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El placer de blasfemar 12 de Agosto del 2008

Escrito por SodLogan en: Literatura, Reflexiones, Religión , trackback

—No llores —le dije sentándome a su lado—. Los hombres no deben llorar. ¿Sabes por qué? Porque es signo de debilidad y la debilidad invita al abuso o a la compasión, dos cosas dignas de ser evitadas.

[...]

—¿Todo lo que ocurre, ocurre por la voluntad de Dios, raboni?

—No lo sé. Pero si es así, debemos perdonarle, porque Dios o los dioses del Olimpo no conocen el dolor de perder a las personas queridas, y esto los hace inferiores a nosotros.

[...]

—¿Eso que dices no es una blasfemia?

—Seguramente sí. Blasfemar es otro privilegio privativo de los hombres. No sirve para mucho, pero, en ocasiones como la presente, no viene mal.

—Pomponio Flato y el niño Jesús (El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza)

Comentarios »

Gravatar 1. Antón - 26 de Agosto del 2008

Oh, lo estoy leyendo. Como se ve, el niño le hizo caso en todo.

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