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Análisis de las mujeres por una mujer 10 de Julio del 2007

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Otros blogs, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , trackback

Dejando a un lado la modestia, falaz virtud de la humanidad, he de decir que siempre me he considerado una persona observadora, con una buena capacidad de análisis y no peores capacidades empáticas y psicológicas en general. Gracias a estas dotes he ido escribiendo y divulgando ciertas teorías sobre las mujeres, debido a las cuales muchas veces se me ha calificado de resentido, machista, etc. A mí, plin.

Hoy leo en el blog de Bestiaria una columna que viene a demostrar que en ningún momento me equivoqué. Personalmente no me gusta esta mujer, ya que muchas de sus columnas desprenden feminazionalsocialismo por los cuatro costados, aunque no me sirven sino para aprender más sobre el “enemigo”. Ya lo dijo Sun Tzu en su famoso libro El arte de la guerra:

Por tanto os digo: Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.

No sé si esta mujer es psicóloga o si sólo se ha limitado a traducir, pero si una mujer tira piedras contra su propio tejado debe ser porque es algo que no se puede ni se debe ocultar, así que tomo sus postulados por ciertos e irrefutables como los de Euclides.

Tenemos una compulsión enfermiza por depilarnos

Hace tiempo todos aceptamos que la depilación es un hábito bárbaro y machista que degrada a la mujer, y, sin embargo [...] es la cera o la vida. [...]

A pesar de nuestras amargas quejas, arrancarnos esos pelos es una forma de felicidad.

Nos encanta extraerlos uno por uno y verlos pegados a la cera como millones de hormigas atrapadas en la arena. [...]

No puedo explicar por qué, pero despedirnos de ese vello que cosechamos en nuestro propio cuerpo, nos genera un doble sentimiento: la indignación de comulgar con un hábito tan salvaje, y la serena gratificación de quien realiza una artesanía.

Cualquiera que haya seguido mis columnas golferas sabrá encontrar las similitudes.

Tenemos una falla en el sistema racional

Es muy común que una mujer interrumpa una actividad de rutina para llorar desconsoladamente. A veces sólo basta un pequeño traspié (se quema la comida o se derrama la sal) para tener un acceso de pena. [...]

A pesar de lo que cree la mayoría, este vicio tan irritante no es un síntoma de demencia, es una falla en el sentido común llamada golpe de estado emocional; un instante de trágico descuido en el que las emociones pisotean y derrocan a la razón tomando el control absoluto de todo el cuerpo.

El sistema dramático envía agudas descargas de indignación al cerebro, [...] produciendo episodios de crisis emotiva y profuso llanto. El encéfalo [...] redirige a la mujer a la manera de un escudo que rechaza toda argumentación racional o intento de postergar la disputa, recita extensos inventarios de suculentos reproches, estimula los lagrimales, y tiene violentos chispazos de ira demencial.

A mí esto me mata.

Las mujeres tenemos una matemática simbólica paralela. Mientras para el resto del mundo un número es un número, para nosotras son dos: el que decimos, y el que callamos. [...]

Todas las mujeres pesamos 49 ó 59 kilos, y, si somos muy grandotas, 69, pero ninguna acusa 62 o 71. [...] Menos aún puede saber un marido «cuanto costó la remerita», porque siempre, absolutamente siempre, «estaba de oferta». Por último, nadie puede confirmar la cantidad de amantes que tuvo su novia antes, porque hay muchos “que no cuentan” y otros que es mejor olvidar.

Regamos sus secretos por todos lados

Las mujeres tenemos un sentido de la privacidad muy difuso. Mientras los hombres apenas si le dicen a sus amigos que estan saliendo con una chica, nosotras vomitamos toda la información luego de la primera salida. [...] Hablamos tanto, que destruimos el tabique de intimidad que separa a la una de la otra. [...]

Si bien los hombres conocen esta debilidad, no se imaginan al grado de indiscreción al que podemos llegar. Ignoran que esa amiga que viene a casa tan seguido sabe absolutamente todo sobre ellos. Que conoce todos sus movimientos en la cama como si los hubiera espiado. [...] Que los detesta porque nos dejaron plantadas o nos hicieron llorar, y que nos aconseja que los dejemos cada vez que le contamos la última estupidez que hicieron.

La última parte en negrita, sin duda, un apuñalamiento traidor, tanto al tío como a la tía. Además, este apartado me recuerda a aquello que yo mismo escribí:

Mientras que los hombres hablamos sin ningún tipo de pudor, motivo por el que recibimos sus críticas (cerdo, cabrón, guarro, etc.), ellas se callan las cositas… ¡o no! Porque después, cuando no hay tíos a la vista, son las primeras en decir de todo.

Quiero decir, por ejemplo, que si un tío habla de que la noche anterior se llevó al huerto a una, las mujeres presentes le dirán, con los hilos de baba rabiante en la boca, que es un fantasma, un payaso y un creído, y que esas cosas no se dicen a los demás, que forma parte de la intimidad de la “pareja” y que podría herir la sensibilidad de la hortelana. Pero después, cuando eso mismo lo hace una tía, es porque comparten sus experiencias con sus amigas.

Sigamos.

Cuando una mujer descubre que su marido la engaña lo primero que pregunta no es: “¿Por qué lo hiciste?”, sino “¿Quién es ella?”. No le interesan los motivos de la traición; lo que le importa saber es si la otra era más jóven o más linda, si era mejor en la cama, en dónde se conocieron y cuantas veces tuvieron sexo.

Cuando yo era más jóven, por ejemplo, terminaba todos los años durmiendo con mi ex novio. [...] Durante un par de años pensé que estas idas y vueltas significaban que estabamos hechos el uno para el otro; pero mi reincidencia tenía muy poco que ver con el amor. Mi deseo no era recuperarlo. Mi objetivo era probar que yo era inolvidable. Competía con ella sin importar quien fuera; tenía que demostrarle al mundo que yo era la mejor de todas.

Las mujeres, a diferencia de lo que los hombres creen, estamos en constante conflicto con nuestro género. Ellos son, cuando mucho, personajes secundarios. Cuando vamos a un casamiento [...] necesitamos llevar pareja para que el resto de las mujeres no puedan jugar la carta de: “yo tendré tres pibes y pareceré un colchón mal atado pero vos ni tenés marido”, y nostras podamos, en cambio, mostrar nuestro juego: “Mientras vos fregás pañales de rodillas yo tomo cocktails con sombrillitas y me burlo de tu panza”.

Idem, eadem, idem: “Y [...] recuerdo su pasmosa habilidad para destriparse unas a las otras a las espaldas”.

Somos puro envoltorio

No es ningún secreto que las mismas mujeres que se ofenden por una grosería, en la intimidad son mucho menos remilgadas. [...] [Los hombres] apenas sospechan el grado de impostación a la que podemos llegar.

Las mujeres que apenas comen en una cita, por ejemplo, llegan a su casa y se atoran con galleta rancia, desgarran un salame entero con los colmillos y apuran una lata de salsa de tomate de un trago. Aquellas que censuran a un hombre por limpiarse con el puño, son las mismas que pescan medibachas del canasto de la ropa sucia antes de ir a trabajar, eructan como un albañil descompuesto delante de las amigas y comparten con su gato un yogur a la mañana. Y también están las que se escandalizan cuando alguien les grita cochinadas por la calle, y luego escupen cuando nadie las mira, se lanzan como una araña sobre un taxi boy o gritan como tumberas depravadas en la cama.

“Entramos en una doble moral y en casposidades éticas“.

Vamos al baño juntas por necesidad (¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?)
[...] Es hora de que se sepa: cuando vamos al baño juntas no hablamos de ustedes ni nos manoseamos. Si vamos de a dos es porque nos llevaron a una fonda mugrienta en la que nuestra compañera tiene que sostenernos la puerta del baño o boxear contra otra mujer por el último cuadrito de papel higiénico. Mientras ustedes creen que “cuchicheamos” estamos combatiendo el cólera trepadas sobre una letrina y repeliendo murciélagos con la tapa del tacho de basura. [...]

Ración de feminazismo falaz que no podía faltar en la columna de esta mujer. Yo he visto a mujeres ir de a dos (o de a tres o de a cuatro o de ad infinitum) para ir a mear a su propio cuarto de baño, así que esos argumentos no me valen. Y ojo, que no desapruebo del todo esta práctica, pues posiblemente sean restos de instintos antivioladores, pero que no se cuenten mentiras.

Como telépatas programadas nos enamoramos, sin premeditación, de un mismo hombre al mismo tiempo. [...] En una época fue Brad Pitt, luego vino George Clooney, después Russell Crowe y hasta hace poco, Jude Law. Sin embargo, en este preciso momento, todas quieren a Adrien Brody y a Roger Federer.

A.K.A. borreguismo y/o poca personalidad. Pero me gustaría, ya para terminar, hacer una pequeña diferenciación que no hace la autora y que yo veo conveniente:

  1. El culo veo, culo quiero de la vida cotidiana.
  2. El borreguismo al que alude la autora y que expresaré de nuevo con una ecuación: pavo famoso + no es un orco con granos en los sobacos = vaya tío bueno

El segundo punto ya lo ha dejado claro la autora. Respecto al primero, manifestarme contra ese sentimiento, posiblemente también apuñalador entre ellas, de

  1. Fulanito no me mola
  2. Fulanito sale con Fulanita
  3. *momento de desconcierto*
  4. Fulanito me mola. ¿Por qué fui tan tonta? ¿Por qué no lo vi antes? :( :( :(

Der abschließende, bestimmte, definitive, endgültige, entscheidende Aufsatz.

Comentarios »

Gravatar 1. Lucinda - 10 de Julio del 2007

Madre mía, Sodlogan, ¿por qué no escribes un libro, continuación del (fantástico) “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”…?

Jajaj, en serio, me he reído mucho; una cosa que no soy es feminista a ultranza, y otra cosa que tengo, es, creo sentido del humor. De todos modos, si nos ponemos a analizar a los hombres desde estas perspectivas, tampoco es que salgáis bien parados…

Y depilarme… duele, es verdad, pero el placer que es tocar unas piernas suaves e hidratadas no lo sabe nadie. (piernas y lo que no son piernas, también).

Un beso.

Gravatar 2. Sabnrina - 10 de Julio del 2007

??

no tiene sentido
no es un ártido de soccer. nadie debe defender a nadie. somos personas. y lo que escribe esa chica es muy bueno. los escritos se juzgan por su calidad, no por tus rivalidades sexistas futboleras!!!

Gravatar 3. AdRIáN - 12 de Julio del 2007

No voy a decir que no me ha sorprendido la columna (esta no, sino la citada) por que mentiría.

De todos modos, y por otra parte, no me sorprende ver que es cierto que la sociedad hace al individuo. Aún pudiendo “alardear” de tener un poco de sentido común, ver u oír frases “No le interesan los motivos de la traición; lo que le importa saber es si la otra era más jóven o más linda” elimina la posibilidad de pensar que eso es cierto. De borregos es lo que parece.

No voy a ponerme a criticar a las mujeres (podría), solo diré que poder “explicar” el comportamiento de una mujer, y a la vez hacerlo tan penoso, me parece denigrante para las mujeres (aún sabiendo que lo haya escrito una de ellas y que yo esté de acuerdo con todo, por que son raras de cojones). Y lo que imagino, espero, y supongo que será el objetivo de la entrada (repito, de la citada) es “defender o excusar” a las mujeres…y como es así, solo me queda o hacerme gay o monje (o las dos cosas)

Gravatar 4. SodLogan - 13 de Julio del 2007

Lucinda, lo apunto cerca de los de Bukowsky para un futuro. Y bueno, no es un reto-pique, sino una sugerencia/petición: haz la famosa columna en la que nos dejarías igual de mal parados :P

Sabrina, me temo que eres nueva por aquí y no sabes muy bien de qué va esto.

AdRIáN, nada más que decir. Lo mejor que puedes hacer es tomártelo con filosofía y reírte de tus propias desgracias (ya sabes, la carestía de buenas mujeres), ya que lo de hacerse gay y/o monje es aún peor.

Gravatar 5. Yadis - 14 de Julio del 2007

u _ u En estos temas siempre siento como que debiera ir con pies de plomo…
Casi todo lo que ha puesto esta tipa me ha parecido una sarta de sandeces, (lo de ir juntas al baño no, ¡palabra! que lo he sufrido XD ) pero no son pocos los que me dicen que parezco más un tío que una tía en mi manera de ser, así que no pondría la mano en el fuego 9_9
¿Depilarse? ¿Una felicidad?!! ¡Já! (de sarcasmo) Con gusto pasaría de todo eso si no fuera porque, en la sociedad que nos toca vivir, ver a una piba con las piernas y sobacos como felpudos LLAMA LA ATENCIÓN y causa mala impresión. Menda no tiene vocación de exhibicionista, ergo… toca pasar por el aro, como todo dios, (o diosa) ¬_¬ Pero yo no me relajaría mucho si fuera un tío: que se está imponiendo poco a poco el depilarse los hombres. En poco tiempo acabaréis igual de pillados por estos convencionalismos absurdos.
De todos los demás sinsentidos que suelta, mejor me callo, que me pongo de mala uva >_

Gravatar 6. SodLogan - 18 de Julio del 2007

Yadis, te aseguro que no llegará el día en que alguien me vea depilado :P

Gravatar 7. naxo - 4 de Agosto del 2007

¡Grosso!, ¡Exelente!.

Sin palabras, amigo ó amiga como sea, es exelente.

Me gustaría contactarte, sólo mira los primeros temas de mi blog XDDD.

http://elfrentero.blogspot.com/

Gravatar 8. Alida - 28 de Agosto del 2007

Aunque la columna que has citado de Bestiario no me parece un estudio avant-la-lettre del género femeninio (he leído el original y en general está escrito en clave humorística) sólo me gustaría señalar que, como todos sabemos, generalizar es de necios. Cada persona es diferente según sus propios rasgos, cultura, educación, entorno y trayectoria vital. y por mucho que nos empeñemos en agrupar a los distintos sexos en grupos y especies -una estrategia cobarde para no enfrentarse a la individualidad de cada persona- todos somos de nuestro padre y de nuestra madre.

Gravatar 9. Joel - 4 de Septiembre del 2007

Bueno se que cada historia es diferente pero pienso que tambien desde otro punto de vista que tambien el hombre se calla muchas cosas, la forma de pensar del hombre con el de la mujer siempre va ser distinta y cada uno va tirar para su lado aunque los hombres vemos esto con mas humor que melodrama que es como lo ven las mujeres

http://loquecallamosloshombres.wordpress.com

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