Pasar de ser un perdedor a un triunfador 23 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Frikadas, Televisión , 5 comentariosComo sé que por aquí hay seguidores del indómito Barney, he decidido hacer un pequeño reportaje fotográfico de cómo pasar de ser un perdedor a un triunfador según este grandísimo personaje:

Un perdedor cualquiera, decepcionado

La iluminación: el camino a seguir

Fuera pelucas

Fuera barbitas hippies

Pantalones, cinturón

Zapatos

Un buen peluco

Una corbata

Una camisa, un chaleco y una chaqueta

¡Ya tenemos a nuestro triunfador!
Jakiando er Tuenti 21 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Informática, Internet , 3 comentariosSupongo que por aquí, quien más quien menos conocerá el Tuenti, esa página de amigos donde se cuelgan fotos, se comentan, etc. Aunque en principio puede parecer la típica leimada de sexyono, votamicuerpo o alguna página cochina de contactos, la verdad es que han conseguido hacer una mezcla de todas las páginas de este tipo sin caer, según mi opinión, en sus errores. Más o menos como hacían los romanos. Arturo Paniagua escribió hace unos días una muy buena opinión sobre esto, para quien quiera leerla.
Dando una vuelta, me encontré en un contacto esta foto:

Aparte de querer darle dos bofetones bien dados a quien la haya hecho por la “ortografía”, si se le puede llamar así, me ha hecho gracia que la explicación que se haya hecho esta persona sea que el tuenti quiere quedarse con tus mierdafotos haciendo el congrio y que no puedas recuperarlas a 500 píxeles de ancho, cuando seguramente las tengas en tu ordenador a 5 ó 6 megapíxeles.
Supongo yo que todo esto lo habrán hecho para evitar hotlinking y, más aún, para evitar que en los foros se enlacen las fotos de tías pepinos como he visto hacer por ahí, haciendo un consumo de ancho de banda innecesario a tuenti e incluso pudiéndolos meter en un lío por problemas legales, que supongo que se puede dar el caso. Claro que también podrían haber prohibido el hotlinking a la manera tradicional… aunque supongo que sus razones tendrían.
He estado echando un vistazo y, efectivamente, no se pueden guardar las fotos mediante los típicos “Guardar como…”. He mirado un poco el código fuente y tampoco está el código de la imagen. Sin embargo, con el Firebug de Firefox sí que se puede llegar al código de la imagen, y, para prueba, un botón: http://i10.tuenti.com/i/6/500/3/N/rd-al9AXz6XTaraZf-tg.0.jpg
El día en que fui el hombre más patético de Sevilla 16 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 9 comentariosEl miércoles pasado me metieron una cantidad métrica indeterminada de plástico y diversas fibras por vía rectal. O, en palabras más claras, me metieron una sonda por el culo, como ya hicieron dos veces más en el pasado. Y esto tras haber estado bebiendo 16 raciones de un mejunje repulsivo que sabía a vómito durante todo el día, solución evacuante que me hacía cagar como un mirlo hasta el extremo de mear por el culo; todo esto, además, desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde y sin probar bocado desde la noche anterior.
Si una parte positiva tuvo esto, fue que la enfermera y la anestesista estaban de bastante buen ver. Y que una de ellas me dijo que me bajara los calzoncillos. Además, me he dado cuenta de que la anestesia, durante los 10 segundos en que empieza a hacerte efecto y aún no has sucumbido al sueño, es un vacilón enorme, como haberte bebido 10 cubatas. Si no fuera por que 10 segundos no dan para mucho, seguramente habría dicho alguna burrada, como estuve apunto de hacer al despertarme, momento en el que traté de gastar mis últimos cartuchos para con la enfermera, plan que se vio frustrado porque se aprestó a ir a la sala de espera y llamar a “familiares de SodLogan”.
Tras un día de perros como éste y con el estómago e intestinos literalmente vacíos, uno lo único de lo que tiene ganas es de comerse un hamburguesón grasiento con patatas grasientas y coca cola aguada, por lo que me despedí de mis padres y me dirigí al Burger King, donde empleé un cupón de una de las cuantas guías QDQ que sustraje de los portales durante mi trabajo en Telepizza.
Alguno podrá pensar que, efectivamente, como dice el título, éste fue el momento en el que toqué fondo. Pero no. Quizás si me hubieran tenido que afeitar el culo, aunque afortunadamente no hubo de hacerse semejante cosa.
Llevo bastante tiempo, semanas e incluso meses, pensando sobre la posibilidad de publicar el siguiente mail. Durante este tiempo, he estado totalmente convencido de no publicarlo jamás, más tarde empecé a planteármelo con los recortes necesarios, he estado apunto de hacerlo con estos recortes, y finalmente, hoy, lo publico de forma íntegra, sólo recortando el nombre pertinente.
Aunque en el blog casi no he hablado de ella, dando quizás a entender que fue un personaje pasajero y de poca importancia en mi vida, lo cierto es que, como se verá en breves líneas, fue el centro de mi vida durante bastantes meses, hecho patético teniendo en cuenta, entre otras muchas cosas, el mail.
Con esto me voy a ganar el ridículo más grande de cuanto he escrito en este blog, pero si Francis Bacon dio su vida tratando de demostrar sus ideas, yo no seré menos y expondré tan penosa misiva para avisar a todo el mundo de qué no se debe hacer nunca.
Riesgo de vergüenza ajena:
Hola xxx:
Ayer cuando me despedí de ti pensaba cortar definitivamente el contacto contigo para tratar de olvidarte, pero cada vez que por lo que sea me acuerdo de ti se me encoge el corazón sólo de pensar que ya no vamos a hablar más, aunque sea de cualquier tontería, ni te voy a volver a ver, aunque sea en una foto con los pelos mojados por la lluvia. Al volver de clase pasé frente al FNAC y al ayuntamiento y me volví a acordar de ti. Cuando pisé las vías del metrocentro, también. Mañana, cuando me baje el capítulo nuevo de Prison Break, seguramente lo mismo.
Mientras veía ayer por última vez las fotos que me habías ido pasando, me eché a llorar, igual que cuando pensé que casi no te importó nada de lo que te dije, e igual que ahora mientras te escribo. Supongo que sí tengo cierta facilidad para montarme algunas películas, y lamento hacerte partícipe de semejante dramón, pero creo que al menos me sentiré mejor o, al menos, un poco más desahogado. Si alguna vez me da por releer esto, seguramente pensaré que es de los mails más ridículos, moñas y pastelosos que se hayan escrito, pero te lo escribo aunque sea de forma egoísta por soltarlo.
Sé y quiero dejarte bien claro que no tienes la culpa de lo que ha pasado. Supongo que yo también habría intentado evitar el mal trago de quedar a solas con alguien por quien no siento nada en una situación como la que te propuse. Pero tenía que intentarlo. De lo único de lo que me alegro es de haber sido capaz de decirte lo que sentía (aunque como te dije ayer me habría gustado al menos decírtelo en otra situación), aun cuando era evidente que para nada tú me ibas a decir lo mismo.
Quizás porque nunca antes había hablado con tantas ganas con alguien; quizás porque nunca había tenido tanto en común con una mujer; quizás porque nunca había conocido a ninguna como tú: con personalidad y un carácter fuerte, pero aun así simpática e inteligente; quizás porque nos conocimos en un momento malo para mí, pero poco a poco te fui cogiendo cariño hasta hacerte una amiga para mí, una amiga de toda la vida con la que me pasaba horas charlando, aunque fuera de cualquier memez.
Aun cuando sabía que tú me veías de forma distinta, trataba de hacerte cambiar de parecer con todo cuanto se me ocurría. Intenté que al menos me vieras como un amigo de verdad en quien poder confiar o a quien pedir ayuda o algún favor, o con quien poder dar una vuelta sin más compromiso que un par de besos al principio y otro al final. Pero ni eso pude conseguir. Ni siquiera conseguí llegar a invitarte al helado.
Comprendo que el sitio donde nos conocimos ya me restaba muchos puntos, que la vida está muy mala, que los tíos somos unos cabrones y que más vale prevenir que curar. Posiblemente, si yo fuera tú, también me habría puesto el tapón en el culo desde el principio y de ninguna forma me lo habría quitado. Creo que es señal de inteligencia.
Inteligencia porque no has perdido nada, mientras que yo he perdido el pilar donde, desde hace seis meses, iba apoyando muchas de mis ilusiones, cada vez, paradójicamente, más. Hoy me puse el messenger al venir de clase y lo sentía vacío: no había nadie con quien tuviera ganas de hablar. Hoy por la noche tampoco, y mañana tampoco lo habrá.
Mi intención con este mail no es en ningún momento darte pena o hacerte sentir culpable. La vida es difícil y cruel y esta vez me ha tocado a mí. Sólo quería decírtelo todo de una forma menos precipitada que ayer, todo de la forma más clara que he podido y, sobre todo, sincera.
Te agradezco mucho que lo hayas leído todo.
Un abrazo.
Quizás falta un poco de contexto para entenderlo todo perfectamente, pero creo que en conjunto se entiende más o menos. La historia con esta muchacha no terminó aquí, y me temo que incluso todavía no ha terminado. Si en un momento lo escribí y mandé porque creía que así me sentiría mejor, ahora lo hago público para redimirme con mi penitencia de escarnio de semejante falta de moral y amor propio.
Problemas con el ratón en Gears of War for Windows (para PC) 13 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Videojuegos , comentarios cerradosAunque sea apartarme bastante de la temática normal del blog, voy a publicar esta pequeña columna para solucionar un problema que he tenido. Tras un ratillo de investigar finalmente he encontrado con la solución, así que la publico para el disfrute de todos los que tengan este mismo problema.

Aunque ya me lo había pasado, tenía pensado volver a jugar a este grandiosísimo juego, el Gears of War. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando, tras esperar los 20 minutos de instalación y arrancar el juego, una vez que me metí en el cuerpo de Marcus Fénix, el ratón tenía vida propia. Por mucho que toqueteaba las opciones, mover el ratón significaba que Marcus empezara a saltar y a hacer cosas que no debería hacer.
Así que, tras una intensa búsqueda, di con la solución:
- Entra en tu carpeta de Mis documentos
- Dirígete ahora, dentro de esta carpeta, a My Games\Gears of War for Windows\WarGame\Config
- La barra de direcciones debería quedar más o menos así: C:\Documents and Settings\*SodLogan (cambiar por tu nombre de usuario)*\Mis documentos\My Games\Gears of War for Windows\WarGame\Config
- Llegado a este punto, busca el archivo WarInput.ini y bórralo sin contemplaciones
- Arranca el juego y disfruta de la guerra contra las hordas Locust
La fiesta y la gorda 3 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Frikadas, Reflexiones , 9 comentariosEn el último par de meses, he tenido la suerte, por así llamarla, de estar invitado, por así decirlo, a tres fiestas de erasmus hembras en sus respectivas casas de alquiler. La última a la que fui fue este viernes, en la que las anfitrionas eran tres escocesas de muy, bastante y razonable buen ver, respectivamente.
Si hay algo que me gusta en especial de las fiestas de erasmus es que siempre son bajo techo, con comida gratis y con un número nada despreciable de jabatas borrachas y/o receptivas, amén de fácilmente “manipulables” por su estado de embriaguez y por las diferencias del idioma: “En España, si yo te invito a un cubata tú me tienes que dar tu número”. Se me acaba de ocurrir, pero sin duda es una frase que no dudaré en utilizar en la próxima ocasión y que expresa claramente lo que quiero decir.
Transcurría la noche bebiendo y conociendo a guiris, a algunos (los menos) con más interés que a otros. En una de mis escapadas a rellenarme el vaso, me dirigí a una mesa donde había una botella de coca cola custodiada por la vista de dos italianas.
—¿Esta coca cola es vuestra?
—No, no… échate.
—Gracias.
Y empecé a hablar con ellas. A los dos minutos llegó uno de mis amigos: “¿Esta coca cola es vuestra?”. Lo miré con cara de “nos acabas de delatar”, a lo que respondió con un “Ah, no sabía que eras tú”, y se unió a la conversación. Por negligencias en la coordinación y cooperatividad del equipo, acabamos sin conseguir algún medio de contacto para relaciones futuras para con ellas.
Si hay una cosa molesta de beber cubatas —aparte de la futurible resaca— es la enorme frecuencia de las visitas al baño. En una de éstas, justo después de haber entrado yo y haberme bajado la portañuela, entró una gorda profiriendo ruidos de gato en celo conminándome a que me saliera. Tal cosa ocurrió porque las casas donde suelen vivir los erasmus son viejas y mal cuidadas, y las puertas, cuando no carecen directamente de pestillo, no cierran bien y uno tiene que fiarse de la buena voluntad de los que van detrás o de cuánto esté chorreando alguna loba. Y es que es una lástima que fuera una gorda la que irrumpió interrumpiendo mi micción, que si no de buena gana le hubiera meado en la cara mientras echaba las pipas en el lavabo.
Expulsado del baño al que tenía legítimo derecho tras haber guardado cola, me puse nuevamente en cola, esta vez en primer lugar, a esperas de que la gorda terminara sus quehaceres. Sin embargo, tras un par de minutos, la susodicha empezó a dar voces, no ya sólo llamando a Juan, sino como si estuviera cayéndosele la casa en lo alto o como si estuviera pariendo ballenas, cosa que no me habría extrañado. La cosa fue a tal que toda la fiesta se arremolinó en torno a la puerta del cuarto de baño, rogándole a la gorda que, si seguía viva (ya que se había callado de forma súbita), que abriera la puerta, pues la había atrancado de alguna forma, quizás desmayándose tras ella.
Mientras se debatía la posibilidad de echar la puerta abajo, me puse a hablar con una muchacha, amiga de la interfecta, y a la que a mí, sin duda alguna a causa de los efectos del whisky, me pareció de una belleza nada despreciable. Al rato de fluida y apasionada por su parte conversación, me dispuse a no volver a cometer el error de las italianas:
—A to esto —dije mientras sacaba el móvil del bolsillo—, tu móvil empezaba por 6, ¿no?
—Todos los móviles empiezan por 6…
—Vaya, creía que no te darías cuenta… Entonces sí que empieza por 6…
—Y sigue por…
En éstas estaba cuando la gorda salió de su voluntario cautiverio, por lo que la amiga se apresuró no sólo a darme los otros ocho números, sino también a pedirme que le diera un toque y así tendría ella el mío, hecho que puede significar o bien un manifiesto interés, o bien un aviso de “cuando llame este número, no lo cojas”; como minutos después caí en quién era la chavala, por lo que al día siguiente decidí cerrar ese frente, el motivo de su petición me trae al fresco, si bien mi magnanimidad me llevó a cederle el número a mi amigo por interés y petición expresa suyos.
Como, repito, me tocaba a mí entrar al servicio, reparé en que los seis (número ratificado por mis amigos) botes de champú de la bañera estaban tirados por los suelos, así como un bote de oraldine en el lavabo. Además, decía ella, le faltaba un zapato que no aparecía por sitio alguno del cuarto de baño. De esto, un amigo y yo sacamos las siguientes conclusiones:
- La gorda se había indigestado por la ingestión de uno de sus zapatos.
- La ingestión indiscriminada, abusiva y sin prescripción de oraldine y quizás de seis botes de champú estuvo a punto de causarle la muerte, precedida por un inmenso griterío.
Entre el descojone de todos los que nos entendían, creí conveniente señalar que, si la casa estuviera en un bajo (estaba, sin embargo, en un cuarto), yo mismo la arrojaría por la ventana para que dejara de joder, momento en el que pasó la amiga por mi lado y, entre risas incontenidas, me dijo que “qué malo era” mientras me daba un bofetoncillo inocente en la cara, hecho que, si no fuera por mi anterior descubrimiento de quién era ella realmente, me hubiera llevado a hacerle cerdería fina que habría sido, sin duda alguna, correspondida por su parte.
Reducción al absurdo por las mujeres
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones, Ver para creer , 1 solo comentarioY ahora te preguntas: ¿y si yo, con ayuda divina, consiguiese plantear una solución genial y universal al problema que me plantea? Pues [ella, la novia que te acaba de dejar por X motivo que nadie mayor de 5 años se creería] añadiría otra incógnita inventada a la ecuación inicial que tiraría por el suelo todos tus argumentos.
¿Y si, aun así, en un acto de brillantez, encontrases otra solución para el nuevo problema? Pues pasaría que volvería a ponerle otra pega, volvería a regatearte tus argumentos como el mejor de los ronaldinhos indefinidamente hasta que el argumento que te saque sea tan llano y tan absurdo que ni siquiera tú te lo puedas creer, pensando: “esta tía es imbécil”; y es que tú no le has dejado más remedio que hacerla parecer imbécil, pero en su pequeña cabecita es mejor parecer imbécil y haberte hecho creer que todo tiene sentido —retorcidísimamente, pero lo tiene— que hacerte pensar que te ha mentido; incluso insitirá en ese argumento final para ver si te lo has tragado.
—Algún brillante usuario de minovia.es

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