jump to navigation

La fiesta y la gorda 3 de Marzo del 2008

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Frikadas, Reflexiones , trackback

En el último par de meses, he tenido la suerte, por así llamarla, de estar invitado, por así decirlo, a tres fiestas de erasmus hembras en sus respectivas casas de alquiler. La última a la que fui fue este viernes, en la que las anfitrionas eran tres escocesas de muy, bastante y razonable buen ver, respectivamente.

Si hay algo que me gusta en especial de las fiestas de erasmus es que siempre son bajo techo, con comida gratis y con un número nada despreciable de jabatas borrachas y/o receptivas, amén de fácilmente “manipulables” por su estado de embriaguez y por las diferencias del idioma: “En España, si yo te invito a un cubata tú me tienes que dar tu número”. Se me acaba de ocurrir, pero sin duda es una frase que no dudaré en utilizar en la próxima ocasión y que expresa claramente lo que quiero decir.

Transcurría la noche bebiendo y conociendo a guiris, a algunos (los menos) con más interés que a otros. En una de mis escapadas a rellenarme el vaso, me dirigí a una mesa donde había una botella de coca cola custodiada por la vista de dos italianas.

—¿Esta coca cola es vuestra?
—No, no… échate.
—Gracias.

Y empecé a hablar con ellas. A los dos minutos llegó uno de mis amigos: “¿Esta coca cola es vuestra?”. Lo miré con cara de “nos acabas de delatar”, a lo que respondió con un “Ah, no sabía que eras tú”, y se unió a la conversación. Por negligencias en la coordinación y cooperatividad del equipo, acabamos sin conseguir algún medio de contacto para relaciones futuras para con ellas.

Si hay una cosa molesta de beber cubatas —aparte de la futurible resaca— es la enorme frecuencia de las visitas al baño. En una de éstas, justo después de haber entrado yo y haberme bajado la portañuela, entró una gorda profiriendo ruidos de gato en celo conminándome a que me saliera. Tal cosa ocurrió porque las casas donde suelen vivir los erasmus son viejas y mal cuidadas, y las puertas, cuando no carecen directamente de pestillo, no cierran bien y uno tiene que fiarse de la buena voluntad de los que van detrás o de cuánto esté chorreando alguna loba. Y es que es una lástima que fuera una gorda la que irrumpió interrumpiendo mi micción, que si no de buena gana le hubiera meado en la cara mientras echaba las pipas en el lavabo.

Expulsado del baño al que tenía legítimo derecho tras haber guardado cola, me puse nuevamente en cola, esta vez en primer lugar, a esperas de que la gorda terminara sus quehaceres. Sin embargo, tras un par de minutos, la susodicha empezó a dar voces, no ya sólo llamando a Juan, sino como si estuviera cayéndosele la casa en lo alto o como si estuviera pariendo ballenas, cosa que no me habría extrañado. La cosa fue a tal que toda la fiesta se arremolinó en torno a la puerta del cuarto de baño, rogándole a la gorda que, si seguía viva (ya que se había callado de forma súbita), que abriera la puerta, pues la había atrancado de alguna forma, quizás desmayándose tras ella.

Mientras se debatía la posibilidad de echar la puerta abajo, me puse a hablar con una muchacha, amiga de la interfecta, y a la que a mí, sin duda alguna a causa de los efectos del whisky, me pareció de una belleza nada despreciable. Al rato de fluida y apasionada por su parte conversación, me dispuse a no volver a cometer el error de las italianas:

—A to esto —dije mientras sacaba el móvil del bolsillo—, tu móvil empezaba por 6, ¿no?
—Todos los móviles empiezan por 6…
—Vaya, creía que no te darías cuenta… Entonces sí que empieza por 6…
—Y sigue por…

En éstas estaba cuando la gorda salió de su voluntario cautiverio, por lo que la amiga se apresuró no sólo a darme los otros ocho números, sino también a pedirme que le diera un toque y así tendría ella el mío, hecho que puede significar o bien un manifiesto interés, o bien un aviso de “cuando llame este número, no lo cojas”; como minutos después caí en quién era la chavala, por lo que al día siguiente decidí cerrar ese frente, el motivo de su petición me trae al fresco, si bien mi magnanimidad me llevó a cederle el número a mi amigo por interés y petición expresa suyos.

Como, repito, me tocaba a mí entrar al servicio, reparé en que los seis (número ratificado por mis amigos) botes de champú de la bañera estaban tirados por los suelos, así como un bote de oraldine en el lavabo. Además, decía ella, le faltaba un zapato que no aparecía por sitio alguno del cuarto de baño. De esto, un amigo y yo sacamos las siguientes conclusiones:

  1. La gorda se había indigestado por la ingestión de uno de sus zapatos.
  2. La ingestión indiscriminada, abusiva y sin prescripción de oraldine y quizás de seis botes de champú estuvo a punto de causarle la muerte, precedida por un inmenso griterío.

Entre el descojone de todos los que nos entendían, creí conveniente señalar que, si la casa estuviera en un bajo (estaba, sin embargo, en un cuarto), yo mismo la arrojaría por la ventana para que dejara de joder, momento en el que pasó la amiga por mi lado y, entre risas incontenidas, me dijo que “qué malo era” mientras me daba un bofetoncillo inocente en la cara, hecho que, si no fuera por mi anterior descubrimiento de quién era ella realmente, me hubiera llevado a hacerle cerdería fina que habría sido, sin duda alguna, correspondida por su parte.

Comentarios »

Gravatar 1. Sr.Poppi Fresco - 6 de Marzo del 2008

Jajajaja, Legendario!

Gravatar 2. MadAmerican - 7 de Marzo del 2008

Sr. Poppi Fresco, veo que también es seguidor del indómito Barney, mis felicitaciones por su buen gusto.
Yo sólo quiero una contestación: ¿¿¿Quién coño era ella realmente???
Y ya puestos, ¿qué le pasaba realmente a la gorda?
Muy bueno, sr. SodLogan, como siempre.

Gravatar 3. SodLogan - 8 de Marzo del 2008

Pues ella era una chica que resultaba que ya conocía del conservatorio… y aunque realmente no tengo nada en contra de ella, no sé… demasiados prejuicios contra la gente del conservatorio :s

Y la gorda supongo que se bebería 3 ó 4 botellas de alcohol y así se puso de berraca… aunque no puedo asegurarlo.

Gravatar 4. Sr.Poppi Fresco - 11 de Marzo del 2008

Yo pienso desde el punto de vista técnico SodLogan, con todo mi respeto hacia las respectivas, tres cosas:

-Si toca un instrumento de viento, buena capacidad pulmonar, interesante si la unimos al elemento bañera, jacuzzi o piscina.

-Si toca un instrumento cuerda, buena habilidad con las manos.

-Si toca un instrumento de percusión…yo saldría corriendo.

Gravatar 5. Sr.Poppi Fresco - 11 de Marzo del 2008

MadAmerican y sí, sigo al indómito Barney

Gravatar 6. Lucinda - 11 de Marzo del 2008

Menuda historia… lo que no ocurra en fiestas regadas por rico, rico whisky…

Gravatar 7. SodLogan - 13 de Marzo del 2008

Sr.Poppi Fresco, te agradecería que me aclararas lo del jacuzzi porque mi mente no es capaz de ver suficiente perversión en tu comentario.

Ya ves, Lucinda… yo no sé cómo pude vivir tanto tiempo sin él. Y pensar que antes le daba al vodka…

Gravatar 8. MadAmerican - 13 de Marzo del 2008

SodLogan, respecto a lo del jacuzzi, bañera o piscina, usa tu imaginación… buena capacidad pulmonar, suficiente para aguantar cierto tiempo sumergida en el agua sin respirar y entretenida en otras cosas…
A modo de ejemplo, digamos que el verbo que se utiliza para tocar un instrumento de viento, en inglés, sería “blow”, término que, ¡oh, casualidad! se parece bastante a otro que empieza igual y termina en “job”… y hasta aquí puedo leer.
Si me he equivocado en mi apreciación, ruego se me comunique, que lo achacaré a mi imaginación calenturienta…

Gravatar 9. SodLogan - 16 de Marzo del 2008

Ok, MadAmerican, he estado poco avispado xD

Reglas para comentar

Todos los comentarios que incumplan estas sencillas normas serán borrados o calificados de trol.
  • Los comentarios deben estar relacionados con la columna. Si quieres comentarme algo en particular y no sabes cómo hacérmelo saber, acude a la sección de contacto.
  • Los comentarios deben ser respetuosos y con el tono apropiado.
  • Los comentarios no pueden estar escritos enteros en mayúsculas.
  • Para que tu comentario no parezca spam y sea devorado por Akismet, no incluyas más de una URL en tu comentario.