How-To: Detectar mentiras 11 de Noviembre del 2006
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Lenguaje, Reflexiones , 6 comentariosEn un mundo como éste, dominado por la casposidad, la falacia y la hipocresía, la mentira se convierte en un arma imprescindible para todos aquellos abominables seres que solo piensan en sí mismos. Sin embargo, nosotros, paladines de la verdad y la justicia, podemos sacarle un segundo filo a esa terrible arma y volverla en su contra. Para ayudar en tan titánica tarea, me he decidido a traducir este artículo.
1. Observa la sonrisa de la persona:
- Las sonrisas forzadas son fáciles de identificar, ya que solo se mueven los músculos cercanos a la boca. Mira su boca y fíjate en sus dientes: si su sonrisa es real, podrás ver parte de sus dientes; si no los ves, es forzada.
- En una sonrisa natural, se ponen en movimiento muchos más músculos a parte de los cercanos a la boca. Verás que los músculos cercanos a los ojos se tensan e incluso pueden aparecer patas de gallo. Muy poca gente es capaz de forzar una sonrisa controlando todos esos músculos.
2. Observa sus manos, brazos y piernas. Posiblemente estarán agarrotadas y harán movimientos bruscos y raros si la persona está mintiendo. Seguramente se esté tocando o rascando la cara, la nariz o la oreja, pero seguro que no se toca el pecho o el corazón con la mano abierta.
3. Fíjate en si la persona está sudando más de lo normal; si lo hace, posiblemente esté mintiendo.
4. Fíjate en si te están dando muchos detalles, como, por ejemplo, “Mi madre está viviendo en Francia. ¿Te gusta Francia? ¿No te gusta la torre Eiffel? Está todo tan limpio…”. Tanta habladuría, en un desesperado intento por que le creas, seguramente significa que está mintiendo.
5. Observa el movimiento de sus ojos. Cuando miente, la gente intenta evitar por todos los medios la mirada directa a los ojos. Además, al mentir, se suele parpadear más a menudo. Normalmente, un diestro tiende a mirar hacia su izquierda (tu derecha) cuando trata de recordar algo que sí ha ocurrido realmente; por contra, mirará hacia su derecha (tu izquierda) si está tratando de inventarse algo.
6. Usa tu empatía para saber si te están mintiendo o no. Cuando te mienten, la duración de las expresiones faciales es irregular, las expresiones emocionales (como sonrisas) duran más de lo normal y se detienen de repente. Del mismo modo, posiblemente los gestos no se correspondan muy coherentemente con lo que te están diciendo.
7. Presta mucha atención a la reacción de tu interlocutor a las preguntas que le hagas. Alguien que te está mintiendo se sentirá muy incómodo ante tus preguntas y girará constantemente su cabeza o su cuerpo entero, o incluso pondrá algún objeto entre tú y él inconscientemente, a modo de muralla. Además, una persona que no te miente, responderá a tus preguntas a la ofensiva, mientras que un mentiroso lo hará a la defensiva.
8. Mide el tiempo que tarda en contestarte a las preguntas. Una respuesta real se da de inmediato, mientras que una mentira requiere un proceso mental para inventarse la respuesta de modo que no contradiga otras cosas que te ha ido contando.
9. Su forma de hablar te dará muchas pistas. Alguien que está mintiendo tenderá a
- Repetir exactamente tus mismas palabras cuando responda a una pregunta
- No usar contracciones (-ado por -ao, para por pa, pues por po, etc.)
- Evitar respuestas directas
- Hablar demasiado para tratar de convencerte de su mentira
- Hablar monótonamente
- Comerse pronombres
- Hablar atropelladamente
- Hablar sarcásticamente y tratando de hacer gracias para tratar cambiar de tema
10. Deja que haya silencios en la conversación y observa si se siente incómodo o inquieto por ellos.
11. Cambia repentinamente de tema. Una persona que está diciendo la verdad se sentirá confusa por el cambio y tratará de volver a ese tema, mientras que un mentiroso se sentirá aliviado, se relajará y estará menos a la defensiva.
Por supuesto, todo esto ha de usarse prudentemente, ya que si estás todo el rato analizando a la gente llegarás a quedarte sin amigos, por gilipollas y listillo. La inteligencia y la mesura son tus amigas.
Como todo el mundo sabe
Escrito por SodLogan en: Frikadas, Lenguaje, Televisión, Ver para creer , escribe tu comentario
No acostumbro a poner cosas de este tipo, pero este vídeo merece la pena, la verdad.
Del regionalismo, el ombliguismo, la casposidad y la catetez 14 de Octubre del 2006
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Lenguaje, Política, Protestas, Ver para creer , 11 comentariosNo sé qué le pasará a gran parte de catalanes, pero ese regionalismo (nacionalismo que dirían ellos) del que hacen gala y su petulante trato a toda persona no-catalana me repulsan. Tres cuartos de lo mismo con los gallegos.
Aún recuerdo cuando, hace unos años, fui un verano con mis padres a Galicia de turismo. Aparcamos el coche y nos metimos en el hotel y, cuando salimos, el coche había desaparecido. Resultó que se lo llevó la grúa, no así la otra pila de coches con matrícula gallega que circundaban el de mi padre. Fuimos al depósito y, allí, el señor que se encargaba de aquellos menesteres le dio a mi padre un papel que debía rellenar antes de poder sacar el coche previo nada modesto pago. ¿Saben qué? El papelito estaba exclusivamente en gallego. Eso sí que es tocarle los cojones a una persona.
Experiencias parecidas he sufrido también con catalanes. Durante mi calamitosa estancia en Londres, me tocó compartir habitación con catalanes, además de mis dos compañeras de viaje; imagínense el inglés que aprendí. La cosa es que durante las conversaciones (en castellano) a estas personas les daba por hacer incisos entre ellos en catalán.
He aquí lo que no entiendo: si estaban hablando en castellano, ¿a qué viene ponerse a hablar en catalán? ¿Querían que no nos enterásemos de los “incisos”? No sé si es que no se dan cuenta, pero con saber castellano y francés y tener un poco de imaginación y luces se puede entender perfectamente el catalán. ¿No se dan cuenta, además, de que esto es una falta de educación de cojones? Yo aún recuerdo una noche que conocimos a un austriaco que hablaba inglés y, siendo cinco o seis españoles, solo por educación, hablábamos todo el rato en “inglés”.
Algo parecido pensé cuando vi una intervención del grandioso David Bravo en un programa de una cadena local catalana. La conversación entre el presentador y David discurría en castellano, pero cuando la conversación era con otra persona, se tornaba en catalán. ¿No es esto una falta de respeto? ¿No tiene David derecho a enterarse de todo lo concerniente al debate del que él era el protagonista?
Y bueno, cosas peores hemos visto, como el recorte que pongo abajo (proporcionado por mi amigo Yohein), contraatacado de forma brillante:
Y otro muy bueno en el Caiga de ayer, en una “entrevista” a unos asistentes al partido de las “selecciones” vasca y catalana, más o menos como sigue:
—Bueno… ¿y en qué idioma se entienden los fans de la selección vasca con los de la selección catalana?
—¡En el idioma de la libertad!
:D
:D
—Sí, vamos, en castellano…
Un owned bueno, sin duda.
¡¿Hablas mi idioma, cabronazo?! 7 de Septiembre del 2006
Escrito por SodLogan en: Autobombo, Casposidad, Cine, Frikadas, Internet, Lenguaje, Otros blogs, Protestas , 1 solo comentarioDando una vuelta por la blogosfera, como es costumbre en mí a diario, he encontrado una imagen que me ha parecido bastante buena en la lucha por una escritura legible y decente:

El problema es que no queda muy bien emprender tal cruzada incurriendo uno mismo en aquello que critica; es como si Hitler hubiera insultado a Eisenhower llamándolo nazi. Exactamente no es un problema de ortografía, sino de gramática más bien: el vocativo siempre va entre comas. Es decir, debería haber sido así: “¿Hablas castellano, hijo de puta? ¡Respeta la ortografía, maldito bastardo!”
Además, no es demasiado fiel a lo que dice Jules en la magnífica película de Tarantino, Pulp Fiction. Por tanto, me he puesto a hacer yo mismo una:
Sinceramente, y aunque quede mal que lo diga yo mismo, creo que me ha quedado bastante bien, incluso con su transparencia para colocarlo en fondos no blancos. Además, es muchísimo más fiel a la película.
Y, lo mejor de todo, ¡es libre! ¡Ahora cualquier blogger puede ponerla en su blog! Yo, por supuesto, ya lo he hecho.
Leimismo en clase 24 de Agosto del 2006
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Estudios, Informática, Lenguaje, Protestas, Reflexiones , escribe tu comentarioComo ya he contado, me encuentro con cuatro asignaturas pendientes para septiembre, entre ellas Documentación aplicada a la traducción. La parte práctica de la asignatura se resume en buscar cosas en google. Por supuesto, la aprobé incluso sin ir a clase, por motivos que no vienen a cuento. Pero como siempre hay que tocar los cojones, te meten un montón de teoría que la misma profesora califica de inútil, pero que hay que estudiársela y guarrear los folios del examen con ella.
Como ahora sí estoy estudiándola, he recolectado unos cuantos leimismos que he encontrado en el tema más relacionado con los PC e Internet. Yo, la verdad, no sé a qué viene ponerse a escribir esta sarta de gilipolleces, falacias y leimismos para que se los aprendan los alumnos.
Internet es la red de redes.
Ésta, por supuesto, no podía faltar. Señores, ¿de verdad quieren que en una definición de la palabra “Internet” quieren que les ponga “Internet es la red de redes :DDD”?
El aspecto exterior de la WWW son las conocidas “páginas Web”: texto, gráficos y enlaces que permiten “saltar” a otra página, que tal vez esté instalada en un servidor al otro lado del mundo.
Podría haber puesto en negrita todo el párrafo, pero no era cuestión de abusar. Esa definición estaba bien hace diez años, cuando el aguililla de la clase que tenía Internet con su módem de 9600 Bps te decía lo chuli que estaba Internet, que tenía un amigo en Japón y otro en Nicaragua y que se hartaba de hacerse pajas con la Pamela Anderson de la Playboy online.
Este programa [programa denominado “navegador” (browser)] emplea un protocolo llamado http, que funciona sobre TCP/IP, y que se encarga de gestionar el aspecto de las páginas y los enlaces.
Está claro que los enlaces son muy importantes; si no, no aparecerían en cada párrafo. Quien haya redactado esto, a parte de ser un leim del copón, sufre, efectivamente, de delirios de elocuencia. No tendrá ni puta idea de de lo que está hablando, pero lo bien que queda…
Un navegador es un programa capaz de interpretar los nuevos documentos web en formato HTML, recorrer su organización siguiendo el flujo dirigido por los hiperenlaces y presentar la información al usuario de manera gráfica y fácil de usar.
A mí esta parte es que me mata ya. No hay más que añadir a lo dicho anteriormente. Simplemente lean el texto en negrita una vez más.
Una página web puede ser http://www.proveedor.es/bienvenida.html, que corresponde a un documento hipertexto (bienvenida.html) que está en el servidor web (www) de un proveedor (.proveedor) de España (.es).
Más delirios de elocuencia, aunque ya se le van acabando. Lo de (www) me hace gracia… como si no se pudieran poner URL sin las www y no por eso deja de ser un servidor web. Además, que sea .es no implica que el servidor/proveedor (¿?) esté en España. Qué gracioso; en una asignatura donde precisamente se nos “enseña” que tenemos que documentarnos para conocer el tema sobre el que vamos a traducir, nos ponen tan leimizantes apuntes…
La fiablidad de la información que circula por Internet, donde convive la información fidedigna con la información basura.
La conspiranoia afianza aquel mito de los fakes y tal; pero ya no solo en el eMule, sino en las páginas webs. La gente está tan aburrida que se dedica a hacer wikipedias con artículos inventados.
Un poco de seriedad. Si van a hablar de algo, entérense antes de qué.
El japonés y los frikis 17 de Agosto del 2006
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Frikadas, Lenguaje, Manganime, Protestas, Reflexiones , 10 comentariosHoy vamos a tratar un tema bastante peliagudo, más aún cuando gran parte de la audiencia internetera puede sentirse identificada con mi objetivo en esta ocasión: los apestosos frikis manganimeros que quieren aprender japonés. Lo mejor es cuando afirman no solo que quieren aprenderlo, cosa muy loable, como es aprender cualquier idioma, sino que “están aprendiendo japonés”. No, señores; saber unas cuantas palabras sueltas y unas pocas frases “fijas” no es aprender.

Lo primero que hacen para intentar aprender japonés es ponerse a bajar como perras los capítulos que ya se saben de Naruto de memoria de tanto verlos una y otra vez, solo que esta vez en japonés. También es posible que compren material impreso importado directamente desde Japón. Cuando les preguntes, te responderán que ya entienden algunas palabras. Sí, claro; que se lo digan a Antonio:
Si tras el infructífero experimento no se dan por vencido (dado la baja moral que normalmente [lo pongo en negrita y todo, así que no me toquen los cojones con que “no se puede generalizar”] tienen estas personas, como veremos más tarde), tratarán de buscar algún tutorial de estos guarros que hay por internet, hasta que, finalmente, se rindan.
Los más pudientes y ociosos se pagarán un viaje a Japón, donde pasarán una temporada en la que vivirán amargados y comunicándose en inglés con los nipones.
Y es que el borreguismo llega a tal punto que estos seres, a parte de tratar de aprender japonés, afirman que ellos se irían a vivir para siempre a Japón, que es un país maravilloso donde las colegialas van con minifalda y donde solo se juega a la plei y se ve manga. Pero la gente no se entera de que Japón es un país donde la gente trabaja día y noche durante años solo para poder ventilarse sus ahorros ancestrales en un año sabático en España comiendo jamón, “bailando” flamenco y haciéndole fotos a las farolas.
“¡¡Quesaherao!!”, pensarán algunos. Pero no. De hecho, googleando un poco puedo sacar estas apocalípticas afirmaciones:
Las tasas de suicidio en Japón figuran entre las más altas del mundo.
Japón posee la tasa de suicidios más alta entre los países industrializados, 24,1 cada 100.000 habitantes.
Después está el tema de que “No, es que el japonés es mu bonito, y mu raro, y mu distinto, y me gustan los retos”. Ok, aprende antes al menos qué es el sujeto y qué el predicado, amigo.
Bueno, veamos. No soy ningún experto, pero según he leído en varios sitios, el japonés
- Es una lengua simplísima.
- Es una lengua súper inexacta (no hay distinción entre singular y plural; a éstos sí que les da igual ocho que ochenta).
- Es una lengua muy ilógica.
- Si no fuera por estos señores frikis, muy posiblemente iría perdiendo cada vez más y más terreno, ya que los propios japoneses reconocen todas las carencias de su lengua y con cualquier persona que no sea japonesa hablan inglés u otra lengua. Por tanto, podríamos incluso hablar de una lengua moribunda que ni siquiera es defendida por sus propios hablantes.
Y bueno, hasta aquí llega la reflexión sobre los frikis que intentan aprender japonés. Cualquier queja, láncenla contra la pared que tienen a su derecha (mismo).





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