La fiesta de Nochevieja 3 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones , 6 comentariosSé que dije que la crónica iba a estar para ayer como muy tarde, pero por una causa de fuerza cuasi mayor tuve que demorarla hasta hoy. Para ir abriendo boca, contaré fugazmente qué es lo que pasó ayer.
Hacia las nueve de la noche, horas por las que ya me disponía a escribir, me dijo un coleguilla que si me apetecía salir un rato a tomar unas cervezas, que le acababa de dejar la novia hacía un momento, lo cual, unido a su reciente parálisis facial, tenía al pobre chaval algo embajonado.
Seguro que todo el mundo tiene el típico amigo que, en persona o mediante el nick del messenger, te ha contado que un día salió “un rato”, sin dinero, y que se despertó al día siguiente en una ciudad distinta, con 7 euros y tres condones en el bolsillo. Algo así me pasó anoche, solo que hoy me desperté en mi cama, sin condones y con menos dinero de con el que había salido.
Nos fuimos a tomar algo mientras me contaba cómo fue la historia (nota: la ahora ex novia ha estado de Erasmus en Italia y supongo que en unos días volverá para allá):
—Hoy habíamos salido y la llevaba notando rara desde que volvió en Navidad, pero hoy más aún, así que cuando llegué a mi casa la llamé y le dije que estaba rara, que si me quería. Yo esperaba que me dijera que claro que sí, pero que últimamente estaba rara… ¡pero simplemente me dijo que “era mejor que lo dejáramos, que no pegaba estar ya”!
—Vamos a ver… en primer lugar, tu primera cagada fue llamarla al llegar a casa. La segunda fue preguntarle que si te quería. Y, por último, yo hubiera preferido que me dejara por haberme puesto los cuernos con media Italia, pero que no me diera esa mierda de razón, y encima por teléfono. Lamentable…
Entramos a otro bar y allí nos encontramos a dos compañeras de Bachillerato, con las que estuvimos hablando un rato y con las que después nos fuimos a una discoteca, donde pinchaba el tío de una de ellas. Total, que me liaron, me liaron, y “unas cervezas y nos recogemos pronto” se convirtió en “unas cervezas, unos chupitos y nos vamos de la discoteca a las 6 de la mañana”. Y con la polla como un perno, que es lo peor, que las hijaputas se dejaban querer.
En cuanto a la fiesta de Nochevieja, he de reconocer que ha sido la única vez que me lo he pasado bien en tal noche yendo a un bar/discoteca. 40 euros y barra libre de buen alcohol comprobado con mis propios ojos y paladar. Jack Daniel’s y Four Roses caían por igual a un ritmo casi obsceno, mientras la musiquita popera-rockera sonaba a mi alrededor y todos nos frotábamos con todos, fueran hembras o machos, con o sin cónyuges.
Podría decirse que la historia-anécdota de la noche ocurrió durante una de mis acometidas a la barra. Fui con un amigo y me puse en primera línea para que nos pusieran más whisky. A mi lado había una muchacha, no fea, pero que, desde luego, tampoco me ponía berracoso. Como llevábamos los dos, la muchacha y yo, allí un rato sin conseguir que nos atendieran, me puse a hablar con ella sin mayores pretensiones, hasta que le dije que colaboráramos y que al primero que atendieran que le pidiera también al otro. Le pareció bien el trato y, finalmente, la atendieron a ella en primer lugar.
Le dije que me pidiera los dos Jack Daniel’s cola, a lo que la tía se rió de mí y se fue con sus cubatas.
Po que sepas que eres una susia.
Me miró mal y se fue. No sé si fue durante la siguiente incursión o cuando ya conseguimos el preciado alcohol, que nos dirigíamos mi compañero y yo felizmente hacia donde estaban nuestros amigos, cuando me detuvo una mano.
—*burp* gente que no conoces.
—¿Qué?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—¿Te conozco?Y me señaló a la muchacha, que me miraba furibunda.
—¿Cuál es el problema?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Lo de susia se lo dije de coña, si es lo que dices…
—Bueno, pero que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Bueno, tío, pues lo siento, era de coña, pero si quieres me disculpo.Y la tía, haciendo gala de su irracionalidad, empezó su discurso:
—Pues a mí no me gusta que gente que no conozco me insulte, porque tú eres un calvo cabrón *ristra de insultos de niño de 6 años*.
—(Al menos podrías haberte currado un poco más los insultos) Bueno, vale, lo siento, era de coña, y si ahora ya te sientes mejor ya estamos en paz.
—Pues no, porque *razones inconexas*. Además yo no he venido aquí a ligar, que yo tengo a mi novio aquí.Viendo que no podía hablar con ella, me dirigí de nuevo al que resultaba ser el novio, que parecía mucho más razonable.
—Bueno, tío, yo ya te he dicho que lo siento. No puedo hacer más nada para que se le pase el cabreo…
—Nada, da igual, tú vete…
—Venga. Feliz año.
Seguí la fiesta como si nada, cuando de repente me detuvo de mi trance otra mano, esta vez femenina.
—Que siento lo de antes, que yo nunca insulto a la gente, pero es que me dolió que me dijeras susia…
—… No te preocupes. Comprendo que ha sido culpa mía porque sin conocerme no podías saber que yo esas cosas las digo siempre y que son de coña…
—Ya, pero es que *más razones irrelevantes*. Además es que está aquí mi novio y yo no me puedo poner a ligar con el primero que me habla en la barra.
—… Vale, pues en paz. Feliz año.
Así que puede decirse que me salí con la mía. Sin embargo, y si el lector no se ha percatado, me gustaría resaltar el hecho de que en los dos actos haya salido el tema de ligar, cosa de la que yo no tenía intención alguna de hacer para con ella. Que es algo que me repugna, esa falsa idea que tienen casi todas las mujeres de que en cuanto un hombre te dice/hace algo fuera de lo “normal”, es que quiere cepillársete “aquí y ahora”.
Última columna del 2007 31 de Diciembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 3 comentariosAquí estamos con otro año que se nos va. Podría hacer un resumen del año, pero la verdad es que los intentos de hacer algo por la vida este año han sido infructuosos como cabía esperar. Eso sí: en mi afán de superación he batido un récord este año, pero como éste es un blog respetable no diré cuál.
Esta noche voy a una fiesta (que no cotillón) de la que mañana o pasado tendrán puntualmente la crónica si el alcohol me permite hacer algo reseñable y a la vez me deja la memoria razonablemente fresca.
Pasen una feliz Nochevieja.
La moto, la chica y el gato 28 de Noviembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 5 comentariosEste lunes, dentro de la cierta monotonía y apatía que rige mi actual vida, me ocurrieron algunas cosas que pueden ser interesantes.
Por la tarde, después de comer, fuimos un amigo y yo a comprar las entradas para el concierto de Marea que hay en Sevilla este viernes. Aunque el último disco es aún más deleznable que el anterior, lo cual ya es lo nefasto entre lo deleznable, algún funesto motivo nos ha inducido a querer ir, quizás el precio más o menos razonable.
Mi compañero acaba de sacarse la licencia de ciclomotor, así que me recogió y fuimos a comprar las entradas en la moto. Así que sí, era la primera vez que me montaba en una moto.
Tras esto, nos fuimos a la universidad a hacer amago de estudiar en la biblioteca, ya que después tenía ensayo del coro y al chaval le hacía más o menos ilu verlo. Tuvo mala suerte, ya que no estaba el director (musical), sino sólo el director de escena, que lleva dos semanas tratando de montar la “escenografía” de Dido y Eneas a marchas forzadas, y que, dicho sea de paso, es una maricona loquísima como pocas antes había visto. Mala suerte porque, de una hora y media, cantamos 10 minutos, y siempre lo mismo; el resto del rato estuvo el susodicho personaje haciendo indicaciones, entre ellas la de ponernos en parejas hombre-mujer durante un número.

A mí me tocó una chavala a la que más o menos conozco, pero con la que, aun así, tampoco es que tenga gran confianza. Mi amigo, que observaba la escena desde lo alto, como público, me hizo una señal de que me había tocado una razonablemente buena jaca. Empezó la “escena” y entramos al lío, momento que aprovechó la susodicha para agarrarse a mis hercúleos brazos y frotar mi apolíneo cuerpo con el suyo, mientras cantaba mirándome con ojos picarones. Mi amigo esta vez me hizo una señal de “cae” mientras se reía, momento en el que me di cuenta de lo inepto que fui, hecho que me recalcó mientras volvíamos a casa.
Al rato de volver a casa, llegó mi hermana con una sorpresa: un gatito (o gatita) que no tendrá ni un mes y que estaba en los huesos. Se lo encontró en la calle y ante la situación y la inminente muerte del félido de haber seguido así, se lo trajo a casa, donde estamos cuidándolo hasta que le encontremos un dueño (interesados sevillanos, no duden en contactar). Nosotros nos lo quedaríamos, pero ya tenemos uno y no es plan, además que el chico tiene aterrorizado al grande por algún extraño motivo. Aquí tienen a la criatura:

Y aquí al aterrorizado gayto, bien hermoso:

¿Tú eres de aquí? 14 de Noviembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 5 comentariosParece como si esta semana me hubiera comprado un frasquito de feromonas, pues entre ayer y hoy he hecho dos amiguitas en la universidad.
La primera es una chica de la “orquesta” del coro de la Universidad de Sevilla, del que soy becario (500 euros y caterings pantagruélicos) y a la que me uní ayer mismo. La “orquesta” se fundó el lunes pasado, y allí estaba con su flauta ella, una titánica valquiria salida directamente de Valhalla, una auténtica tiarrona de metro ochentaypico que, para colmo de mis males, iba con esa combinación de faldita, medias y botas altas que me desvía los fluidos. Como digo, al sumarme ayer a la “orquesta”, me tocó en gracia sentarme a su lado, por lo que intercambiamos un par de palabras, lo suficiente como para que se quedase con mi cara. Hoy, al terminar una clase, entró ella en la misma aula para dar su siguiente clase, y como yo salía, nos cruzamos y me paré brevemente a comentarle que a partir de esa hora se cortaban las clases, información que me agradeció mucho. En contra de lo que pensaba, no era alemana, noruega ni nada de eso, sino polaca. En medio de la pequeña conversación me preguntó que de dónde era, que si era de aquí, y que no lo parecía, que hablaba muy bien en comparación con el resto de sevillanos.
Mi otra nueva amiguita es una chavala con la que coincido en alguna clase y de la que, a pesar de haber intercambiado algunas frases, hasta hoy no supe el nombre, así como ella tampoco el mío. Justo después de la conversación con la valquiria polaca, y sin saber muy bien cómo, acabé hablando con la susodicha, muchacha afable y de misteriosos ojos, también exiliada de Traducción e Interpretación. Y, curiosamente, también me preguntó que si era de aquí a razón de que decía gente.
Y también digo chorizo.
No es la primera vez que alguien me pregunta tales cosas, pero me ha resultado curioso que me lo hayan preguntado dos veces en un mismo día.
Breves y sumarios pensamientos sobre el asalto al humano hembra 6 de Noviembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones , 6 comentariosNo tengo intención de, después de casi un mes sin dar golpe, dar con la solución final para esta funesta tarea a la que nos vemos conminados los machos, pero, altamente inspirado por un hilo de EOL (cogiendo ideas de dos usuarios, a saber, Aevum y AKA45, con los que no podría estar más de acuerdo), escribiré una columna que dejará en pañales la propia Ars amatoria del mismísimo Ovidio.
Sabe esto cuando vas a por una pava, y es que no estás compitiendo contra el de al lado, sino también contra:
- Todos los tíos con los que ha salido antes, cada cual más capullo que el anterior. La han puesto en un pedestal y ahora tienes que derribarlos, a ella del pedestal, y al pedestal para que no vuelva a subirse. Que te dé igual lo que le ha dicho el último que se la ha tirado: tú eres tú con tus cojones toreros, y eso es lo que ha de ver, ni más ni menos.
- Sus amigas. Aunque a priori pueda parecer que no, las tías son súper inseguras y, cuando se ven liberadas de la compañía o vigilancia de hombres, sueltan todo tipo de lindezas por la boca, auténticas crueldades dignas de los dioses del Olimpo, ya sea en forma de ataque o en puro critiqueo. Hay que dejar claro que te importa tres nabos lo que piensen sus amigas, y a ella también debería, que no necesita la aprobación de su senado de amigas para saber qué hacer con quién.
- Ella misma. La falta de autoestima señalada en el punto anterior hace que muchas mujeres necesiten validarse como tales a través de su ropa, caprichitos y, sobre todo, un novio réplica de Ken. Si tu imagen no es suficiente como para recibir esa validación por su propia parte, la de sus amigas y la de sus compañeras, entonces no vales nada y te mandarán a tomar por el culo. No se puede tener una relación sana con una mujer que no se respeta ni confía en sí misma, y si no hay respeto propio, no puede haber respeto a los demás.
Cuando un tío “es un cabrón” con una tía, párate a pensar: ¿es realmente un cabrón (¿le pega, insulta, maltrata y/o pasa de ella?) o es que ha conseguido romper ese cliché que nos enseña nuestra sociedad desde que nos salen los dientes? Las mujeres no son objetos frágiles a las que hay que poner en un pedestal y dar todo lo que pidan, pues así sólo entrarás en una inacabable espiral de caspa y sufrimiento; trátala con respeto, pues el respeto es algo que se compra con respeto, pero no te dejes pisotear. Si después de todo esto, y a menos que seas un orco del bosque, la tía se muestra contraria a tus planes, es más posible que sea culpa suya que tuya. No trata esto de dominación, sino de respetarse a sí mismo y a los demás, y sin respeto propio despídete del respeto a los demás.
His rebus cognitis, aquí va la parte interesante: tontea con todas y, si puede ser, de dos en dos, que con lo envidiosas que son si se creen que te gusta otra de repente se vuelven a por ti (y si puedes empezar a salir con una aunque no te guste demasiado no te lo pienses: verás cómo de repente te empiezan poco menos que a asaltar las muy estúpidas…).

Dido cae rendida a los pies de Eneas
Puedo ser más respetuoso (no quiero), pero no más claro: las mujeres son lo que son, y hay que aprender qué es lo que pasa por su cabeza, y por qué el cabrón se camela a la imbécil; éstos son los secretos (que no digo que sean a seguir):
- Drama: las mujeres son peliculeras por naturaleza (ahí las tienes chupándose grandes hermanos, telenovelas, soñando con familias happy, etc.); un tío que les da plantón y les pone los cuernos les da drama.
- Sometimiento: ese tío hace tiempo que se dio cuenta de que le gusta a las mujeres, así que su actitud con ellas es totalmente indiferente, a no ser que haya posibilidad de cópula (y sólo en tal caso). La hembra está programada por la naturaleza para someterse al macho (da igual las gilipolleces de igualdad y demás que se digan; eso es así). Un calzonazos no les pone (aunque saldrán con él si tiene perras o es guapo guapísimo) porque su instinto les dice que no es “buen macho”. ¿No has visto que esos tíos que tanto les gusta a las mujeres se están riendo de ellas todo el día a la cara (volvemos a lo de que no sean guapos o ricos; ésas son cualidades que ligan por sí solas)?
Éstas son las claves para entender qué huevos pasa en esas estúpidas cabezas que se enamoran de tíos que las tratan mal…
El sino del macho
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 2 comentariosLa naturaleza nos ha dotado de una polla con el único fin de arruinarnos la vida.
—GonzoTBA (ElSentidoDeLaVida.net)

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