El día en que fui el hombre más patético de Sevilla 16 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , trackbackEl miércoles pasado me metieron una cantidad métrica indeterminada de plástico y diversas fibras por vía rectal. O, en palabras más claras, me metieron una sonda por el culo, como ya hicieron dos veces más en el pasado. Y esto tras haber estado bebiendo 16 raciones de un mejunje repulsivo que sabía a vómito durante todo el día, solución evacuante que me hacía cagar como un mirlo hasta el extremo de mear por el culo; todo esto, además, desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde y sin probar bocado desde la noche anterior.
Si una parte positiva tuvo esto, fue que la enfermera y la anestesista estaban de bastante buen ver. Y que una de ellas me dijo que me bajara los calzoncillos. Además, me he dado cuenta de que la anestesia, durante los 10 segundos en que empieza a hacerte efecto y aún no has sucumbido al sueño, es un vacilón enorme, como haberte bebido 10 cubatas. Si no fuera por que 10 segundos no dan para mucho, seguramente habría dicho alguna burrada, como estuve apunto de hacer al despertarme, momento en el que traté de gastar mis últimos cartuchos para con la enfermera, plan que se vio frustrado porque se aprestó a ir a la sala de espera y llamar a “familiares de SodLogan”.
Tras un día de perros como éste y con el estómago e intestinos literalmente vacíos, uno lo único de lo que tiene ganas es de comerse un hamburguesón grasiento con patatas grasientas y coca cola aguada, por lo que me despedí de mis padres y me dirigí al Burger King, donde empleé un cupón de una de las cuantas guías QDQ que sustraje de los portales durante mi trabajo en Telepizza.
Alguno podrá pensar que, efectivamente, como dice el título, éste fue el momento en el que toqué fondo. Pero no. Quizás si me hubieran tenido que afeitar el culo, aunque afortunadamente no hubo de hacerse semejante cosa.
Llevo bastante tiempo, semanas e incluso meses, pensando sobre la posibilidad de publicar el siguiente mail. Durante este tiempo, he estado totalmente convencido de no publicarlo jamás, más tarde empecé a planteármelo con los recortes necesarios, he estado apunto de hacerlo con estos recortes, y finalmente, hoy, lo publico de forma íntegra, sólo recortando el nombre pertinente.
Aunque en el blog casi no he hablado de ella, dando quizás a entender que fue un personaje pasajero y de poca importancia en mi vida, lo cierto es que, como se verá en breves líneas, fue el centro de mi vida durante bastantes meses, hecho patético teniendo en cuenta, entre otras muchas cosas, el mail.
Con esto me voy a ganar el ridículo más grande de cuanto he escrito en este blog, pero si Francis Bacon dio su vida tratando de demostrar sus ideas, yo no seré menos y expondré tan penosa misiva para avisar a todo el mundo de qué no se debe hacer nunca.
Riesgo de vergüenza ajena:
Hola xxx:
Ayer cuando me despedí de ti pensaba cortar definitivamente el contacto contigo para tratar de olvidarte, pero cada vez que por lo que sea me acuerdo de ti se me encoge el corazón sólo de pensar que ya no vamos a hablar más, aunque sea de cualquier tontería, ni te voy a volver a ver, aunque sea en una foto con los pelos mojados por la lluvia. Al volver de clase pasé frente al FNAC y al ayuntamiento y me volví a acordar de ti. Cuando pisé las vías del metrocentro, también. Mañana, cuando me baje el capítulo nuevo de Prison Break, seguramente lo mismo.
Mientras veía ayer por última vez las fotos que me habías ido pasando, me eché a llorar, igual que cuando pensé que casi no te importó nada de lo que te dije, e igual que ahora mientras te escribo. Supongo que sí tengo cierta facilidad para montarme algunas películas, y lamento hacerte partícipe de semejante dramón, pero creo que al menos me sentiré mejor o, al menos, un poco más desahogado. Si alguna vez me da por releer esto, seguramente pensaré que es de los mails más ridículos, moñas y pastelosos que se hayan escrito, pero te lo escribo aunque sea de forma egoísta por soltarlo.
Sé y quiero dejarte bien claro que no tienes la culpa de lo que ha pasado. Supongo que yo también habría intentado evitar el mal trago de quedar a solas con alguien por quien no siento nada en una situación como la que te propuse. Pero tenía que intentarlo. De lo único de lo que me alegro es de haber sido capaz de decirte lo que sentía (aunque como te dije ayer me habría gustado al menos decírtelo en otra situación), aun cuando era evidente que para nada tú me ibas a decir lo mismo.
Quizás porque nunca antes había hablado con tantas ganas con alguien; quizás porque nunca había tenido tanto en común con una mujer; quizás porque nunca había conocido a ninguna como tú: con personalidad y un carácter fuerte, pero aun así simpática e inteligente; quizás porque nos conocimos en un momento malo para mí, pero poco a poco te fui cogiendo cariño hasta hacerte una amiga para mí, una amiga de toda la vida con la que me pasaba horas charlando, aunque fuera de cualquier memez.
Aun cuando sabía que tú me veías de forma distinta, trataba de hacerte cambiar de parecer con todo cuanto se me ocurría. Intenté que al menos me vieras como un amigo de verdad en quien poder confiar o a quien pedir ayuda o algún favor, o con quien poder dar una vuelta sin más compromiso que un par de besos al principio y otro al final. Pero ni eso pude conseguir. Ni siquiera conseguí llegar a invitarte al helado.
Comprendo que el sitio donde nos conocimos ya me restaba muchos puntos, que la vida está muy mala, que los tíos somos unos cabrones y que más vale prevenir que curar. Posiblemente, si yo fuera tú, también me habría puesto el tapón en el culo desde el principio y de ninguna forma me lo habría quitado. Creo que es señal de inteligencia.
Inteligencia porque no has perdido nada, mientras que yo he perdido el pilar donde, desde hace seis meses, iba apoyando muchas de mis ilusiones, cada vez, paradójicamente, más. Hoy me puse el messenger al venir de clase y lo sentía vacío: no había nadie con quien tuviera ganas de hablar. Hoy por la noche tampoco, y mañana tampoco lo habrá.
Mi intención con este mail no es en ningún momento darte pena o hacerte sentir culpable. La vida es difícil y cruel y esta vez me ha tocado a mí. Sólo quería decírtelo todo de una forma menos precipitada que ayer, todo de la forma más clara que he podido y, sobre todo, sincera.
Te agradezco mucho que lo hayas leído todo.
Un abrazo.
Quizás falta un poco de contexto para entenderlo todo perfectamente, pero creo que en conjunto se entiende más o menos. La historia con esta muchacha no terminó aquí, y me temo que incluso todavía no ha terminado. Si en un momento lo escribí y mandé porque creía que así me sentiría mejor, ahora lo hago público para redimirme con mi penitencia de escarnio de semejante falta de moral y amor propio.

Cursos
Master
MBA

Comentarios »
¿Y por qué iba a burlarme o darme vergüenza ajena el mail? Todos hemos escrito alguna mamarrachada de este tipo en algún momento de nuestras vidas. Al menos, tú escribes los mails amorosos sin abreviaturas y con una ortografía correcta, cosa que no se puede decir de un gran sector de gente de nuestra edad (más o menos).
Mira, voy a ver si encuentro algún mail de este tipo escrito por mí.
Pero vamos, no me da vergüenza ajena. Creo que ya he hecho tanto el gilipollas en el campo de las tías que estoy inmunizado frente a estas cosas.
Un saludo.
Pues a mí me parece un e-mail muy bonito y sincero, y como mujer me habría encantado recibir algo así.
En absoluto tienes que avergonzarte de un mail de ese tipo, coincido con Scaramouche y te felicito por tener el valor de publicarlo, muy poca gente sería capaz de hacerlo.
Vaya, hombre… esto es un paso atrás en tu camino por la senda de los pick-up artists, que lo sepas…
Una “one-itis” como un templo, a todos nos ha pasado, especialmente a tu edad… si yo hubiera descubierto el Mystery Method siendo más joven, otro gallo me habría cantado.
Sodlogan, haz caso a la voz de la experiencia: olvídala. El mail ese tan bonito sólo habrá servido para decorar las paredes de la mansión en la que se habrá convertido su ego al ver que ha conseguido romper otro corazón. Lo que dice Lucinda de que a ella como mujer le habría encantado recibir algo así… coño, pues claro, pero que sepas que luego se habría ido a la cama con el macarra de los piercings, la chupa de cuero y la actitud de “badass” perdonavidas, no con la persona sensible que le ha abierto su corazón…
La sensibilidad puede ser un recurso si la controlas en cada momento o cuando ya has conseguido a la chica. Antes, es sólo un clavo más en el ataud de aquellos que aún piensan que ir por la vida de “buen chico”, en lo que respecta al trato con las mujeres, da resultado.
Un buen amigo mío me dijo una vez: “A las tías les gustan los cabrones. Demuéstrale que tú eres un verdadero cabrón. Eso sí, con elegancia”.
Más claro…
Scaramouche, espero con impaciencia el texto xD.
Lucinda, como dice MadAmerican, claro que te habría encantado, como a cualquiera, recibir un mail así… pero lo cierto (y como también dice MadAmerican) es que no conseguí nada con semejante mail, sólo volver a reconfirmarle otra vez (redundancias aposta) que era una persona débil e indigna de cualquier cosa. Más aún teniendo en cuenta que, con unas cuantas palabritas, consiguió que nuevamente la “perdonara” y siguiera otros cuantos meses bailándole el agua. Por tanto, queda demostrado que estas cosas sólo sirven para eso: quedar como un capullo, subirle el ego y recibir aún más palos.
Sopota, gracias por los ánimos
MadAmerican, que conste que esto ocurrió hace muchos meses (el 9 de octubre del 2007 concretamente), cuando aún era un pagafantas de manual. Supongo que lo de “one-itis” viene a ser el endiosamiento… pues sí, y de los grandes.
Por supuesto, ya está en proceso de ser olvidada (y con mucho éxito por ahora). Dudo que de otra forma hubiera sido capaz de publicarlo.
Discrepo con lo de “ser un cabrón”. Es el otro extremo del pagafantismo, y creo que, como casi siempre, en el centro está la virtud. La cuestión no es ser un cabrón ni ser un buenazo… La cuestión es actuar de una forma honorable y con integridad siempre, sin arrastrarse ni dejarse ningunear en ningún momento. Siendo un cabrón quizás consigas a una jenny/gilipollas… pero la verdad es que para eso casi prefiero un melón y un microondas, que al menos después no hay que darle conversación.
Nótese que mi colega apostilló: “eso sí, con elegancia”. Cuando digo “ser un cabrón” no me refiero a putear a las tías a mala ostia, sino a no tener remordimientos por ser hombre y querer sólo sexo. Por ejemplo. O, como dicen en la página de minovia.es (gran descubrimiento, SodLogan. Una de las mejores adaptaciones al español que he visto de las teorías de Mystery y demás gurús), contar todas esas “mentiras piadosas” (que no son otra cosa que lo que ellas quieren oir) a fin de conseguir tus propósitos. Como dijo el propio Mystery: “It’s not lying, it’s flirting”; o “fake it ’til you make it”, que viene a ser lo mismo… Básicamente, el “ser un cabrón” es símplemente eso que tú dices: no dejarse ningunear. Pero claro, para las tías eso ya es igual al “jo, qué cabrón”. Ahora que lo pienso, para los tíos también XDD
Ah, por cierto: “one-itis” vendría a ser algo así como “enchochamiento” en traducción castiza…
Pues qué pena que no sirviera para nada; peor para ella si no supo apreciarlo y vio sólo un elemento para subir su ego. En tal caso la que queda mal es ella, no tú.
Ains, Lucinda… estas “medidas” desesperadas nunca sirven para nada con las mujeres. Bueno, miento. Sirven para espantarlas más.