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Conversaciones de ascensor 18 de Febrero del 2007

Escrito por SodLogan en: Gastronomía, Reflexiones, Videojuegos , 2 comentarios

—¿Cuál es vuestro color favorito?
—… ¿Color?
—¿Repito la pregunta?
—… ¡Azul! … […] … ¿A qué viene eso?
—¿Es que sólo podemos tener conversaciones serias? Apenas sé nada de vos.
—… Está bien… A ver, ¿cuál es vuestra comida favorita?
—La granada, claro.
—A mí no me gustan las granadas.
—¿Pero cuál es el problema?
Ensucian; imposible comerlas con dignidad; demasiado esfuerzo para unos cuantos granos.

Prince of Persia: Las dos coronas

El príncipe me ha quitado de la boca la razón por la que no me gustan las pipas.

La dieta la pagamos todos 6 de Febrero del 2007

Escrito por SodLogan en: Gastronomía, Protestas, Reflexiones , 3 comentarios

En mi casa existe la perenne costumbre, por parte de mi hermana y de mi madre, de estar “a dieta”. Me explico: por lo general, dicen estar a dieta, pero de vez en cuando, sobre todo por parte de mi madre, encuentro accidentalmente, escondidos en los sitios más recónditos de la casa, alijos de artículos tales como conguitos o chocolatinitas. Pero ellas están oficialmente a dieta a lo largo de todo el año.

Esto implica que mi padre y yo, sin comerlo ni beberlo (no necesitamos ni queremos dietas), nos veamos privados de ciertos manjares que no pueden entrar en esta casa para no tentar a las féminas, que la carne es débil. Una posibilidad sería que fuéramos al supermercado a comprarlos nosotros, pero, como dice T-Bag, “that ain’t an option”.

Por tanto, en esta casa se bebe Coca-Cola Light y se desayuna y merienda bien tostadas, como hago yo, bien fibrosos cereales para gordos (sin ofender) o “bollería” fitness, light y toda una serie de anglicismos que denotan “dieta”; las patatas Lays también son bien poco común en la casa, aunque se dejan ver ocasionalmente.

Convendrán conmigo en que es un poco frustrante llegar a casa tras un duro día de estudio y esfuerzo, abrir los armarios y ver que lo más grasiento que hay es una bolsa abierta desde hace varios días con magdalenas Hacendado (sic). ¿Qué fue de las galletas Príncipe rellenas de chocolate? ¿De Nocilla? ¿De Chocapic? ¿Qué fue de las bolsas de Doritos y Papa Delta? Devuélvanme la vida, que me lan quitao.

Rebeldía navideña 21 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Gastronomía, Reflexiones, Religión , 3 comentarios

Casi sin darnos cuenta, se nos ha echado el frío encima e, igual de repentinamente, ha llegado la Navidad. Como cada año, trae los rencores, las discordias y la casposidad al hogar.

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A mí me hace especial gracia la costumbre que tiene la juventud (me hago mayor) de criticar todo lo relacionado a esta festividad sin ton ni son. Está visto que para ser progre y no ser un “facha hijo de puta” hay que ir de rojazo revolucionario, estar harto de todo y criticarlo todo.

Se “kagan en la puta navidad” por pretextos sacados de letras de Soziedad Alkohólika: que si consumismo y felicidad obligatoria y tal, pero después bien que regalan y son regalados; qué ilu que les hace hacerlo, y qué berrinche se cogen si no. No me jodan, señores. El que se “kaga en la puta navidad”, lo hace con todas las consecuencias: ni hace ni recibe regalos.

El otro día, creo que ayer mismo, estaban comentando unas compañeras de clase al respecto. Una decía que “estaba harta” y que no pensaba hacer nada para con la Navidad, porque “estaba harta” de que se le impusieran cosas como estar feliz, comer un montón e ir a visitar familia. La otra, por su parte, llevaba unos días picada con los padres y ya les ha dejado bien clarito que no cuenten con ella para tan señaladas noches como Noche Buena y Noche Vieja, que se las va a pasar en su cuarto. A mí me dice eso mi hija y no le metería una ostia porque soy pacífico, pero la tenía a pan y agua mientras durase su voluntario cautiverio.

¿Y ustedes? ¿Les gusta la Navidad? ¿Se kagan en ella? ¿Pasan del aspecto religioso pero disfrutan de los días de relax? ¿Reciben y dan muchos regalos?

Aprovecho para recomendarles una grandiosa columna del grandioso GonzoTBA que trata de los regalos.

Comiendo en la universidad 14 de Diciembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Estudios, Gastronomía, Reflexiones , escribe tu comentario

Para un pobre desgraciado como yo, que tiene que comer (al menos este cuatrimestre) cuatro días a la semana en la universidad, es común, supongo, ponerse a pensar sobre este tipo de asuntos, peregrino a los ojos de los profanos.

Lo normal es que la gente se lleve su tupper con la comida hecha de casa y la caliente en los microondas que hay para tal efecto en los pasillos, aunque la cola que hay en horas puntas es considerable. Yo soy lo suficientemente vago como para morir de inanición por no hacerme la tostada del desayuno, por lo que es obvio que ésta no es una opción que baraje. Mi madre tampoco está por la labor de hacerme la comida la noche anterior, así que a tirar de comedor-cafetería.

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Sobra decir que no tenemos mantel, pero, al menos, y a falta de demostrar que la carne de cerdo es efectivamente de cerdo, tiene buena pinta e incluso se puede comer, como hago con fruición muchos días.

El problema principal es que siempre ponen la misma mierda comida en un rotante barbecho de bandejas en el autoservicio; a saber: “paella”, bacon, huevos fritos o tortilla, una remezcla espeluznante de verduras que nadie pide, varios tipos de carne y muchos platos impregnados de tomate como albóndigas con tomate, pasta con tomate, carne de cerdo/ternera/loquesea con tomate, etc. Pero, en fin, es lo que hay.

Yo suelo pedir el plato estrella, que consiste en bebida, pan y un plato con dos “ingredientes” y dos “guarniciones”. La paella es frecuente en mi plato, excepto cuando veo la bandeja vacía de mitad para delante, lo que quiere decir que ha sobrepasado el cero absoluto y que los granos de arroz están en disposición para esculpir un David.

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El gualdo plato suele ser “mixto”, o al menos eso me dicen las camareras. Como supongo que esto no quiere decir que vaya con jamón york y queso, veo normal pensar que “mixto” se refiere a “con tropezones de carne y/o pescado/marisco y/o verdura”. Lo triste es que la verdura como los guisantes y la zanahoria abunda, la carne se hace de rogar y el pescado/marisco… bueno, nadie lo conoce.

Casualmente, hoy me dio por pedir como una de esas guarniciones a las que tenía derecho un platito de aliño. La verdad es que estaba bueno y todo. Lo que más me sorprendió fue la razonable cantidad de tropezones de palitos de cangrejo que llevaba y, más aún, una gamba. Así es, señores: encontré la gamba perdida de la UPO, allí en mi plato, nadando en un baño de aceite y vinagre. Desgraciadamente, además de la indiferencia que siento por el marisco, su forma de embrión humanoide me terminó de disuadir y allí se quedó, presa de los gatigres que rondan el campus.

La fiebre de los cítricos 18 de Noviembre del 2006

Escrito por SodLogan en: Gastronomía, Reflexiones , 4 comentarios

Ahora que empieza a hacer frío (ya era hora, que casi nos metemos en diciembre con las camisetas y las chanclas), vuelve a clase la fiebre de los cítricos. Efectivamente, hablo de la obsesión que le entra a las tías por estar comiendo todo el rato naranjas y sus derivados como las mandarinas.

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Vamos, que entras a clase y te asalta el pestazo a naranja, miras a tu alrededor y ves a unas cuantas tías pringándose de goterones de naranja hasta los codos, mientras se comen los gajitos. Lo mejor es cuando se los comen a bocados y salpican a todas las demás.

A mí me resulta bastante cómica la escena: se acaba una clase y abren la mochila para sacar una mandarina de la bolsita en la que deben tener un par de kilos para tener suficiente para todo el día.

¿Y cuál es la razón de esta manía por comer naranjas a todas horas? Pues no lo he confirmado, pero supongo que es por aquello de que la vitamina C, abundante en las naranjas, protege contra el resfriado y tal.

Sin embargo, es curioso ver cómo se resfrían todas, mientras que yo, que este año aún no he probado las naranjas, me mantengo sano.

El ketchup 21 de Agosto del 2006

Escrito por SodLogan en: Casposidad, Gastronomía, Reflexiones , escribe tu comentario

Cualquier deidad me salve, que no voy a hablar de ningún nuevo personaje que se haga llamar “el ketchup” (quizás algún hijo del “Tomatito”), ni tampoco de ningún nuevo “tema” de las del Aserejé.

Hoy vengo para hablar respecto a esta creación del mismísimo Belcebú: el ketchup, en su significado cuasi etimológico.

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Helos aquí, listos para entrar en batalla. Aprendan sus hábitos si quieren volver a casa.

Y es que desde que McDonald’s conquistó el mundo, a los niños, y no tan niños, les ha entrado la puta manía de echarle esta mierda a cualquier comida. Si comen pescado, pescado con ketchup; filetes, filetes con ketchup; tortilla, tortilla con ketchup; verdura, verdura con ketchup (alguno habrá).

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Ketchup en vena. Los niños ya no saben que es un fruto. Corre entre ellos la creencia de que hay cráteres donde se forma ketchup en vez de lava.

A mí la verdad es que me resultan bastante asquerosos las unciones, libaciones y sacrificios ketchupianos sobre todo tipo de alimentos, muy especialmente sobre las patatas en los burgers. Toda una flora roja y amarilla esperada a ser devorada por un depravado paladar. Después de este dantesco espectáculo, viene el chuperreteo de los dedos mancillados por el aberrante condimento.

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Aquí vemos cómo estos señores han dispuesto todo para el ritual.

Encima, hace unos meses pusieron un anuncio en la tele donde se animaba a las mamás a comprarle ketchup a sus niños, ya que era una forma muy buena de que “comieran de todo” (JA) y encima le das verdura, hortaliza o lo que sea el tomate.

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Así sí se hacen las cosas.

Después habrá gente que hable mal de la mayonesa