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De amicitate, amore et desenchochamento 25 de Junio del 2007

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Reflexiones , 6 comentarios

Hoy me he acordado de una historia que me trajo de cabeza durante meses, una historia parecida a la de Violeta, aunque más real. Debía contar yo entonces 16 años, o la edad que uno haya de tener en primer de bachillerato. Tras dos años en otro instituto, volví a hacer el bachillerato al primer instituto al que fui. Bachillerato de letras, por supuesto. Conmigo estaba una muchacha de extraño nombre a la que ya conocía desde primero de ESO, aunque nunca habíamos sido grandes amigos, sólo compañeros de clase, neutrales.

Por esos extraños avatares de la vida, fue más bien durante mi ausencia de ese primer instituto cuando estrechamos algo los lazos. Así pues, volví al instituto, como ya he dicho, y bueno, sinceramente nos hicimos buenos amigos. Sería cuestión de haber estado seis horas al día con ella. Por aquel entonces tenía un novio, que estaba en la clase de ciencias, también buen amigo mío.

Quizás sería yo por entonces un inocente e imberbe mancebo, o quizás fue mi subconsciente el que me dictaba que aquella chavala era sólo eso, una buena amiga, que yo, justamente, la veía como tal. Teníamos amenas charlas y había una confianza acojonante. Hubiera tenido novio o no, a mí jamás se me hubiera ocurrido tocarla. Como digo, en aquel momento la amistad hombre-mujer sí parecía posible.

Sin embargo, fue la feria de abril el cénit tras el que empieza la caída en picado. Con 16 ó 17 años, y en plena feria, uno tiene inexcusablemente que beber, más aún si no le gusta bailar ni el ambiente feriante en general. Recuerdo un pequeño diálogo que escuché hasta la saciedad, pues casi ninguno de mis amigos éramos feriantes:

—Anda, no lo sabía. ¿Eres feriante?
—No. Soy bebiente :D
—Sabía que me ibas a decir eso.
—…
—… *pwned*

Sí: en mi pandilla éramos fundamentalmente bebientes. Un mal día empezamos nuevamente a beber y, una vez que hubimos terminado nuestras botellas, nos encaminamos felizmente hacia la feria. Allí habíamos quedado con otro chaval que llevaba allí todo el día haciendo lo que los buenos bebientes hacen: beber. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos de que el interfecto había sido llevado a un puesto de socorro por ser tan bebiente. El alcohol tiene la mala costumbre de hacer llorar a las mujeres con facilidad, y ése fue el caso.

Mi buena amiga empezó a llorar desconsoladamente por la incierta suerte de nuestro amigo. Su novio debía estar demasiado bebido y/o fumado como para darse cuenta de lo que realmente estaba pasando allí, así que tuve que ir yo a consolarla. Yo no había estado en situación similar anteriormente, así que, con la auto-seguridad que me brindó el vodka, actué como en las películas: le cogí la cabeza, le sequé las lágrimas, le dije que no iba a pasar nada y la abracé.

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Debió funcionar, ya que la mujer pareció reconfortada. A los pocos minutos, y tras habernos enterado de que nuestro amigo no iba a morir aquella noche, seguimos con la fiesta. Naturalmente, yo seguí como si nada de lo anterior hubiera pasado.

La naturaleza es sabia y, de igual forma que a las mujeres feas les da inteligencia (comentario polémico), a los bebientes nos convierte también en feriantes una vez puesto a trabajar el hígado. Por tanto, debía estar yo dando palmas y “bailando”, cuando de repente se me acercó mi amiga pidiéndome que le comprara losas de las que vendían los chinos. A pesar de mi ebriedad, supe en aquel momento que estaba jodido. Si le compraba una, estaba jodido por el posible rollo celos posterior; si no se la compraba, estaba igualmente jodido por motivos obvios.

—Cómprame una rosa :D :D :D
—Eh… —y, tranquilizado por la astuta idea que me vino a la cabeza, farfullé— no hay chinos por aquí.
—Pues vamos a buscarlos :D :D :D
—…

Definitivamente estaba jodido. Mi cerebro no daba para más excusas ingeniosas, así que tuvimos que ir en busca de algún chino que vendiera rosas. Encontramos a una china, le pedí una unidad, con tan mala suerte de que, cuando fui a pagar, lo más pequeño que tenía era una moneda de dos euros. Le dije a la china que sólo quería una, así que quería mi otro euro de vuelta. Empezó la pobre china a forcejear dialécticamente conmigo, aprovechándose de mi estado y de su nulo conocimiento del castellano, así que, una vez acabó con mi paciencia, acepté su trato: tres rosas por los dos euros. Ahora sí que estaba jodido, el triple de jodido.

Llegamos nuevamente con el grupito, y el novio, al ver aquello, y por no caer en el obvio agravio comparativo, tuvo que ir a por más rosas. Yo mismo le acompañé a que comprara cuatro rosas. Me dijo que era una maricona, pero la cosa no pasó de eso.

La noche acabó y los días siguientes transcurrieron con razonable normalidad. Sin embargo, el afecto mutuo fue in crescendo vertiginosamente. Me di cuenta de mi error cuando una noche, en conversación típica de adolescentes sobre sexo internovial, advertí que lo estaba pasando fatal, como si un rinoceronte me estuviera rompiendo el orto.

Como joven e inocente pipiolo, no hice lo que había que hacer y se me pasaban las noches pensando en capulladas y sin dormir, los días sin comer y los meses sin vivir. Finalmente, y no sé por qué, llegó un momento en el que I’d gotten rid of my… weakness, pero hasta que el nirvana vino a mí, lo pasé realmente mal.

Moraleja: no compres flores a una mujer [con novio].

Amor y mitología

Escrito por SodLogan en: Frikadas, Literatura , escribe tu comentario

Los horribles dardos de Eros, a diferencia de otras flechas, no matan o hieren, sino que disipan, debilitan y lo dejan a uno menos hombre que antes.

Farnaces II del Ponto (El último rey [Michael Curtis Ford])

Fauna y flora del gimnasio 22 de Junio del 2007

Escrito por SodLogan en: Deporte, Reflexiones , 8 comentarios

En casi dos meses de gimnasio, a razón de cinco días semanales, he ido observando a la gente que por allí pasa. Obviamente hay de todo, aunque a buen seguro habría aún más variedad si fuere por la tarde, ya que parece ser la hora preferida por la gente para ir. Comparando con el gimnasio al que fui el verano pasado durante un mes, me ha gustado la ausencia de kíes gilipollas y/o legionarios con hórridos tatuajes en sus bíceps toneleros alimentados a base de esteroides.

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Como digo, hay allí gran variedad que ahora paso a enumerar. Me salto, por comunes y poco interesantes, a los chavales normales, fuertecitos y que van con camiseta de Pinturas Hermanos Garrido y calzonas azules. También evito hacer mayor mención a todos aquellos que aparecen los dos primeros días del mes y que no vuelven a ser vistos nunca más; ésos por los que los que vamos todos los días merecemos un premio. Empecemos pues.

Desde el primer día me llamó la atención un señor de unos 50-55 años, cabeza pequeña, pelo gris, bigote hitleriano y un ojo cagao, si no los dos. Imagínenselo ataviado con unas calzonas razonablemente cortas, dejando al descubierto sus pálidas piernas, del grosor de un taco de billar. De cintura para arriba lleva una camiseta sin mangas que deja al descubierto sus brazos no digamos informes, aunque sí algo raros, bastante musculosos, al igual que su pecho y espalda. Lo que más llama la atención de este señor no es lo ya descrito, sino su forma de hacer los ejercicios. Debió ser actor porno en su juventud, ya que consigue siempre que parezca que se está tirando a las máquinas como un conejillo hace con su coneja.

Otro usuario que me llamó la atención desde el principio es un chaval de mi edad. Creo que me alegro de que esté allí, ya que si no sería yo el paquetillo del gimnasio. Siempre que va lo veo haciendo ejercicios de pecho, tumbado con las pesas arriba y abajo. No puedo evitar fijarme en él, quizás por sevicia y gusto de verlo poner caras al levantar kilos con sus macilentos brazos, quizás por miedo a que se tire las pesas en lo alto y haya que extirpárselas de las costillas. Desde el primer día lleva la misma toalla roja que pone incondicionalmente en la máquina que se dispone a utilizar. Cuál fue mi sorpresa al ver el otro día que se fue a la parte de las mancuernas, cogió la barra redoblada, la avió con algunas pesas y puso una parte de su toalla roja cubriendo ambas manos y se lió a dar capotazos.

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¡Quince kilos!

También va por allí otro tío que llamó mi atención. Imaginen al típico pureta de 35-40 años y pelito gris-gay que quiere cuidar su tipo. No es esto lo peculiar, sino su atuendo: una camiseta interior de tirantes bastante ajustada y unas calzonas de ciclista que, en un momento dado, podrían servir de torniquete, tal es la presión que ejercen. He visto a otros pavos con calzonas similares, aunque encima llevaban otras más holgadas. ¿Qué más me dará a mí que lleve una o dos calzonas?, se preguntará el lector menos despierto. Lo que me marcó realmente y el motivo principal de que esté reseñando a este señor no es otro que el fatídico día en que me puso el paquete en frente de los ojos y pude ver hasta el relieve que sus ensortijados pelillos formaban en el neopreno.

Merece la pena hablar también de otro pavo, o más bien de su ropa. Entra en el vestuario con polos rojos con banderita rojigualda en el borde del cuello y sale de él con camisetas translúcidas, calzonas Abibas y botines Ñike. Curioso contraste.

Y a modo de resumen, también me llama la atención un pavo que va allí a hablar por el móvil y mandar mensajitos, aunque entre medio levanta alguna pesa. Hace unos días vi por primera vez al típico pijo repelente con su flequillito tapándole los ojos, su collar de conchas y su indumentaria Nike al 100%, aunque la camiseta puede ser sustituida por una oficial de la selección española; hace cuatro cosillas y se marcha, exangüe, a su casa, a que su mamá le haga un buen cocido. También va alguna que otra tía a revolcarse obscenamente por las colchonetas y a hacer ejercicios de piernas en las máquinas en las que, a poco que te descuides, les ves el papo. Otra curiosidad son aquéllos que van allí exclusivamente para hacer ejercicios que podrían hacer perfectamente en su casa como abdominales, bici o flexiones.

Rurouni Kenshin 16 de Junio del 2007

Escrito por SodLogan en: Manganime, Televisión , 1 solo comentario

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Otro anime más liquidado. Rurouni Kenshin es una serie basada en el manga del mismo nombre y consta de 95 capítulos (el último, curiosamente, no fue doblado al español), dos OVA (una de cuatro episodios y otra de dos) y una película.

La serie cuenta la historia de Kenshin Himura, un samurái que años atrás había sido el más terrible guerrero de todo Japón, por lo que era conocido como Battousai el Carnicero.

Cansado de eso, decidió no matar a nadie nunca más y usar su fuerza y destreza para ayudar a los más débiles. Por tanto, va vagando por Japón con su espada de filo invertido, ayudando a aquellos inocentes con problemas.

Un día se encuentra con Kaoru Kamiya, una joven con la que no tarda en congeniar. A partir de aquí, se van uniendo nuevos personajes como Sanosuke Sagara y Yahiko, compañeros de las aventuras de Kenshin.

Al principio llama la atención la simpleza algo pasmosa de los capítulos, aunque es de suponer que es para ir introduciendo personajes y demás información: mientras Kenshin lava la ropa y/o cocina (es un calzonazos, efectivamente), alguno de sus amigos se mete en cualquier lío peligroso. Cuando está a punto de ser atravesado por cualquier suerte de arma, empieza a sonar una música de flauta japonesa y allí está Kenshin. Tras un breve discurso moralizante, se lanza sobre el malhechor y se lo ventila en un plis gracias a la técnica Hiten Mitsurugi.

Poco a poco se van haciendo más interesantes los capítulos, con combates y tramas bastante más currados. Sin embargo, al finalizar la segunda temporada, vuelven capítulos que apestan a relleno, con alguna saga interesante de por medio, hasta que finalmente acaba la serie.

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Tras esto, llegan las OVA, cuya calidad va decreciendo de forma exponencial. La película se deja ver también, pero, desde luego, la serie vio tiempos mucho mejores.

Ligando en el chat 14 de Junio del 2007

Escrito por SodLogan en: Frikadas, Internet , 1 solo comentario

Ayer me encontré esta viñeta que, a pesar de ser bien simplona, me ha parecido brutal. Me permito traducirla, de una forma algo libre/forzada para mantener la gracia de la original.

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Sobre la chica asturiana

Escrito por SodLogan en: Autobombo, Casposidad, Internet, Ver para creer , 7 comentarios

Parece que se está armando bastante revuelo sobre la falófaga asturiana. Y todo el mundo habla del archivo Clip_16__2_.3gp, pero nadie lo tiene, por lo que, movidos por la lujuria, cientos de pajilleros acuden a san google a intentar obtenerlo con diversas keywords, llegando muchos a parar a este blog. Por orden de frecuencia según Google Analytics:

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  14. video no me vea mi madre
  15. video asturias x
  16. y un larguísimo etcétera

Lo peor y más casposo de la cuestión será que mucha de esta gente que busca como endemoniados el vídeo serán después los que vayan por ahí criticando: “ojalá metan a los niños en la cárcel por hijos de puta”. Lamentable.