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Lo insulso 25 de Enero del 2007

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios , escribe tu comentario

Acabo de terminar una práctica que tengo que entregar mañana por la mañana, para lo cual tendré que gastar dos horas de mi vida en autobús. Meto los folios en el dossier y ojeo la práctica otra vez más, una vez imprimida.

¿Cómo es posible que en total sean sólo siete míseras hojas? Y, más triste aún, el recuento:

  1. Portada
  2. Página en blanco (de respeto)
  3. Índice
  4. Texto a analizar/comentar (”enunciado”)
  5. Análisis/comentario
  6. Más análisis/comentario
  7. Bibliografía

O, en otras palabras, ¿cómo es posible que lo que es el trabajo, es decir, lo de mi cosecha, ocupe mucho menos que lo demás? Como dijo Carlos I de España y V de Alemania al contemplar la profanación cristiana de la Mezquita de Córdoba, “si yo hubiera sabido lo que era esto” no me habría gastado ni los 75 céntimos del dossier.

Segundo aniversario cáspico 19 de Enero del 2007

Escrito por SodLogan en: Autobombo, Estudios, Frikadas , 4 comentarios

Como quien no quiere la cosa, los exámenes han vuelto para amargar a la población estudiantil-universitaria. De ahí que últimamente escriba poco, aunque sí que me paso a leer los comentarios que dejan los lectores (últimamente lectoras) y a responderlos, así como darme un voltio por los blogs más interesantes.

Con todo este lío (ya les contaré, ya), se me ha pasado desapercibido que el pasado lunes 15, el blog cumplía dos añitos desde el primer post típico de presentación, aunque no fue hasta el 31 de enero de ese año (2005) que escribí la primera columna “seria”, aún todavía consultada por muchos degenerados. Realmente, hasta que no he visto en el blog de mi compañero Javier Úbeda un curioso meme, no me di cuenta.

Desde entonces han pasado muchas cosas que resumo brevemente en orden (más o menos) cronológico:

Y ya que estamos con los refritos, me apunto al meme: ¿Qué ha pasado los días 15 de enero? Según Wikipedia, esto (resumo con lo que me parece más importante):

Resulta que Wikipedia cumple años el mismo día que De Bonorotulismo et Caspositate. Gran augurio.

Comiendo en la universidad 14 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Estudios, Gastronomía, Reflexiones , escribe tu comentario

Para un pobre desgraciado como yo, que tiene que comer (al menos este cuatrimestre) cuatro días a la semana en la universidad, es común, supongo, ponerse a pensar sobre este tipo de asuntos, peregrino a los ojos de los profanos.

Lo normal es que la gente se lleve su tupper con la comida hecha de casa y la caliente en los microondas que hay para tal efecto en los pasillos, aunque la cola que hay en horas puntas es considerable. Yo soy lo suficientemente vago como para morir de inanición por no hacerme la tostada del desayuno, por lo que es obvio que ésta no es una opción que baraje. Mi madre tampoco está por la labor de hacerme la comida la noche anterior, así que a tirar de comedor-cafetería.

rancho.jpg

Sobra decir que no tenemos mantel, pero, al menos, y a falta de demostrar que la carne de cerdo es efectivamente de cerdo, tiene buena pinta e incluso se puede comer, como hago con fruición muchos días.

El problema principal es que siempre ponen la misma mierda comida en un rotante barbecho de bandejas en el autoservicio; a saber: “paella”, bacon, huevos fritos o tortilla, una remezcla espeluznante de verduras que nadie pide, varios tipos de carne y muchos platos impregnados de tomate como albóndigas con tomate, pasta con tomate, carne de cerdo/ternera/loquesea con tomate, etc. Pero, en fin, es lo que hay.

Yo suelo pedir el plato estrella, que consiste en bebida, pan y un plato con dos “ingredientes” y dos “guarniciones”. La paella es frecuente en mi plato, excepto cuando veo la bandeja vacía de mitad para delante, lo que quiere decir que ha sobrepasado el cero absoluto y que los granos de arroz están en disposición para esculpir un David.

paella.jpg

El gualdo plato suele ser “mixto”, o al menos eso me dicen las camareras. Como supongo que esto no quiere decir que vaya con jamón york y queso, veo normal pensar que “mixto” se refiere a “con tropezones de carne y/o pescado/marisco y/o verdura”. Lo triste es que la verdura como los guisantes y la zanahoria abunda, la carne se hace de rogar y el pescado/marisco… bueno, nadie lo conoce.

Casualmente, hoy me dio por pedir como una de esas guarniciones a las que tenía derecho un platito de aliño. La verdad es que estaba bueno y todo. Lo que más me sorprendió fue la razonable cantidad de tropezones de palitos de cangrejo que llevaba y, más aún, una gamba. Así es, señores: encontré la gamba perdida de la UPO, allí en mi plato, nadando en un baño de aceite y vinagre. Desgraciadamente, además de la indiferencia que siento por el marisco, su forma de embrión humanoide me terminó de disuadir y allí se quedó, presa de los gatigres que rondan el campus.

El instituto: ciencias o letras 19 de Noviembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Lenguaje, Protestas, Reflexiones , 9 comentarios

Hace unos meses que lo comenté por encima, pero creo que, visto lo visto, ha llegado la hora de escribir más a fondo sobre el problema. Como todos sabrán, y como ya dije en la citada columna, una vez que apruebas la ESO, puedes meterte a hacer Bachillerato, que se divide en cinco itinerarios, aunque se puede simplificar en dos: ciencias o letras.

En España, no sé por qué razón, está mal visto “meterse en letras” (sobre todo en Humanidades), ya que se hace una falaz asociación en la que letras = vago. Además, los “orientadores” en los institutos, siempre tienen la manía de desorientarte en 4º de ESO:

Si no estáis muy seguros de qué vais a estudiar en la universidad, coged siempre el bachillerato de ciencias, no os cerréis puertas :D :D :D :D :D :D :D

La guinda del pastel, vamos. Por tanto, van todos los borregos “indecisos” al bachillerato de ciencias y después pasa lo que le está pasando a la gente en mi carrera (Traducción e Interpretación, por si no lo saben), que hay que explicarles las cosas más elementales de gramática un pelín compleja.

Por ejemplo, en alemán (lengua declinable, por si no lo saben), me acuerdo de situaciones vergonzosas ocurridas el año pasado. A la gente había que explicarle que el nominativo es para el sujeto, el acusativo para el objeto directo, etc., y perder clases enteras con ese tipo de trivialidades, todo por no estudiarlo en su momento (Bachillerato, sí) “para no cerrarse puertas”.

Y esto no era lo peor, sino que, en muchos casos, no solo hay que explicarles la función de los casos, sino también qué es el sujeto, el objeto directo, etc., por no hablar de otras tremendas obviedades.

Lío de una noche 17 de Octubre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Golfas, Protestas, Reflexiones , escribe tu comentario

No, no. No se confundan. No hace falta que se froten los ojos, porque ya lo desmiento yo: el título no va por mí… ya me gustaría. Para la historia que hoy voy a contar, hay que remontarse a, creo, hace dos fines de semana. Una vez empezadas las clases, era hora de quedar felizmente todos los compañeros y, para tal efecto, nada más que ir a la Alfalfa.

Una vez llegados allí, la visita obligada es a La Rebotica, donde, en primera instancia, y para ir abriendo el “apetito”, la gente gusta de pedirse una maceta de cerveza o tinto; yo, personalmente, prefiero un botellín de Heineken, aunque ese día me dio también por la maceta. Una vez provistos del tentempié, salimos fuera a charlar.

Aquélla es una zona mágica, ya que siempre te encuentras con algún conocido que está allí haciendo lo mismo que tú: beber. En esta ocasión, fue una compañera la que se encontró a unos amigos, con los que se quedó hablando un rato. Yo, naturalmente, permanecí con mi grupito hasta que, al cabo de un rato, vino una de mis compañeras “corriendo”. Se puso a mi lado, la miré y entonces tuvo lugar el siguiente diálogo:

—…

—Estoy huyendo.

—¿De qué?

—De los amigos de Amiga1 (la que se encontró a los amigos).

—¿Y eso?

—Porque me quiere presentar a uno…

—… ¿y…?

—Pues… que no tengo ganas…

—… tú simplemente ve allí a que te lo presente, lo conoces y si no te cae bien te vuelves…

— … … … … bueno…

Y se fue. Yo aquel día me recogí temprano. Al lunes siguiente me enteré de que se lió con aquel pavo. Este lunes (ayer) me enteré de que estaba intentando darle largas. Como estas cosas me matan, me inmiscuí en la conversación para intentar enterarme mejor del tema.

Por lo visto, entre todas las tías estaban intentando maquinar alguna excusa para darle largas al tío. Yo, para ver cuál era su reacción, le insinué jocosamente que le dijera aquello de Yo te quiero… pero como amigo… Se rió y parece que no le pareció buena idea: algo es algo.

Exactamente, estaban buscando una forma de decirle que no quería nada, pero “sin hacerle daño, que ella le caía muy bien” y poco más como que el nota estaba tonto perdío por ella. A mí aquella escena me pareció dantesca; imagínense cinco o seis tías tratando de inventar una excusa para dar plantón a un tío. Yo, constantemente, decía: “La verdad, dile la verdad, cojones”, aunque parece que aquella solución no les parecía buena.

No sé qué habrá pasado al final, aunque ciertamente no es una cuestión sencilla. De todas formas, yo me decantaría por la verdad. ¿Y ustedes? ¿Qué dirían si fuesen la tía? ¿Cómo encajarían una excusa mala siendo el tío? ¿Y la verdad?

El mundo es un pañuelo 7 de Octubre del 2006

Escrito por SodLogan en: Estudios, Reflexiones , 3 comentarios

Esta tópica frase, usada hasta la saciedad, es la que mejor define lo que pasó el otro día. Estaba yo tranquilo en el iRC (#zonadictos) mientras creo que veía alguna serie o jugaba un ratillo a algún juego. Entró alguien desde el javachat para pedir ayuda con el infecto Monkey 4 y, a pesar de la falta de respuesta, permaneció expectante a la espera de algún alma cándida dispuesto a ayudarla.

Cuando llegué de mi visionado o partida, le dije que si había mirado la fantástica guía de que disponíamos en Ludoskopos. Fuera cual fuera la respuesta que dio, no la recuerdo, aunque no es importante.

Dado que dijo algo como “estoy atascada”, los sensores de mi compañero yokohama se activaron y empezó a maquinar. Finalmente, le preguntó que si era de Sevilla, a lo que la muchacha respondió que sí. Como yo también soy de ahí, se lo hicimos saber a la chavala y entonces empezó el interrogatorio ritual. No el de “¿edad? ¿nombre? ¿en tu casa o en la mía?”, sino el de “¿estudias? ¿dónde? ¿por dónde vives? ¡oohhhh!”.

Y es que resultaba que la chavala, casualidades de la vida, había entrado por gracia de los hados a un canal donde estaba yo, era de Sevilla, igual que yo, estudiaba en mi misma universidad y, para colmo, vive a dos minutos de mi casa.

Ciertamente parecía la típica película de amor en la que dos personas se conocen de casualidad y acaban comiendo perdices. Lo más gracioso y peliculero fue cuando yokohama insinuó que gritáramos por la ventana para ver si nos podíamos oír. Muy tierno.