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Lío de una noche 17 de Octubre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Golfas, Protestas, Reflexiones , trackback

No, no. No se confundan. No hace falta que se froten los ojos, porque ya lo desmiento yo: el título no va por mí… ya me gustaría. Para la historia que hoy voy a contar, hay que remontarse a, creo, hace dos fines de semana. Una vez empezadas las clases, era hora de quedar felizmente todos los compañeros y, para tal efecto, nada más que ir a la Alfalfa.

Una vez llegados allí, la visita obligada es a La Rebotica, donde, en primera instancia, y para ir abriendo el “apetito”, la gente gusta de pedirse una maceta de cerveza o tinto; yo, personalmente, prefiero un botellín de Heineken, aunque ese día me dio también por la maceta. Una vez provistos del tentempié, salimos fuera a charlar.

Aquélla es una zona mágica, ya que siempre te encuentras con algún conocido que está allí haciendo lo mismo que tú: beber. En esta ocasión, fue una compañera la que se encontró a unos amigos, con los que se quedó hablando un rato. Yo, naturalmente, permanecí con mi grupito hasta que, al cabo de un rato, vino una de mis compañeras “corriendo”. Se puso a mi lado, la miré y entonces tuvo lugar el siguiente diálogo:

—…

—Estoy huyendo.

—¿De qué?

—De los amigos de Amiga1 (la que se encontró a los amigos).

—¿Y eso?

—Porque me quiere presentar a uno…

—… ¿y…?

—Pues… que no tengo ganas…

—… tú simplemente ve allí a que te lo presente, lo conoces y si no te cae bien te vuelves…

— … … … … bueno…

Y se fue. Yo aquel día me recogí temprano. Al lunes siguiente me enteré de que se lió con aquel pavo. Este lunes (ayer) me enteré de que estaba intentando darle largas. Como estas cosas me matan, me inmiscuí en la conversación para intentar enterarme mejor del tema.

Por lo visto, entre todas las tías estaban intentando maquinar alguna excusa para darle largas al tío. Yo, para ver cuál era su reacción, le insinué jocosamente que le dijera aquello de Yo te quiero… pero como amigo… Se rió y parece que no le pareció buena idea: algo es algo.

Exactamente, estaban buscando una forma de decirle que no quería nada, pero “sin hacerle daño, que ella le caía muy bien” y poco más como que el nota estaba tonto perdío por ella. A mí aquella escena me pareció dantesca; imagínense cinco o seis tías tratando de inventar una excusa para dar plantón a un tío. Yo, constantemente, decía: “La verdad, dile la verdad, cojones”, aunque parece que aquella solución no les parecía buena.

No sé qué habrá pasado al final, aunque ciertamente no es una cuestión sencilla. De todas formas, yo me decantaría por la verdad. ¿Y ustedes? ¿Qué dirían si fuesen la tía? ¿Cómo encajarían una excusa mala siendo el tío? ¿Y la verdad?

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