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Llamando a las cosas por su nombre 21 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Manganime, Reflexiones , escribe tu comentario

—¿Son tus nuevas amigas, Saki?

—No. Casualmente vamos al mismo instituto y casualmente somos del mismo sexo, pero son totalmente ajenas a mí.

—Saki Hanajima (Fruits Basket)

El primer amor 19 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Reflexiones , 3 comentarios

Se estaba haciendo de rogar, pero finalmente me dispongo a hablar sobre el primer amor de mi infausta vida, al menos la amorosa/sexual. Seguro que todo el mundo ha tenido un primer amor, y casi seguro que ha sido no respondido. La infancia, la pubertad y la adolescencia nos castigan con imposibles amores platónicos. No hablo de la seño de lengua o de la panadera, sino de algo que, en cierta medida, podría ser incluso posible.

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En mi caso fue una compañera de clase; llamémosla Violeta. Tenía yo por entonces, si las cuentas no me fallan, 15 años. Violeta tenía dos más que yo, es decir, 17. Con mi edad (tanto de entonces como de ahora), una cierva de 17 años era algo increíble, y más aquélla. Lo que más me llamaba la atención a mí era su culo, el más perfecto que he visto yo en la vida: encajaba en cualquier pantalón con fantásticos resultados y siempre era un placer verlo. De tetas también iba bien servida, aunque sin excesos; el tamaño justo y perfectamente colocadas. Era medio rubia y mona de cara, aunque tampoco era en este sentido una maravilla.

Por aquel entonces, un joven mançebo como yo no aspiraba a nada más que a aprobar la ESO y salir de aquel instituto inmundo infestado de pulgas, y menos con una pava como aquélla. A mí me bastaba con verla cada día en los recreos, en los cambios de clase… me saludaba con una leve sonrisa con cierta malicia (ya que pensaría que bien era tonto, bien tenía algún tipo de trastorno) mientras yo la saludaba a ella echando espuma por la boca y con un tembleque en las piernas por el que se preguntaría alguna vez si me iba a arrancar por bulerías.

Pero yo era feliz.

Lo más patético y casposo de todo era que, un día, me dio por empezar a escribir un Diario de batalla, donde me dediqué a escribir a diario (de verdad) lo que pasaba en relación para con ella. Había días, la mayoría, que consistían en algo así:

Hoy la vi en el recreo. Iba a comprarse el bocadillo. Me crucé con ella y me saludó con un movimiento de ojos y un “hola” flojito. Llevaba unos pantalones grises que le hacían un buen culo y una camiseta roja apretadita.

Cuando había un diálogo que iba más allá del “—Hola. —Hola.” o algo así era un jolgorio. Llegaba a mi casa súper excitado (palote no, aclaro) y el diario era una puta feria llena de letras de colorines tal que *amarillo chillón*¡¡¡¡¡DIÁLOGO #!!!!!*/amarillo chillón* donde # el número de diálogo que había sido. Transcribía la totalidad del diálogo, por muy vano que fuera, y lo leía con detenimiento días posteriores intentando sacar, infructuosamente, conclusiones para saber más sobre ella. No digamos ya cuando había un contacto físico. Lo que fue ya la ostia fue cuando me dio un beso. Yo no cabía en mí, y el diario sufrió aquello con un turbulento frenesí multicolor que a buen seguro hizo al archivo ganar una buena cantidad de kb.

Sobra decir que aquello nunca llegó a nada, aunque nuestra etérea relación duró tres años. Muy poco a poco fui perdiéndole el respeto y ya no me ponía chorreando de sudor si se daba un diálogo. Creo que fue por dejar de escribir el diario, que me estaba dejando tonto perdío.

Ley antibotellón, o de cómo volver al franquismo 17 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Política, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 4 comentarios

Para los que no estén enterados, hago saber que hace unas dos o tres semanas se impuso la famosa ley antibotellón en Sevilla. Multas de 300 eurazos por beber alcohol en la calle y las calles muertas a las 12 de la noche son los resultados.

Seamos serios, señores. A mí siempre me ha parecido mal que la gente salga a la calle, se harte de beber y de hacer el gilipollas, mear en las puertas del prójimo e ir gritando y cantando Goku calle arriba y abajo, para, finalmente, dejar la calle hecha un asco, llena de botellas, vasos y bolsas de hielo. Después van de hippies y verdes, pero ésa es otra historia.

Lo que no se puede hacer es montar unos dispositivos policiales represivos. A los policías solo les falta ir de gris e ir montados en una tanqueta de bolitas de goma. Algunas de las calles “conflictivas” están infestadas de policías y da incluso miedo pasar por allí, no te vayan a meter de ostias por estar bloqueando la highway.

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¡No hagáis botellón!

La gente es muy dada a exagerar cuando se trata de “vulneración de sus derechos”, pero aquí estoy yo para comentar la situación de forma totalmente objetiva. La primera noche de entrada en vigor de la nueva ley seca se saldó con cinco heridos por brutalidad policial. Como en este país gustamos mucho de hacer las cosas a lo loco y sin pensar en las consecuencias, pusieron la ley antes de saber cómo afrontarla. En las posteriores semanas, parece que ya se ha normalizado un poco la cosa, aunque no se crean.

Si lo de los líquidos de los aviones era ya para liarse a ostias con los señores que decidieron tal cosa, el “control por el cumplimiento de la ley” es directamente irrisorio, surrealista y conspiranoico al máximo. Sin ir más lejos, estaba yo este viernes con unos amigos en un bar de la Alfalfa. Sobre las 3:00, penetró en el bar un denso aire de malrollismo, ya que, minutos antes, los señores agentes de la policía habían disuelto a un terrorista grupo que estaba haciendo cola para entrar a una pizzería que había allí al lado.

—Disculpen, tienen que irse de aquí.

—Estamos haciendo cola para entrar…

—A mí eso me da igual. Están reunidos en mitad de la calle. Disuélvanse.

Lo que decía antes: vuelta al franquismo. Se nos ha denegado el derecho de reunión y el de la libre transitación por la calle. Mis amigos y yo teníamos la coña de que “si sales con la cerveza en la mano, te aparece un puntito rojo en la frente”, aunque, desgraciadamente, poco falta para llegar a eso.

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¡No hay más avisos! ¡Disuélvanse!

Ayer volví por la zona. Me metí en otro bar y a las dos ya empezaron a echarnos. No solo era aquel bar, sino todos los de la calle. ¿Qué mierda es ésta, toque de queda?

¿Era necesario llegar a esto, señores? ¿No era más fácil sacar a la policía de las oficinas para tener controladas las zonas con normalidad? Que uno se va a mear a la pared, “oye, ahí no se puede mear”. Que uno se va a sin recoger sus botellas, “oye, eso lo tienes que recoger antes de irte”. Que uno se empieza a meter de mojás con otro, un poco de intervención mesurada. Pero no esto, señores.

¿No era más fácil obligar a que los locales pusieran precios razonables a las bebidas? ¿Quién coño paga cinco pavos por un puto cubata con dos dedos de garrafón, si por lo mismo me puedo beber media botella de buen vodka?

¿Y lo del botellódromo? ¿Qué cojones es eso? ¿Se creen que somos caballos? ¿A quién se le ha ocurrido la gilipollez de poner un infecto “recinto” para meternos a todos allí? ¿Se creen inteligentes? Señores, NO vamos a ir al quinto carajo a hacer botellón por varias razones:

  1. Si bebes no conduzcas. Por tanto, tendría que coger mi báculo con la vieira para ir al botellódromo, cosa que no va a pasar.
  2. ¿Creen de verdad que no va a haber asaltacaminos? “Illo, surmano, dame el botellón o te rajo“.
  3. Si, por algún casual, alguien consigue llegar, ¿cuál creen que es el ambiente? No se puede mezclar en un sitio a todo tipo de gente. Sudacas, negros y homosexuales con skins, canis con pijos. Aquello va a ser una olla a presión que va a reventar, y como no estacionen al ejército allí y monten un hospital, aquello va a ser la Colina de la Hamburguesa.

Vamos a usar un poco la cabeza, por favor. No vayamos a lo fácil. Más de una vez he leído, visto u oído aquello de “el camino fácil es al final el peor”, aunque los señores políticos parece que no.

Comiendo en la universidad 14 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Estudios, Gastronomía, Reflexiones , escribe tu comentario

Para un pobre desgraciado como yo, que tiene que comer (al menos este cuatrimestre) cuatro días a la semana en la universidad, es común, supongo, ponerse a pensar sobre este tipo de asuntos, peregrino a los ojos de los profanos.

Lo normal es que la gente se lleve su tupper con la comida hecha de casa y la caliente en los microondas que hay para tal efecto en los pasillos, aunque la cola que hay en horas puntas es considerable. Yo soy lo suficientemente vago como para morir de inanición por no hacerme la tostada del desayuno, por lo que es obvio que ésta no es una opción que baraje. Mi madre tampoco está por la labor de hacerme la comida la noche anterior, así que a tirar de comedor-cafetería.

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Sobra decir que no tenemos mantel, pero, al menos, y a falta de demostrar que la carne de cerdo es efectivamente de cerdo, tiene buena pinta e incluso se puede comer, como hago con fruición muchos días.

El problema principal es que siempre ponen la misma mierda comida en un rotante barbecho de bandejas en el autoservicio; a saber: “paella”, bacon, huevos fritos o tortilla, una remezcla espeluznante de verduras que nadie pide, varios tipos de carne y muchos platos impregnados de tomate como albóndigas con tomate, pasta con tomate, carne de cerdo/ternera/loquesea con tomate, etc. Pero, en fin, es lo que hay.

Yo suelo pedir el plato estrella, que consiste en bebida, pan y un plato con dos “ingredientes” y dos “guarniciones”. La paella es frecuente en mi plato, excepto cuando veo la bandeja vacía de mitad para delante, lo que quiere decir que ha sobrepasado el cero absoluto y que los granos de arroz están en disposición para esculpir un David.

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El gualdo plato suele ser “mixto”, o al menos eso me dicen las camareras. Como supongo que esto no quiere decir que vaya con jamón york y queso, veo normal pensar que “mixto” se refiere a “con tropezones de carne y/o pescado/marisco y/o verdura”. Lo triste es que la verdura como los guisantes y la zanahoria abunda, la carne se hace de rogar y el pescado/marisco… bueno, nadie lo conoce.

Casualmente, hoy me dio por pedir como una de esas guarniciones a las que tenía derecho un platito de aliño. La verdad es que estaba bueno y todo. Lo que más me sorprendió fue la razonable cantidad de tropezones de palitos de cangrejo que llevaba y, más aún, una gamba. Así es, señores: encontré la gamba perdida de la UPO, allí en mi plato, nadando en un baño de aceite y vinagre. Desgraciadamente, además de la indiferencia que siento por el marisco, su forma de embrión humanoide me terminó de disuadir y allí se quedó, presa de los gatigres que rondan el campus.

Estadísticas googleras de noviembre 10 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Autobombo, Internet , 2 comentarios

Mientras vuelve todo a la normalidad, actualizamos con un poco de estadísticas. Explico cómo va la cosa: como aquella vez, saco las estadísticas más… curiosas de búsquedas que han llevado a gente al blog. Seguramente lo haga algo habitual y habrá un informe cada mes. Servicio patrocinado por Google Analytics.

Con esto nos despedimos hasta la próxima.

Mantenimiento 8 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Autobombo , escribe tu comentario

La red anteriormente conocida como Zonadictos Networks está migrando. Pronto volverá todo a la normalidad :)

La gran totalidad ya está migrada al nuevo servidor, mucho más potente. Esperamos así poder dar mejor servicio :)