La desfachatez de las teleoperadoras 2 de Octubre del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones , 7 comentariosNo es que sea un adicto al móvil, ni muchísimo menos, pero desde luego no me gusta que me timen, cosa que Movistar lleva haciendo ya mucho tiempo. No sólo por sus tarifas cuanto menos poco apetecibles, sino también por otros pequeños detalles como no darme mis 12 euros de saldo por rellenar un papelito para tal fin, la publicidad que me mandan gratuitamente (en el mal sentido de la palabra) y esas ofertas de mierda que no hacen más que liarte.
Por todo esto, hace unas semanas decidí hacer una portabilidad a contrato Yoigo, que por 19 irrisorios euros me daban un pedazo de Sony Ericsson k610i, lo mejor que voy a tener a corto-medio plazo en cuanto a móviles. Además del móvil en sí, las tarifas de Yoigo son cojonudas, y aunque tengan el mínimo de los 6 euros mensuales, se hará lo que se pueda.
A los pocos días me llamó una señorita de Movistar a hacerme una contraoferta para que me quedara y no me fuera, cosa que me sorprendió debido a mi escaso consumo.
—Hola, te llamo de Movistar porque hemos visto que estás tramitando una portabilidad a Yoigo.
—Ahá…
—¿Cuál es tu nombre, para poder dirigirme a ti?![]()
—(¿Quién coño te ha dado permiso para tutearme?) Eh… Siegfried.
—Te comento, Siegfried: te llamo desde la central de Movistar en Madrid porque no queremos perderte como cliente, y por eso te voy a hacer una oferta exclusiva para ti. Te vamos a mandar totalmente gratis un Nokia 5070 y no vas a tener ni siquiera que cambiarte a contrato, sino que podrás quedarte con tu prepago actual
—Bueno, y ¿ese móvil cómo es?
—Pues es un modelo nuevo Nokia con cámara, infrarrojos…
—Pufff… la verdad es que el que ya tengo es bastante mejor…
—¿Sí? A ver, ¿cuál es?
—(¿Encima echándome huevos?) Un LG U8500…
—Siegfried, ¿un LG mejor que un Nokia?
—(Ah, que la marca es la que determina la calidad de un objeto) Hombre, yo no sé las características del móvil que me estás ofreciendo, pero desde el momento en que me has dicho que tiene infrarrojos pero no bluetooth…
—Ah…:? Eh…
sí, sí, bluetooth también tiene, claro
De todas formas, dime, ¿por qué quieres cambiarte a Yoigo?
—Pues porque sus tarifas son bastante mejores que las de Movistar.
—A ver… ¿cuál es tu gasto mensual?
—Pues… apenas 6 euros…
—Ah…Bueno, de todas formas…
—Bueno, es que realmente no me interesa. No me voy a quedar en Movistar, así que…
Y bueno, ahí ya conseguí que me dejara en paz. Lo acojonante es que me trate de tonto diciéndome que me llama desde la central de Madrid, cuando estaría en algún pútrido sótano infestado de chinches, ya que tuvo que llamarme tres o cuatro veces para que nos pudiéramos oír. Además, tanta pena les daba perderme como cliente que ni sabían mi consumo ni aún siquiera mi nombre… En cualquier caso, si Movistar se iba a hundir por mi ida, ya podrían haberme ofrecido algún móvil acorde con los tiempos que corren, en los que cualquier muerto de hambre tiene un N70 con cámara de chorrocientos megapíxeles. Y lo peor: ¿por qué mentirme diciendo que el móvil tiene bluetooth cuando no lo tiene? Lamentable.
Por cierto, que desde hoy mismo ya estoy usando Yoigo con el nuevo móvil y, por ahora, todo de lujo, sin problemas de cobertura. El móvil es increíble: las fotos son casi de cámara (dentro de lo razonable) y ya tengo a dos chinos encargados de que me manden unos apaños para empezar a usar el móvil como MP3.
El otro lado de las cadenas 24 de Septiembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Informática, Internet, Protestas , 1 solo comentarioYo de verdad que no entiendo qué tiene la gente en la cabeza cuando se pone a enviar las malditas cadenas de mail, cuando es bien sabido que todo el mundo las odia y que nadie las lee. No entraré en roñosas críticas sobre la utilidad de las cadenas para crear listas de spam, porque para eso existe cualquier foro con más de 10 usuarios.
El día 1 de octubre de 19:55h a 20:00h. se propone apagar todas las luces
otra vez para darle un respiro al planeta (la propuesta proviene de Francia otra vez). Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser
brutal.Solo 5 minutos, a ver que pasa. Si si, ya se que estaremos 5 minutos a
oscuras con cara de tontos, pero recordar que internet tiene mucha fuerza y
podemos hacer algo grande. Y pasad la noticia!!POR FAVOR No reenvíes este mensaje, COPIA Y PEGA EL TEXTOS EN UN MENSAJE
NUEVO para no crear listas de usuarios para correo basura, solo se tardan
unos segundos más.
GRACIAS
Las negritas finales son de mi propiedad. Sin entrar a criticar tampoco la gilipollez que es la “convocatoria” en sí —porque es muy bonita y muy ecológica, sí, pero a ver después quién la hace, sino cuatro jipilongos, y si no a los datos del año pasado me remito—, me dio por darle al “mostrar detalles” de mi gmail, y ¡sorpresa!: una lista de al menos 50 direcciones de mail apareció ante mis ojos.
A ver para cuándo alguien hace una cadena para explicarle a la gente lo del campo CCO…
Sobre los intereses de las golfas 11 de Septiembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Golfas, Protestas, Reflexiones , escribe tu comentarioYo creo que realmente las mujeres no buscan un hombre que tenga dinero, o que tenga coche.
Buscan dinero y un coche gratis, y un hombre gilipollas es la manera más fácil de conseguirlo.
—Increíble reflexión de un forero presuntamente de Vandal, por vía de mi amigo Yohein.
Cosas que me tocan los huevos en mi casa 25 de Agosto del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones , 6 comentariosEn mi casa hay ciertas costumbres que me matan. Me matan muy mucho, como decía alguien. Por más que trato de corregirlas, no hay manera. Supongo que 50 años y 20 años (padres y hermana, respectivamente) haciendo lo mismo de una misma forma dejan huella y ya no hay quien les quite los putos vicios que tienen y que me joden a mí.
Uno de estos vicios viene a la hora de comer o, más precisamente, justo después. Yo suelo ser el primero en terminar, por lo que, cuando me la echo, me voy a mi habitación a dormir un poco de siesta (normalmente no me doy tiempo ni a dormirme, simplemente cerrar unos minutos los ojos). Pues bien: los 10 ó 20 minutos que me permito de siesta, a menudo son interrumpidos por portazos y voceríos atroces por parte de mi familia. Que, digo yo, manda cojones que, después de media hora todos juntos en el salón, no se les ocurra hablar hasta que uno de ellos ha subido las escaleras y/o está en la otra punta de la casa, por lo que la conversación ha de ser a voces.
Otra manía que me hace hervir la sangre muchas veces son los comentarios obvios, peregrinos e insustanciales durante los telediarios. Ahora en verano están muy a la orden del día las noticias sobre incendios, muchos de ellos intencionados por algún loco al que habría que enterrar vivo. Pues justo cuando termina la noticia, y mientras empieza la siguiente, de grandísimo interés, tiene que saltar alguien con el típico comentario obvio que se hace año tras año y por los siglos de los siglos: “hay que ver, con lo que tardan los árboles en crecer…”. Ya lo sé; de hecho lo sabemos todos los que estamos en la mesa, así que déjanos escuchar la siguiente noticia, que a buen seguro es más interesante que tu comentario anodino in extremis.
Mi madre en particular también es muy aficionada a usar los pomos de las puertas como percha. Desde pantalones hasta el bolso. ¿Tan difícil es dejar las cosas de uno en los aposentos de uno mismo, y no en medio de la casa, molestando a los demás sin dejarles cerrar las puertas? Del mismo modo, y también mi madre, no hay vez que vaya a la cocina y me encuentre allí, acumulando la grasa de las chuletas, algún DVD original. Esto también suele ocurrir con la mesa donde se come, que rara es la vez que no esté atestada de objetos cuya estancia allí es del todo incomprensible; tal es el caso de libros, películas y, como hemos visto antes, ropas y bolsos.
Y ahora vienen todos los vicios en lo referente al cuarto de baño. Ya he cogido el hábito de, nada más levantarme, irme al WC a echar el truño. Pues rara es la vez que me encuentro el agua del WC transparente. En mi casa está la manía de mear y no tirar, o de tirar algo al WC (papeles mocosos, salibajos de mi padre y otras cosas de semejante índole) y no tirar, sino dejarlo allí para que lo disfrute el siguiente; y después tienen los santos cojones de quejarse cuando a mí se me olvida pasar la escobilla por mis restos fecales.
Después de tales menesteres, me voy al lavabo para asearme gatunamente. Y, cómo no, allí me encuentro una buena cantidad de peláncanos asquerosos de mi hermana, que se peina, se le caen los pelos y los deja en el lavabo, cosa que a mí me resulta asquerosísima. Además, cada vez que voy a coger el desodorante, tengo que lidiar con los cienes de botes que tiene mi hermana por los armarios.
Parece que me estoy haciendo un viejo cascarrabias…
Del egoísmo y la estupidez 13 de Agosto del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 7 comentariosSi alguien queda que siga con asiduidad (si se le puede llamar así) este blog, se habrá dado cuenta de la pasmosa falta de actualización de los últimos tiempos. En ningún momento he dicho nada de cerrar por vacaciones, pues tenía en mente actualizar como si no pasara nada. Sin embargo, la apatía y la tristeza, amén de una reducción de la velocidad de internet (al final sí que controlaban el límite de los 5Gb mensuales), se han apoderado de mí y no hubiera sido capaz de escribir nada si me hubiera dado por abrir el panel de control de wordpress.
No obstante, a las tres de la madrugada me dispongo a escribir algo. Como si hubiera vuelto a mi época de quinceño, me encuentro en una no despreciable crisis existencial; no como las de antaño —pues ya estoy curtido como el cuero a base de palos y tropiezos en diversas piedras, algunas de las cuales se han cruzado más de una vez en mi camino—, pero sí de una magnitud considerable.
Aún recuerdo aquel aciago verano, sin duda el peor de mi vida, en el que me entró la varicela y en el que pasé el verano solitario y con una depresión de la que hube de reponerme yo solo, con dos cojones. El anterior tampoco fue muy bien, principalmente por problemas de faldas de los que ya he hablado. Durante esos dos años terminé de aprender varias lecciones importantísimas, entre las que destaco aprender a diferenciar entre amigos, amigotes, colegas y convenidos, y, sobre todo, aprender que no hay verdaderos amigos. Por muy duro que fuera, aprendí que eso era así, aunque me jodiera. En muchas pelis de guerra dicen aquello de “sin prisioneros”, tras lo cual les meten un tiro en la sien a los pobres diablos que han caído en manos enemigas. Llegado un momento, la vida te dice “sin amigos”, y todos aquellos que hasta entonces creías amigos de verdad, de los que duran toda la vida, de los que dentro de cincuenta años estarán jugando contigo al mus en un bar tomando una caña, mueren, como si alguien los hubiera puesto en fila y hubiera disparado un Mauser. Si alguien sigue creyendo que esto es así, que haga memoria y me diga si conserva algún amigo de la guardería y/o del colegio.
Llega un momento en que necesitas a tus amigos. Los necesitas de verdad, pero no están ahí. Squall sabía muy bien que esto era así. Podría decirse que el momento en que te das cuenta de esto, haces un gran avance en tu vida, similar al momento en que el hombre descubrió el fuego. Una vez que has abierto los ojos, sabes que el chaval que te ha agregado al messenger lo hace por algo de su muy particular interés, y que el que ya tenías desde hace meses, cuando te abre una ventanita preguntándote por las vacaciones, es para poder pasar a las primeras de cambio a pedirte ayuda con algo. Y que conste que no soy avaro a la hora de ayudar a la gente, pero no puedo aguantar cuando alguien que no me habla desde hace un año lo haga ahora para, directamente, sin saludar siquiera, me diga si tengo el serial del Office o el Windows XP. Vergüenza me daría a mí hacer esto. Si sólo hay una persona que me pueda ayudar con un problema, pero llevo un año sin hablar con él, me jodo y me busco la vida por mi cuenta, pero no tengo la poca vergüenza de hacer tal cosa. No seré yo el que niegue que la vida y las relaciones interpersonales son un puro intercambio de intereses, pero, al igual que en el eMule, el que no da no recibe, señores.
Y todo esto que precede viene a cuento de algo que me pasó el otro día. Cómo no, vía messenger me empezó a hablar un amigo (el todo por la parte o la parte por el todo, ya me entienden) para ver qué se hacía aquella noche. Para los que no sean sevillanos, que serán la mayoría, si bien se podrá extrapolar a muchas otras provincias, he de decir que Sevilla en agosto es una puta mierda, una ciudad fantasma, pues todos los sevillanos huyen despavoridos a las playas, como si el cielo sevillano se fuera a caer. Por si esto fuera poco, la policía, ociosa durante el año, se afana en patrullar los sitios de salida de la juventud tales como la Alfalfa y la Alameda (ya me los habrán oído más de una vez), de modo que ir con una botella a la Alameda es como tratar de pasar por los detectores del aeropuerto con un chaleco de bombas. Y para terminar de rematar, está la beca esa que le han dado a todo el mundo para que “se vayan a aprender inglés a un país extranjero”, 1600 eurazos por cabeza, para ir a un país extranjero a fornicar el más espabilado y a emborracharse el menos, pero esto ya merece una columna aparte.
Me empezó a hablar, digo, y me preguntó si pensaba salir aquella noche que, si ya de por sí fuera a ser mierda, encima era un día entre semana. Yo me hice un poco el remolón, pues preveía que la noche sería atroz, pero tampoco opuse excesiva resistencia, si bien puse la condición de que saliera otro amigo, ya que me tenía que quedar a dormir en su casa. A esto me dijo que lo llamara yo para preguntarle si iba a salir, que “a él le importaba un huevo si salía o no”. En este preciso momento tenía que haberlo mandado a tomar por culo, pero simplemente me limité a llamar al otro, y no sólo por la conveniencia de quedarme a dormir en su casa, sino porque a mí sí me importaba que saliera.
Y este capullo fue el mismo con el que, unas semanas ha, tuve una conversación semejante a la siguiente:
—¿Tú vas a salir hoy?
—Bueno… ¿pero quiénes salimos?
—Pues de momento tú y yo.
—Bueno, pues tráete tías, ¿no?:D
—Si pudiera llevar tías no te llamaría, obviamente.
—…
Y éstos, señoras y señores, son los que se comen el mundo y a las tías, que no pocos cuernos tienen sus novias.
Como a la tercera va la vencida, será la próxima joya como éstas la que se lleve una despedida al más puro estilo Fernando Fernán-Gómez.
A toda esta tristeza y apatía, por supuesto, hay que sumarles problemas conyugales recientes, pero aún no he tropezado demasiadas veces en esa piedra.
Como dijo el amigo Groucho, que paren el mundo, que me bajo.
De lo ridículo e infame 21 de Julio del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Internet, Política, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 3 comentariosAyer me uní al acto viral sobre la difusión de la portada censurada de El Jueves. Ciertamente, hay que ser muy tonto para querer quitar de circulación una portada secuestrando la revista para que la vea cuanta menos gente posible, ya que, como es obvio, se ha conseguido el efecto contrario: mientras que si se hubiera dejado correr el agua sólo se habrían enterado los habituales de la revista, con el secuestro se ha enterado toda España y medio mundo más a través de internet. Así pues, y siguiendo la lógica brillante que llevó a quitar la revista de circulación, ahora pretenden censurar a todas las páginas de internet que la publicaron. Primero querían romper “los moldes” de la portada, y ahora… ¿querrán quitarle las pilas a internet?
Perdonen la pésima redacción de la columna, pero ando liado. Si quieren más información, la encontrarán aquí, aquí, y en media blogosfera.


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