Reducción al absurdo por las mujeres 3 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones, Ver para creer , 1 solo comentarioY ahora te preguntas: ¿y si yo, con ayuda divina, consiguiese plantear una solución genial y universal al problema que me plantea? Pues [ella, la novia que te acaba de dejar por X motivo que nadie mayor de 5 años se creería] añadiría otra incógnita inventada a la ecuación inicial que tiraría por el suelo todos tus argumentos.
¿Y si, aun así, en un acto de brillantez, encontrases otra solución para el nuevo problema? Pues pasaría que volvería a ponerle otra pega, volvería a regatearte tus argumentos como el mejor de los ronaldinhos indefinidamente hasta que el argumento que te saque sea tan llano y tan absurdo que ni siquiera tú te lo puedas creer, pensando: “esta tía es imbécil”; y es que tú no le has dejado más remedio que hacerla parecer imbécil, pero en su pequeña cabecita es mejor parecer imbécil y haberte hecho creer que todo tiene sentido —retorcidísimamente, pero lo tiene— que hacerte pensar que te ha mentido; incluso insitirá en ese argumento final para ver si te lo has tragado.
—Algún brillante usuario de minovia.es
Nightstalking barato 16 de Febrero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones , 12 comentariosAnoche, medio celebrando el fin de los exámenes, salí con mis amigos de siempre por ahí, a hacer nada en especial: un billar, una cerveza, unos chupitos y, finalmente, unos bailoteos en algún garito. De tal suerte transcurrió la noche hasta que llegamos al garito.
Uno de estos amigos es uno del que ya he hablado por aquí más de una vez. Es el típico chaval que les gusta a las tías: guapetón, rubio, con los ojos azules, poeta/músico/cantautor y con una labia nada despreciable.
Como digo, llegamos al garito más o menos (más menos que más) entonados, lo suficiente como para aguzar un poco más nuestra locuacidad. Entramos y, como aún era tempranito, nos sentamos a descansar mientras se llenaba aquello un poco. Al poco rato nos levantamos mi amigo y yo y nos pusimos a hacer el capullo bailar mientras oteábamos el panorama. Vimos a dos chavalas asequibles y empezamos a estudiarlas y a maquinar el plan de asalto. Nos miraban, lo que hizo que cogiéramos confianza. Al momento se fueron al servicio, “para ponerse guapas para nosotros”, por supuesto.
Salieron y mi amigo me dijo que “me tocaba”, que fuera a decirles algo. Le dije que, ya que eran dos, igual que nosotros, que fuéramos los dos, cosa que me pareció razonabilísima. Él, sin embargo, no estaba de acuerdo y me dijo que fuera yo sólo y que ya después aparecería él. No sabía qué decirles, pero por supuesto no iba a irles con los típicos “¿estudias o trabajas?” o el “¿venís mucho por aquí?”. Mientras perfilábamos el abordaje, llegaron dos buitres, hecho por el que mi amigo se puso nervioso y empezó a imprecarme: “sabía que se nos iban a adelantar, que siempre pasa lo mismo”. Le tranquilicé diciéndole que los tíos iban a durar bien poco, y así ocurrió: al minuto las tías ya estaban haciéndoles el vacío y, tras insistir un poco, acabaron por irse.
Enajenado por el pequeño revés, mi amigo fue directamente a hablar con las dos, mientras que yo me quedé allí en medio. Viendo que pasó cosa de un minuto y que mi amigo no hacía amago de presentarme a las tías, me volví a sentarme con los otros dos. “Ahora se va a quedar todo el rato hablando con las tías, todo el rato encima de ellas”, les dije. Sentados, vimos incluso cómo se hacían fotos los tres.
Al rato vino mi amigo a recogernos para que fuéramos donde estaban él y las tías, aprovechando que éstas habían ido a pedir algo de beber. Fuimos hacia allí, y tuvimos una pequeña charla:
—Lo hemos hecho mal: has venido a recogernos y ahora estamos aquí los cuatro como capullos esperando a dos tías, por lo que van a notar que estamos para ellas. Tenías que haberte sentado allí con nosotros y ya vendrían ellas a buscarte. Encima, les habrás entrado con la típica mierda del “¿venís mucho por aquí?”.
—Claro, y ahí está: es una mierda de entrada pero ahí he estado hablando un rato con ellas; infalibilidad demostrada cien por cien.
—Bueno, y les habrás pedido el messenger con la excusa de las fotos, ¿no?
—Qué va, tío, no se me ha ocurrido en el momento. Luego se lo pido.
—Muy bien. Ahora, cuando vengan, preséntanoslas para que no estemos los tres aquí como capullos.
Volvieron y siguieron hablando mi amigo y las dos pavas. Viendo nuevamente que no había perspectivas de presentación, les dije a los otros dos que volviéramos a sentarnos, que allí estábamos haciendo el capullo. “El nota está ofuscado con las tías y está todo el rato encima de ellas pasando de nosotros. Las tías lo van a notar y lo van a acabar mandando a la mierda. Si les dijera ‘bueno, me voy un rato con mis amigos, que los tengo ahí un poco abandonados’, sería un muy buen movimiento”, dije a mis amigos.
Al pasar un rato más, volvió mi amigo con grandes aspavientos y muecas. Después de haber estado hablando con ellas más de media hora y habiendo estado haciendo el capullo, les pidió una cosa tan banal como el messenger y se lo negaron. Tras este durísimo revés, mi amigo (ni nosotros tres) ya no tenía nada que hacer con aquellas dos, por lo que volvió con nosotros.
De vuelta a casa, enumeré la serie de errores en que había incurrido mi amigo y que habían sido causantes del rechazo final. Por orden cronológico:
- Haber entrado un solo tío a dos tías; mi plan original de ir los dos era aceptable, pero con la enajenación de ver cómo se nos adelantaron dos perdedores y casi las “perdemos”, fue él sólo sin encomendarse a nadie.
- Haberles entrado justo después de haber rechazado a no uno, sino dos tíos; en esos momentos las tías ven que tienen el poder de elegir, de decidir quién pasa su criba particular y a quién le conceden el dudoso honor de tener una conversación con ellas. En tales momentos tienen el ego por las nubes y entrarles es como cargar montado en un caballo contra una falange macedónica.
- Haberles entrado con algo tan escaso de originalidad y mediocre como el “¿venís mucho por aquí?”; ¿cuántos tíos antes que él le habrán entrado con la misma monserga? Muy posiblemente, los dos que le precedieron lo hicieron y acabaron como ya he contado. Si él no acabó así de forma instantánea fue por su cara bonita.
- Haber entablado conversación, olvidarse de nosotros y estar encima de las tías como si no hubiera nada ni nadie más; las tías le notaron la “desesperación” y que “él estaba para ellas”, por lo que el valor de mi amigo disminuyó a sus ojos. Si hubiera hecho lo que sugerí del “bueno, me voy con mis amigos, que los tengo un poco abandonados”, su valor habría subido como la espuma y habrían sido ellas las que hubieran ido a buscarlo a él.
- No habernos presentado; ¿acaso mi amigo tenía miedo de que alguno fuéramos a levantarle a alguna? Posiblemente no, pero eso es lo que pensaron las tías: un punto menos.
- Haberles pedido el messenger por las buenas cuando ya se iba a ir; las tías pensarían seguramente “¿Para qué, si ya tenemos el trofeo (las fotos con un tío rubio de ojos azules y una buena subidita de ego) y ya no nos vales?”.
Y éstos, amigos, son las conclusiones que saqué anoche de nuestro fracaso, aun cuando la batalla parecía ganada con “infalibilidad demostrada cien por cien”.
Reflexiones caesarianae
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , escribe tu comentarioLos hombres, en general, creen de buen grado aquello que desean.
Referida a la facilidad de engañar a las personas con el cebo adecuado.
Por norma, los hombres se preocupan más de lo que no pueden ver que de lo que pueden.
Referida a la manía del hombre de preocuparse más por lo que no existe, o no hay constancia factible de que exista, que de lo que tienen delante de sus propios ojos: concretamente, la religión.
—Cayo Julio César en su De Bello Gallico
Carteles en la catedral 29 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones , 7 comentarios
Hace unos meses creo que fueron unos mineros, y ahora son maestros al parecer. La cuestión es que la gente coge y ensucia la Catedral de Sevilla, un edificio que es Patrimonio de la Humanidad, con sus inmundas pancartas, cosa que me parece la sublimación de la aberración. Y no solo hacen tal bellaquería, sino que encima éstos son los carteles:




Por lo que, frivolizando un poco, me alegro de que estos maestros estén en el paro, porque éstos que usan la @ para marcar masculino y femenino son los que después les meten en la cabeza a los niños que los nombres de días de la semana y meses del año van con mayúscula, que esto y ti llevan tilde y demás herejías como que las mayúsculas no llevan tilde, como parece desprenderse de la foto del recuento de DÍAS (ahora también me doy cuenta de que ni Andalucía lleva tilde). Primero aprendan cositas básicas y después podrán enseñarlas ustedes.
La fiesta de Nochevieja 3 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones , 6 comentariosSé que dije que la crónica iba a estar para ayer como muy tarde, pero por una causa de fuerza cuasi mayor tuve que demorarla hasta hoy. Para ir abriendo boca, contaré fugazmente qué es lo que pasó ayer.
Hacia las nueve de la noche, horas por las que ya me disponía a escribir, me dijo un coleguilla que si me apetecía salir un rato a tomar unas cervezas, que le acababa de dejar la novia hacía un momento, lo cual, unido a su reciente parálisis facial, tenía al pobre chaval algo embajonado.
Seguro que todo el mundo tiene el típico amigo que, en persona o mediante el nick del messenger, te ha contado que un día salió “un rato”, sin dinero, y que se despertó al día siguiente en una ciudad distinta, con 7 euros y tres condones en el bolsillo. Algo así me pasó anoche, solo que hoy me desperté en mi cama, sin condones y con menos dinero de con el que había salido.
Nos fuimos a tomar algo mientras me contaba cómo fue la historia (nota: la ahora ex novia ha estado de Erasmus en Italia y supongo que en unos días volverá para allá):
—Hoy habíamos salido y la llevaba notando rara desde que volvió en Navidad, pero hoy más aún, así que cuando llegué a mi casa la llamé y le dije que estaba rara, que si me quería. Yo esperaba que me dijera que claro que sí, pero que últimamente estaba rara… ¡pero simplemente me dijo que “era mejor que lo dejáramos, que no pegaba estar ya”!
—Vamos a ver… en primer lugar, tu primera cagada fue llamarla al llegar a casa. La segunda fue preguntarle que si te quería. Y, por último, yo hubiera preferido que me dejara por haberme puesto los cuernos con media Italia, pero que no me diera esa mierda de razón, y encima por teléfono. Lamentable…
Entramos a otro bar y allí nos encontramos a dos compañeras de Bachillerato, con las que estuvimos hablando un rato y con las que después nos fuimos a una discoteca, donde pinchaba el tío de una de ellas. Total, que me liaron, me liaron, y “unas cervezas y nos recogemos pronto” se convirtió en “unas cervezas, unos chupitos y nos vamos de la discoteca a las 6 de la mañana”. Y con la polla como un perno, que es lo peor, que las hijaputas se dejaban querer.
En cuanto a la fiesta de Nochevieja, he de reconocer que ha sido la única vez que me lo he pasado bien en tal noche yendo a un bar/discoteca. 40 euros y barra libre de buen alcohol comprobado con mis propios ojos y paladar. Jack Daniel’s y Four Roses caían por igual a un ritmo casi obsceno, mientras la musiquita popera-rockera sonaba a mi alrededor y todos nos frotábamos con todos, fueran hembras o machos, con o sin cónyuges.
Podría decirse que la historia-anécdota de la noche ocurrió durante una de mis acometidas a la barra. Fui con un amigo y me puse en primera línea para que nos pusieran más whisky. A mi lado había una muchacha, no fea, pero que, desde luego, tampoco me ponía berracoso. Como llevábamos los dos, la muchacha y yo, allí un rato sin conseguir que nos atendieran, me puse a hablar con ella sin mayores pretensiones, hasta que le dije que colaboráramos y que al primero que atendieran que le pidiera también al otro. Le pareció bien el trato y, finalmente, la atendieron a ella en primer lugar.
Le dije que me pidiera los dos Jack Daniel’s cola, a lo que la tía se rió de mí y se fue con sus cubatas.
Po que sepas que eres una susia.
Me miró mal y se fue. No sé si fue durante la siguiente incursión o cuando ya conseguimos el preciado alcohol, que nos dirigíamos mi compañero y yo felizmente hacia donde estaban nuestros amigos, cuando me detuvo una mano.
—*burp* gente que no conoces.
—¿Qué?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—¿Te conozco?Y me señaló a la muchacha, que me miraba furibunda.
—¿Cuál es el problema?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Lo de susia se lo dije de coña, si es lo que dices…
—Bueno, pero que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Bueno, tío, pues lo siento, era de coña, pero si quieres me disculpo.Y la tía, haciendo gala de su irracionalidad, empezó su discurso:
—Pues a mí no me gusta que gente que no conozco me insulte, porque tú eres un calvo cabrón *ristra de insultos de niño de 6 años*.
—(Al menos podrías haberte currado un poco más los insultos) Bueno, vale, lo siento, era de coña, y si ahora ya te sientes mejor ya estamos en paz.
—Pues no, porque *razones inconexas*. Además yo no he venido aquí a ligar, que yo tengo a mi novio aquí.Viendo que no podía hablar con ella, me dirigí de nuevo al que resultaba ser el novio, que parecía mucho más razonable.
—Bueno, tío, yo ya te he dicho que lo siento. No puedo hacer más nada para que se le pase el cabreo…
—Nada, da igual, tú vete…
—Venga. Feliz año.
Seguí la fiesta como si nada, cuando de repente me detuvo de mi trance otra mano, esta vez femenina.
—Que siento lo de antes, que yo nunca insulto a la gente, pero es que me dolió que me dijeras susia…
—… No te preocupes. Comprendo que ha sido culpa mía porque sin conocerme no podías saber que yo esas cosas las digo siempre y que son de coña…
—Ya, pero es que *más razones irrelevantes*. Además es que está aquí mi novio y yo no me puedo poner a ligar con el primero que me habla en la barra.
—… Vale, pues en paz. Feliz año.
Así que puede decirse que me salí con la mía. Sin embargo, y si el lector no se ha percatado, me gustaría resaltar el hecho de que en los dos actos haya salido el tema de ligar, cosa de la que yo no tenía intención alguna de hacer para con ella. Que es algo que me repugna, esa falsa idea que tienen casi todas las mujeres de que en cuanto un hombre te dice/hace algo fuera de lo “normal”, es que quiere cepillársete “aquí y ahora”.
Última columna del 2007 31 de Diciembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 3 comentariosAquí estamos con otro año que se nos va. Podría hacer un resumen del año, pero la verdad es que los intentos de hacer algo por la vida este año han sido infructuosos como cabía esperar. Eso sí: en mi afán de superación he batido un récord este año, pero como éste es un blog respetable no diré cuál.
Esta noche voy a una fiesta (que no cotillón) de la que mañana o pasado tendrán puntualmente la crónica si el alcohol me permite hacer algo reseñable y a la vez me deja la memoria razonablemente fresca.
Pasen una feliz Nochevieja.


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