Bragas de hierro 31 de Mayo del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones , trackbackEste martes era la fiesta de fin de curso/bachillerato de las nuevas generaciones del instituto. Aún tengo dos amigotes allí, así que, so tal pretexto, decidimos ir a la fiesta discotequera un amigo y yo, a parte de los otros dos.
Antes de la fiesta en sí, había un pequeño banquete en el propio instituto, donde profesores y alumnos rompían tal relación para entregarse al champán, el vino y, sobre todo, la cerveza. A mí la verdad es que me hacía ilusión ir y ver a los profesores, sobre todo al de latín y al de griego, entre otras cosas para notificarles mi reciente decisión de estudiar filología clásica.
Así pues, este fin de semana estuve hablando con amigos de la clase del instituto para ver qué pasaba. “Sí, llámame el martes y quedamos para ir”. Al final fuimos una chavala con la que no había hablado directamente y con otro con el que ni siquiera había hablado. Cosas que pasan.
La visita al instituto tenía una doble finalidad: en primer lugar, visitar el instituto y a los profesores; en segundo, ver el percal de pavas y atracar al colega que me vendió la entrada en caso de que aquello fuera otro cultivo de nabos, pues estaba claro cuál era el propósito de mi amigo y mío, como ya lo fue en la otra ocasión: ir a cazar ciervas, carne fresca. Aquello debería ser razonablemente más fácil que de costumbre, pues éramos dos años mayores (punto a tener en cuenta por las golfas), además de contar con la superioridad estratégica de atacar a un enemigo ebrio y descuidado por la alegría causada por la finalización del instituto.
Finalmente llegamos a la discoteca. Allí mi amigo y yo reparamos en lo depravados que éramos por valernos de lo anteriormente mencionado; pero si hay algo que vas comprendiendo con la edad son aquellos maquiavélicos dichos de que más vale golfa que falo en mano y que el fin justifica los medios.
De igual forma que un coche no funciona sin carburante, un ligón barato no funciona sin alcohol, por lo que nos apresuramos a hacer uso de los cuatro billetitos que nos dieron al entrar. Era sencillo: un billete, una copa. Lo que no era tan sencillo era comprender la relación de bebidas canjeables por los billetes: Havana Club, Negrita, Whisky DYC y vodka de extraña botella. El entendido en estos menesteres sabrá que esto es lo más infame que se despacha.
Aún así, había que bebérselo, por el bien de la noche. Realmente creo que era garrafón, porque con cuatro copas, agua para mí, me levanté ayer con gelatina por cerebro. La cuestión es que, una vez surtidos adecuadamente, nos dispusimos a la caza.
Tan pronto como veíamos a alguna libre, me decía mi compañero “Paco, ¿ésa está buena?”, a lo que yo le respondía incondicionalmente “Tú y yo nos la follábamos”. Con este sabio criterio elegíamos a las presas. Sin embargo, a pesar de todas las debilidades que presumiblemente habían de tener, todas nos esquivaban con magistral soltura.
De vuelta a casa, con el rabo entre las piernas, concluímos que, antes de salir de sus respectivas casas, sus padres les habían puesto bragas de hierro.



Comentarios
Estás muuuuuy mal xD
Cuando veremos un post positivo en esta web?
Quizá debas cambiar tu hábito nocturno y buscar por otra parte (no vale el chat).
No es que lleven tangas de acero ni cinturón de castidad, es que se os ve en la cara la desesperación y el sobresalto hormonal.
Nenillo, espero ideas
Fitti, a las 4 de la noche y con cuatro copas de garrafón en lo alto todos van pensando en lo mismo, hayan mojado o no el día anterior o en su vida.