Carteles en la catedral 29 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones , 7 comentarios
Hace unos meses creo que fueron unos mineros, y ahora son maestros al parecer. La cuestión es que la gente coge y ensucia la Catedral de Sevilla, un edificio que es Patrimonio de la Humanidad, con sus inmundas pancartas, cosa que me parece la sublimación de la aberración. Y no solo hacen tal bellaquería, sino que encima éstos son los carteles:




Por lo que, frivolizando un poco, me alegro de que estos maestros estén en el paro, porque éstos que usan la @ para marcar masculino y femenino son los que después les meten en la cabeza a los niños que los nombres de días de la semana y meses del año van con mayúscula, que esto y ti llevan tilde y demás herejías como que las mayúsculas no llevan tilde, como parece desprenderse de la foto del recuento de DÍAS (ahora también me doy cuenta de que ni Andalucía lleva tilde). Primero aprendan cositas básicas y después podrán enseñarlas ustedes.
Eneas y Anquises 20 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Estudios, Frikadas, Literatura , 2 comentariosUna vez que Troya fue tomada, Eneas, junto a algunos, recuperó parte de la ciudad e hizo frente a los atacantes griegos. Éstos le propusieron un pacto para dejarlos libres y les concedieron la posibilidad de coger algo personal. Mientras todos los demás cogían oro y plata y alguna otra cosa de valor, Eneas imploró a los griegos por la vida de su padre, que era muy mayor, y se lo llevó en hombros, hecho que admiró tanto a los griegos que le dieron un nuevo permiso para llevarse cualquier otra cosa que quisiera de su casa, por lo que cogió los objetos ancestrales de su familia. Y ocurrió que por esto su virtud fue alabada mucho más, alcanzando la gloria incluso entre sus enemigos.
Fragmento precioso traducido por mí directamente desde el griego. Me perdonarán la traducción poco ortodoxa de la oración en negrita, pero no se me ocurre otra que transmita de tal forma el mensaje.
—Diodoro Sículo (Bibliotheca historica, libro 7)
La fiesta de Nochevieja 3 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones , 6 comentariosSé que dije que la crónica iba a estar para ayer como muy tarde, pero por una causa de fuerza cuasi mayor tuve que demorarla hasta hoy. Para ir abriendo boca, contaré fugazmente qué es lo que pasó ayer.
Hacia las nueve de la noche, horas por las que ya me disponía a escribir, me dijo un coleguilla que si me apetecía salir un rato a tomar unas cervezas, que le acababa de dejar la novia hacía un momento, lo cual, unido a su reciente parálisis facial, tenía al pobre chaval algo embajonado.
Seguro que todo el mundo tiene el típico amigo que, en persona o mediante el nick del messenger, te ha contado que un día salió “un rato”, sin dinero, y que se despertó al día siguiente en una ciudad distinta, con 7 euros y tres condones en el bolsillo. Algo así me pasó anoche, solo que hoy me desperté en mi cama, sin condones y con menos dinero de con el que había salido.
Nos fuimos a tomar algo mientras me contaba cómo fue la historia (nota: la ahora ex novia ha estado de Erasmus en Italia y supongo que en unos días volverá para allá):
—Hoy habíamos salido y la llevaba notando rara desde que volvió en Navidad, pero hoy más aún, así que cuando llegué a mi casa la llamé y le dije que estaba rara, que si me quería. Yo esperaba que me dijera que claro que sí, pero que últimamente estaba rara… ¡pero simplemente me dijo que “era mejor que lo dejáramos, que no pegaba estar ya”!
—Vamos a ver… en primer lugar, tu primera cagada fue llamarla al llegar a casa. La segunda fue preguntarle que si te quería. Y, por último, yo hubiera preferido que me dejara por haberme puesto los cuernos con media Italia, pero que no me diera esa mierda de razón, y encima por teléfono. Lamentable…
Entramos a otro bar y allí nos encontramos a dos compañeras de Bachillerato, con las que estuvimos hablando un rato y con las que después nos fuimos a una discoteca, donde pinchaba el tío de una de ellas. Total, que me liaron, me liaron, y “unas cervezas y nos recogemos pronto” se convirtió en “unas cervezas, unos chupitos y nos vamos de la discoteca a las 6 de la mañana”. Y con la polla como un perno, que es lo peor, que las hijaputas se dejaban querer.
En cuanto a la fiesta de Nochevieja, he de reconocer que ha sido la única vez que me lo he pasado bien en tal noche yendo a un bar/discoteca. 40 euros y barra libre de buen alcohol comprobado con mis propios ojos y paladar. Jack Daniel’s y Four Roses caían por igual a un ritmo casi obsceno, mientras la musiquita popera-rockera sonaba a mi alrededor y todos nos frotábamos con todos, fueran hembras o machos, con o sin cónyuges.
Podría decirse que la historia-anécdota de la noche ocurrió durante una de mis acometidas a la barra. Fui con un amigo y me puse en primera línea para que nos pusieran más whisky. A mi lado había una muchacha, no fea, pero que, desde luego, tampoco me ponía berracoso. Como llevábamos los dos, la muchacha y yo, allí un rato sin conseguir que nos atendieran, me puse a hablar con ella sin mayores pretensiones, hasta que le dije que colaboráramos y que al primero que atendieran que le pidiera también al otro. Le pareció bien el trato y, finalmente, la atendieron a ella en primer lugar.
Le dije que me pidiera los dos Jack Daniel’s cola, a lo que la tía se rió de mí y se fue con sus cubatas.
Po que sepas que eres una susia.
Me miró mal y se fue. No sé si fue durante la siguiente incursión o cuando ya conseguimos el preciado alcohol, que nos dirigíamos mi compañero y yo felizmente hacia donde estaban nuestros amigos, cuando me detuvo una mano.
—*burp* gente que no conoces.
—¿Qué?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—¿Te conozco?Y me señaló a la muchacha, que me miraba furibunda.
—¿Cuál es el problema?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Lo de susia se lo dije de coña, si es lo que dices…
—Bueno, pero que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Bueno, tío, pues lo siento, era de coña, pero si quieres me disculpo.Y la tía, haciendo gala de su irracionalidad, empezó su discurso:
—Pues a mí no me gusta que gente que no conozco me insulte, porque tú eres un calvo cabrón *ristra de insultos de niño de 6 años*.
—(Al menos podrías haberte currado un poco más los insultos) Bueno, vale, lo siento, era de coña, y si ahora ya te sientes mejor ya estamos en paz.
—Pues no, porque *razones inconexas*. Además yo no he venido aquí a ligar, que yo tengo a mi novio aquí.Viendo que no podía hablar con ella, me dirigí de nuevo al que resultaba ser el novio, que parecía mucho más razonable.
—Bueno, tío, yo ya te he dicho que lo siento. No puedo hacer más nada para que se le pase el cabreo…
—Nada, da igual, tú vete…
—Venga. Feliz año.
Seguí la fiesta como si nada, cuando de repente me detuvo de mi trance otra mano, esta vez femenina.
—Que siento lo de antes, que yo nunca insulto a la gente, pero es que me dolió que me dijeras susia…
—… No te preocupes. Comprendo que ha sido culpa mía porque sin conocerme no podías saber que yo esas cosas las digo siempre y que son de coña…
—Ya, pero es que *más razones irrelevantes*. Además es que está aquí mi novio y yo no me puedo poner a ligar con el primero que me habla en la barra.
—… Vale, pues en paz. Feliz año.
Así que puede decirse que me salí con la mía. Sin embargo, y si el lector no se ha percatado, me gustaría resaltar el hecho de que en los dos actos haya salido el tema de ligar, cosa de la que yo no tenía intención alguna de hacer para con ella. Que es algo que me repugna, esa falsa idea que tienen casi todas las mujeres de que en cuanto un hombre te dice/hace algo fuera de lo “normal”, es que quiere cepillársete “aquí y ahora”.
Los milagros de Nuestra Señora
Escrito por SodLogan en: Literatura, Religión , 3 comentariosTras varios meses de sufrimiento, por fin he dado por terminada la lectura de Los milagros de Nuestra Señora, de Berceo.
Aunque el libro es corto, y más aún teniendo en cuenta que está escrito en verso, la lectura ha sido insufrible, no solo por el tema religioso, sino también por el abominable español antiguo en el que está escrito, alguna vez resultón, las más atroz.
El libro, por supuesto, lo he leído por obligación, y para el 1 de febrero me tendré que haber leído cinco más, a saber:
- El conde Lucanor, del Infante Don Juan Manuel
- Poesía de cancionero
- Cárcel de amor, de Diego de San Pedro
- Romancero
- Diálogo de las cosas ocurridas en Roma, de Alfonso de Valdés
No sé cómo lo haré, así que deséenme suerte.


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