Recibiendo a los libertadores con lanzas y aceite hirviendo 21 de Noviembre del 2006
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Literatura, Reflexiones , trackbackYa había concluido la primera parte del tratado, dedicada al entusiasmo que Espartaco y su causa habían despertado en un principio, y se hallaba a punto de iniciar la segunda y más difícil, referida a la súbita hostilidad con que los esclavos de Capua habían reaccionado contra el ejército de esclavos. Comenzó por el título:
De las causas que inducen al hombre a actuar en contra de sus propios intereses
Pero tan pronto como hubo escrito estas palabras, advirtió que eran incorrectas. [...] [Los esclavos] se dirigían a las murallas a enfrentarse con Espartaco, a luchar con claro entusiasmo contra sus iguales, por el bien de sus opresores. Fulvio tachó el título y escribió debajo:
De las causas que inducen al hombre a actuar en contra de los intereses de otros, cuando se hallan aislados, y a actuar en contra de sus propios intereses cuando se asocian en grupos o multitudes
[...] A menudo había pensado que los hombres actuaban en contra de sus propios intereses cuando se trataba de asuntos importantes, mientras que en los asuntos triviales, defendían sus beneficios con astucia y obstinación.
—Los gladiadores (Arthur Koestler)
Pues ya ven, amigos, el borreguismo y la sinrazón tienen más años que Jesucristo. Por cierto: lectura recomendada.

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