Estudiando en la biblioteca 2 de Agosto del 2006
Escrito por SodLogan en: Estudios, Reflexiones , trackbackComo este año, en lo que a estudios universitarios se refiere, no he dado gran golpe, me toca estudiar para recuperar nada más y nada menos que cuatro asignaturas en septiembre.
Hasta ayer, nunca había ido expresamente a la biblioteca expresamente (valga la redundancia) a estudiar. Quizás alguna vez a la de la uni para coger un libro o para tontear con los ordenadores. Pero nunca antes se me había ocurrido levantarme a las nueve de la mañana e irme a la biblioteca entre dos y tres horas a estudiar.
Es que lo necesito. Si quiero quitarme de encima estas cuatro asignaturas, no puedo permitirme procrastinar como venía haciendo durante los últimos 18 años. Porque si te pones a estudiar en casa, te lees una página y te entra hambre, sueño, ganas de ir al baño y piensas “voy a mirar un momentillo a ver si me ha llegado algún mail o algo”. Y ahí lo tienes: ya se acabó el tiempo de estudio por hoy.
Así que le eché dos huevos y dije “a partir de hoy, de lunes a viernes a estudiar a la biblioteca”. Y eso he hecho durante dos días seguidos, con un 99% de posibilidades de que también suceda mañana, cosa que no está nada mal.
Pero claro, te levantas “temprano” habiéndote acostado “tarde”, así que la primera media hora de estudio es, más bien, una agonía en el sentido etimológico de la palabra por mantenerte despierto y estudiar un poquillo. Mañana, nada más llegar, me meteré en el servicio y estiraré allí todas las partes de mi cuerpo, a ver si me espabilo un poco.
La cuestión es que no soy el único. Allí van llegando jóvenes y no tan jóvenes dispuestos a estudiar, sobre todo, derecho, alguna ingeniería o medicina. No son raros los pavos que van allí para intentar sacarse el bachillerato en septiembre. Se les reconoce fácilmente por sus libros de texto marca Anaya, Grijalbo o similares.

Pues bien. En estos dos días, a parte de estudiar lo que me corresponde, he estudiado también el comportamiento de la gente que va a estudiar a la biblioteca:
- El desgraciado llega allí, mira un poco a su alrededor y, finalmente, se sienta lo más alejado posible de cualquier persona que ya esté por allí.
- Una vez sentado, el individuo vuelve a mirar a su alrededor para ver qué hacen/estudian los demás.
- Tras la inspección, coge sus libros y/o apuntes y los (h)ojea.
- Vuelve a mirar a su alrededor como en el paso #2.
- Pone sus libros y/o apuntes en la mesa y empieza a hacer como que estudia.
- Al minuto del paso anterior, resopla, coge el estuche y rebusca en busca de su lápiz, portaminas o rotulador fosforito.
- Se lía a subrayar más de lo que deja sin subrayar. Nótese que subraya mientras lee el texto.
- Mira el móvil.
- A los 20 minutos se va al servicio, beber agua, fumar y estirar las piernas.
- Sigue estudiando.
- Finalmente, mira hacia delante, hacia detrás, recoge sus cosas, vuelve a mirar a su alrededor y se va.
Y este es, por lo general, el patrón de comportamiento del estudiante madrugador de la biblioteca.

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Comentarios »
Reconoce ya, que vas a la biblioteca a intentar ligar y no a estudiar… -_-
Saludos.
En Colombia pasa lo mismo, los mismos comportamientos y las mismas actitudes…