A dónde va el dinero de las becas de los estudiantes 27 de Octubre del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Política, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , comentarios cerradosEl otro día en la universidad, aprovechando que un profesor no vino, nos fuimos mis compañeros y yo a desayunar a la cafetería. Entre los temas de conversación que se mantuvieron en la mesa, salió el del carné, pues en mi clase (siete) el que no está ya en posesión de él, está en ello, entiéndase con las prácticas. Todos menos una muchacha, que aún no ha hecho el más mínimo amago por conseguir el preciado documento.
Al ser preguntada (horrible construcción que veo con agrado que está desaconsejada —si bien no es errónea— por la RAE en su Diccionario panhispánico de dudas y que sólo he escrito para hacer la columna un poco más larga) por mí la susodicha a causa de su dejadez, ésta fue su respuesta:
Es que me lo iba a sacar con la beca, pero como no me la han dado…
Y gentes como éstas (no ésta concretamente) son las que después se quejan de las becas-préstamo de Bolonia (proceso en el que, dicho sea de paso, no tomo, de momento, ningún bando), porque ahora no van a poder pagarse el Ibiza amarillo, el carné y las vacaciones a Eivissa con su kariñoooo con las becas del estado.
Eneas y Anquises 20 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Estudios, Frikadas, Literatura , comentarios cerradosUna vez que Troya fue tomada, Eneas, junto a algunos, recuperó parte de la ciudad e hizo frente a los atacantes griegos. Éstos le propusieron un pacto para dejarlos libres y les concedieron la posibilidad de coger algo personal. Mientras todos los demás cogían oro y plata y alguna otra cosa de valor, Eneas imploró a los griegos por la vida de su padre, que era muy mayor, y se lo llevó en hombros, hecho que admiró tanto a los griegos que le dieron un nuevo permiso para llevarse cualquier otra cosa que quisiera de su casa, por lo que cogió los objetos ancestrales de su familia. Y ocurrió que por esto su virtud fue alabada mucho más, alcanzando la gloria incluso entre sus enemigos.
Fragmento precioso traducido por mí directamente desde el griego. Me perdonarán la traducción poco ortodoxa de la oración en negrita, pero no se me ocurre otra que transmita de tal forma el mensaje.
—Diodoro Sículo (Bibliotheca historica, libro 7)
El primer día de clase 24 de Septiembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Estudios, Reflexiones , comentarios cerradosHoy ha empezado el nuevo curso, y yo la nueva carrera. El horario, hablando claro, está de puta madre. Los lunes es el mejor día porque tengo sólo dos clases de una hora cada una; hoy, sin embargo, ha sido aún mejor, ya que el de la segunda hora no ha venido.
La verdad es que éramos cuatro gatos en clase (mañana confirmaré número exacto, pero menos de 10 seguro), aunque yo ya he formado mi “grupito” con cuatro chavalas y otro pavo que parece no ser gay.
La primera y única clase nos la ha dado una cincuentona con voz de documental sobre las costumbres de la mosca cojonera del Congo Belga, aunque aparentemente nadie sucumbió al poder de Hipnos, del que la profesora debía ser descendiente directo.
Debido a mi veteranía en lides universitarias, he de decir que se me ve con más iniciativa a la hora de tomar decisiones, como cuando, tras 10 minutos sin venir el profesor de la segunda y última clase, propuse que nos fuéramos y que no quedara allí ni rastro, no fuera a venir el profesor y darle la clase al fatiga que se quedara allí. Parece que los nuevos universitarios aún tienen cosas que aprender. Tras salir del aula, sin embargo, nos quedamos a escasos metros de la puerta, donde un pavo de segundo (tampoco gay) se ofreció amablemente a enseñarnos las instalaciones mientras nos contaba sus experiencias de primero, de las que deduje que sufría de ciertos delirios de grandeza y de elocuencia.
Mañana, posiblemente más.
Spam universitario 14 de Mayo del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Protestas , comentarios cerradosLlevo una semana en la que no paro de recibir mails, hasta 6 por día, de los candidatos a rector de la Universidad Pablo de Olavide, donde estudiaba Traducción. Y esto, obviamente, sin mi consentimiento. Para colmo, no hay ninguna forma de “darse de baja”, por lo que miles de estudiantes estamos siendo spammeados nos interese o no (lo más probable) esto.
¿Es esto legal? ¿No se puede hacer nada?
Decisiones importantes 2 de Marzo del 2007
Escrito por SodLogan en: Estudios, Reflexiones , comentarios cerradosEn la vida de una persona de hoy en día, hay algunas decisiones que marcan tu vida. Supongo que la primera que tienes que tomar es en el bachillerato: ¿ciencias o letras? Después viene la de la carrera. Desde primero de bachillerato, ya tenía más o menos claro que quería hacer Traducción e Interpretación, así que, a mi manera, me apreté las tuercas durante el bachillerato y en selectividad para poder entrar, ya que la nota de corte era alta. Finalmente lo conseguí. Con la mierda de horario que me dieron (encima, por la tarde), tuve que dejar el conservatorio tras diez años. A mi padre le di un disgusto que casi lo mato.
Anoche, tomé otra decisión de estas importantes: dejar traducción. ¿Razones? Yo, desde que entré, sabía que no quería ser intérprete, sino traductor. Ahora, metido más o menos en el mundillo de la traducción y viendo el circo que es el mercado del traductor, estoy viendo que tampoco quiero ser traductor. Los mismos profesores dicen —con eufemismos, claro— que el del traductor es un trabajo duro y poco agradecido y que hay que comer muchas pollas si no quieres morir traduciendo manuales de instrucciones de microondas (de ahí que ellos sean profesores y no traductores, vamos). Por tanto, creo que parece razonable que no quiera perder mi juventud todo el día en la universidad (porque los horarios son de chiste, con más huecos que horas de clase), estudiando una carrera dura de la que no pienso trabajar. Lo he pensado bastante y Filología Clásica me ha convencido mucho. Siempre me gustaron el latín y el griego (más latín) y, aunque no haya muchas salidas, al menos haré la carrera con ganas y sabiendo que no he de comer polla alguna.
Anoche, le propuse a mi padre lo siguiente:
Mira, termino este año y, el que viene, apruebo todas las asignaturas que me quedaron de primero y que me queden en segundo, más todas las que me queden para terminar el primer ciclo de traducción. Después, me meto en el segundo ciclo de Filología Clásica y hago el paso de grado para hacer el Grado Superior del conservatorio.
Con eso último, le saqué la espinita el virote que le clavé cuando dejé el violín. Le pareció todo bien y me dijo que sí, que me apoyaba. Sin embargo, estuve haciendo investigaciones y esta mañana el propio señor Jefe de Secretaría me ha dicho que, para poder entrar en segundo ciclo de una filología, hay que tener otra filología o, como mínimo, el primer ciclo de otra filología y que traducción no se considera filología, por lo que tendría que empezar desde primero. Esto me ha echado algo para atrás, pero se lo he comentado a mi padre y él mismo me ha dicho que, si estoy decidido, que lo haga, pero sin molestarme el año que viene en terminar el primer ciclo de traducción, sino entrar directamente en filología. Eso sí, este año hay que terminarlo y sacar lo máximo que se pueda.
Desconozco cómo y cuántos serán mis compañeros y qué proporción de sexos habrá, aunque supongo que no seremos más de 15 en clase y que la mayoría serán tías. Cómo serán… posiblemente más humildes y buenas personas que la mayoría de harpías de mi actual clase. Veremos qué depara el futuro.
El viaje a Grecia 28 de Febrero del 2007
Escrito por SodLogan en: Estudios, Reflexiones, Viajes , comentarios cerradosEdito: Como la columna sin fotos perdía sustancia, me he apresurado a recuperarlas y a poner algunas, además de un vídeo que no tiene desperdicio. Si alguno de los que sale en las fotos visitare el blog y no quiere que salga, pese a la censura, favor de avisar.
Perplejo, me doy cuenta de que nunca he narrado las crónicas del viaje a Grecia que hice en primero de bachillerato, un año antes del de Roma. Si el de Italia estuvo bien, el de Grecia, más concretamente Atenas y alrededores, estuvo genial. Quizás no tanto en lo cultural, ya que casi todo había de ser contemplado tras un cristal o se encontraba lleno de andamios y/o expoliado, pero lo que fue lo social fue increíble.

No es lo que parece. Cartel de una tienda de gyros, esquisitez griega.
Por supuesto, vimos el Partenón —o lo que quedaba de él— y un montón de museos, templos e incluso el nuevo monumento a Leónidas y sus espartanos, cerca de las Termópilas. Sin embargo, ya digo que era la gran mayoría demasiado artificial y que lo más provechoso del viaje fue, con mucho, las noches en el hotel.

Tras una jornada agotadora de impregnarnos de mundo heleno, volvíamos al hotel por la tarde-noche rendidos, casi sin aliento, aunque esto no era problema para personas jóvenes y con ganas de marcha como nosotros. Tras un breve descanso, salíamos del hotel, ocultos en la oscuridad ateniense, a procurarnos botellas de alcohol, hielo y refrescos. Uno de los más importantes descubrimientos fue el Ouzo, causa y consecuencia de variados juegos en el que, ganaras o perdieras, te tocaba beber un chupitazo.

Tras una ronda de juegos “te toca beber”. No soy yo.
Esto, por supuesto, nos estaba prohibido por los profesores, lo que causaba constantes rondas de docentes yendo y viniendo por las habitaciones, sobre todo tras haber destruido varias camas. Como pasara un año más tarde en Roma, la gente tendía a apiñarse en una sola habitación, que se convertía en un pequeño botellódromo de diez metros cuadrados, con gente bebiendo cubatas, vino dulce de origen desconocido y, por supuesto, Ouzo.

El preciado Ouzo.
En tales situaciones, la gente se ponía a desvariar y a meter gritos, lo que causaba las rondas de los profes, a las que temíamos como Mike Scofield a un coche de policía. Realmente, resultaba cómico que llamaran a la puerta y, vaso en mano, con el Ouzo resbalándote por la barbilla, la abrieras y descubrieras al profe de griego en pijama de cuadritos, que venía a echar una buena bronca y a disolver a las masas. Cuando nos percatamos de esto, empezamos a reunirnos en habitaciones de la planta baja, por lo que, cuando preveíamos peligro, saltábamos en masa por la ventana para escapar a la bronca. A uno de los pobres propietarios de la habitación le tocaba entonces ir a abrir la puerta, hacerse el recién despertado y decirle que estaban durmiendo, que allí no estaba pasando nada, aunque la habitación estuviera clínicamente esterilizada por el alcohol.

Bebiendo por los pasillos.
Una vez embriagados, se nos ocurría de todo para seguir pasando la noche. Algunos realizaban cosas que, a día de hoy, siguen siendo un misterio, pues al parecer se despertaban en los sofás de la recepción, en medio de la moqueta del pasillo o en la bañera. Entre todo lo que hacíamos, cabe hacer especial mención a las bromas telefónicas de habitación a habitación:
—Hola, soy del FBI. ¿Está ahí el señor Mateo?
—Sí, soy yo.
—Estupendo. Le llamo porque hemos encontrado irregularidades en sus documentos, por lo que va a tener que abandonar el país antes de 24 horas *cuelga*
Puede que así no haga gracia, pero puedo asegurar que, tras unas rondas de chupitos, era descojonante. Otra broma, hecha por mí, fue la siguiente:
—(Con acento “argentino” y llamando, supuestamente, a la habitación de al lado) Hola, soy el recepcionista. Me están llegando muchas quejas de los clientes, así que dejen de beber alcohol y de formar ruido o tendré que llamar a la policía para desalojar la habitación de inmediato.
—Pero si no estamos haciendo nada…
—Eso dígaselo a los demás usuarios. O paran ahora mismo o los echo del hotel en el acto.
—(Casi llorando) Pero…
*cuelgo*
Al día siguiente, me enteré de que no llamé a la habitación de al lado, sino a una en la que estaban unos de segundo de bachillerato. Casualmente, estaba yo comentando la jugada con los demás cuando, de repente, me viene una pava de segundo de bachillerato preguntándome, entre curiosa, cabreada y riéndose, que si fui yo el cabrón que llamó, que se cagó encima. Todo quedó al final en unas cuantas carcajadas.
No hace falta decir que adolescentes de entre 16 y 19 años, mucho alcohol y camas de un hotel en un país extranjero son mezclas fatales, o geniales, según se mire. Tanto era así que el profe de griego, nuevamente, nos hubo de advertir:
Ya sois mayorcitos, pero a ver si vamos a haber entrado 35 en Grecia y vayamos a salir 36…
No era para menos, ya que en las habitaciones se formaban auténticas orgías, aunque no hasta el punto que piensan, ya que, una vez que penetraciones y felaciones eran inminentes, los participantes se iban a otra habitación.

Momento preliminar, esperando a que llegue el alcohol. Yo, abajo a la izquierda.
Una buena noche como otra cualquiera, hubo de sentarme algo mal, por lo que me fui a una habitación, solo, a tumbarme tranquilamente en una habitación a reponerme. Como yo ya estaba versado en los artes de los siegotes malos, me tumbé en una cama, boca abajo, y me puse a respirar rítmicamente para recuperar el sentido, que casi me había abandonado, y burlar el coma. Adivinen qué pasó.
La pava a la que le hice la broma llegó segundos después, llorando desconsoladamente, y se tumbó en la cama, a mi lado. No puedo asegurarlo, pero creo que, mientras yo me debatía entre la vida y la muerte, ella se puso a contarme sus penurias, ya que, creo, el tío que le molaba a ella se había ido con otra a jincársela. Yo, por no hacerle un feo a la chavala y para hacerle creer que la estaba escuchando, le cogí la mano, aún tumbado boca abajo, y se la apretaba de vez en cuando a modo de consuelo. Lo próximo que recuerdo es que me desperté en aquella misma cama, aunque solo y con las sábanas en un razonable estado de planchado y disposición hotelera. Ya lo llevo diciendo durante años: esto del fornicio no está pa mí.
Y, en general, así discurrió la semana en Grecia: nos levantábamos bien temprano, nos pasábamos 10 horas visitando la ciudad y, cuando llegábamos, nos poníamos a festejar una noche más que sobrevivimos al maratoniano día. Eso sí: volvimos a España con los gemelos y el hígado de acero.

Bebiendo buena cerveza griega Mythos. No soy el de la foto.
Genial vídeo del último día. Cena en un restaurante, unas copichuelas de más y unos anfitriones que querían ver el “arte español”. El profesor de griego se marca un dansin. Atención a las carcajadas del fondo.




