jump to navigation

Ayudando al prójimo 29 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones , trackback

Cuando iba al colegio daba la asignatura de religión, supongo que por no meterse en líos burocráticos mis padres, ya que sería por entonces asignatura por defecto. Aparte de hacer dibujitos de Jesús, María, nazarenos, judíos y toa la pesca, demonizar romanos y, eventualmente, rezar un rosario que duraba toda la clase (desconozco si realmente se tarda tanto), de vez en cuando leíamos un ridículo libro de texto e incluso pasajes de la Biblia. La verdad es que había cosas provechosas y bonitas. Una de ellas era la de ayudar al prójimo, cosa cantada con cienes y cienes de bienaventuranzas. Pero, aunque uno ayude al prójimo desinteresadamente, al final siempre sale escaldado. Tales son los hechos que relato hoy.

A pesar de que, como ya habrá barruntado el lector veterano de este blog, soy tonto, fui el otro día al Media Markt en compañía de mi padre a realizar ciertas compras de electrónica de consumo para regalar en día de Reyes, incluído uno de mis regalos; qué se le va a hacer. Allí, mientras miraba y remiraba en cuclillas la caja de mis futuros Creative I-Trigue 3220 para terminar de convencerme de que los iba a comprar, fui asaltado a traición por el flanco izquierdo; el resultado fue una mojá en el costado que casi me cuesta el equilibrio y mi dignidad. Realmente era una amiga, que venía acompañando a otra amiga, que, obviamente, venía a hacer unas compras. Tras una breve conversación, terminé de realizar mis compras y me fui para casa.

Al día siguiente, hablando por el messenger con la dama de la estocada, salió a la luz que, poco después de despedirnos, me anduvieron buscando desesperadamente, sin éxito, para pedir consejo de mano experta en materia de videojuegos, pues iban a comprar uno. Siendo el destinatario un conocido mío, me reveló cuál era el título, a lo que respondí, sin acritud, que, bajo mi punto de vista, no fue buena elección la que hicieron.

Salió a cuento que querían haberle comprado otro, pero que, como era nuevo, estaba a 60 eurazos, dinero que no podían permitirse. Casualmente, yo podía ofrecerles ese mismo juego nuevo, precintadito y todo, por unos razonables 40 euros, un 66% del precio original. Al poco rato, me vi inmerso en una conversación con las dos señoras, negociando. Nada más advertir que tal cosa había pasado, avisé, en plan coña (aunque el aviso quedó dado), de que no quería líos. Yo no estaba allí para pordiosear que me compraran el juego, pues lo puedo vender sin problemas a otro comprador por más dinero, sino aportando una solución desinteresada a un problema que se les había planteado. Pero, como ya he dicho, la ayuda al prójimo no queda impune y la negociación finalmente parecía de Guybrush vs. Stan.

Aunque me instaron a que me marchara a la cama (sin compañía, obviamente), he de aclarar que la cosa no llegó a más, pero a mí me dio la sensación de que quedó cierto halo de mal rollo entre las ventanitas. Y claro, como este caso, que no pasa de lo puramente anecdótico y testimonial y que cuento simplemente por lo reciente que es, los hay mucho peores y que pueden llevar al lector más incauto y bonachón a la ruina. Ándense con ojo.

Comentarios »

Gravatar 1. Yohein - 29 de Diciembre del 2006

Suele pasar. Intentas echar una mano y te cogen el brazo. Y eso que hay gente a la que da gusto ayudar, pero con muchos otros… te arrepientes al instante, y cada vez pasa más.
Lo curioso es cuando un favor tuyo sienta precedente y luego siempre para todas las cosas similares te lo piden a ti, y si no les ayudas por quinta vez es que eres un rácano o algo así…

Un saludo

Reglas para comentar

Todos los comentarios que incumplan estas sencillas normas serán borrados o calificados de trol.
  • Los comentarios deben estar relacionados con la columna. Si quieres comentarme algo en particular y no sabes cómo hacérmelo saber, acude a la sección de contacto.
  • Los comentarios deben ser respetuosos y con el tono apropiado.
  • Los comentarios no pueden estar escritos enteros en mayúsculas.
  • Para que tu comentario no parezca spam y sea devorado por Akismet, no incluyas más de una URL en tu comentario.