil.
Por si fuera poco, me he comprado un móvil nuevo. Tras esperar los días pertinentes para las gestiones, mi padre fue a recoger el móvil -pues yo estaba inválido, como ya se sabe- y me lo trajo. Magna sorpresa me llevé cuando lo abrí y vi que faltaban la batería y la parte de atrás, así que me personé yo mismo en la tienda y los recogí sin ningún problema. Llegué a casa y me puse a trastear con él como un niño con un juguete nuevo -en fin, lo que soy-. Al día siguiente me dio por probar a llamarme desde mi propia casa: mayor sorpresa me llevé aún cuando comprobé que no podía recibir llamadas. Tras varias llamadas al servicio técnico de Amena y tras introducir diversos códigos, el teléfono sigue sin recibir llamadas ni SMSs, así como tampoco puedo enviarlos, sólo llamar.

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Comentarios »
jajaja que buen descubrimiento tu blog… me meo de la risa…