Reflexiones caesarianae 16 de Febrero del 2008
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , escribe tu comentarioLos hombres, en general, creen de buen grado aquello que desean.
Referida a la facilidad de engañar a las personas con el cebo adecuado.
Por norma, los hombres se preocupan más de lo que no pueden ver que de lo que pueden.
Referida a la manía del hombre de preocuparse más por lo que no existe, o no hay constancia factible de que exista, que de lo que tienen delante de sus propios ojos: concretamente, la religión.
—Cayo Julio César en su De Bello Gallico
Carteles en la catedral 29 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones , 7 comentarios
Hace unos meses creo que fueron unos mineros, y ahora son maestros al parecer. La cuestión es que la gente coge y ensucia la Catedral de Sevilla, un edificio que es Patrimonio de la Humanidad, con sus inmundas pancartas, cosa que me parece la sublimación de la aberración. Y no solo hacen tal bellaquería, sino que encima éstos son los carteles:




Por lo que, frivolizando un poco, me alegro de que estos maestros estén en el paro, porque éstos que usan la @ para marcar masculino y femenino son los que después les meten en la cabeza a los niños que los nombres de días de la semana y meses del año van con mayúscula, que esto y ti llevan tilde y demás herejías como que las mayúsculas no llevan tilde, como parece desprenderse de la foto del recuento de DÍAS (ahora también me doy cuenta de que ni Andalucía lleva tilde). Primero aprendan cositas básicas y después podrán enseñarlas ustedes.
La fiesta de Nochevieja 3 de Enero del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones , 6 comentariosSé que dije que la crónica iba a estar para ayer como muy tarde, pero por una causa de fuerza cuasi mayor tuve que demorarla hasta hoy. Para ir abriendo boca, contaré fugazmente qué es lo que pasó ayer.
Hacia las nueve de la noche, horas por las que ya me disponía a escribir, me dijo un coleguilla que si me apetecía salir un rato a tomar unas cervezas, que le acababa de dejar la novia hacía un momento, lo cual, unido a su reciente parálisis facial, tenía al pobre chaval algo embajonado.
Seguro que todo el mundo tiene el típico amigo que, en persona o mediante el nick del messenger, te ha contado que un día salió “un rato”, sin dinero, y que se despertó al día siguiente en una ciudad distinta, con 7 euros y tres condones en el bolsillo. Algo así me pasó anoche, solo que hoy me desperté en mi cama, sin condones y con menos dinero de con el que había salido.
Nos fuimos a tomar algo mientras me contaba cómo fue la historia (nota: la ahora ex novia ha estado de Erasmus en Italia y supongo que en unos días volverá para allá):
—Hoy habíamos salido y la llevaba notando rara desde que volvió en Navidad, pero hoy más aún, así que cuando llegué a mi casa la llamé y le dije que estaba rara, que si me quería. Yo esperaba que me dijera que claro que sí, pero que últimamente estaba rara… ¡pero simplemente me dijo que “era mejor que lo dejáramos, que no pegaba estar ya”!
—Vamos a ver… en primer lugar, tu primera cagada fue llamarla al llegar a casa. La segunda fue preguntarle que si te quería. Y, por último, yo hubiera preferido que me dejara por haberme puesto los cuernos con media Italia, pero que no me diera esa mierda de razón, y encima por teléfono. Lamentable…
Entramos a otro bar y allí nos encontramos a dos compañeras de Bachillerato, con las que estuvimos hablando un rato y con las que después nos fuimos a una discoteca, donde pinchaba el tío de una de ellas. Total, que me liaron, me liaron, y “unas cervezas y nos recogemos pronto” se convirtió en “unas cervezas, unos chupitos y nos vamos de la discoteca a las 6 de la mañana”. Y con la polla como un perno, que es lo peor, que las hijaputas se dejaban querer.
En cuanto a la fiesta de Nochevieja, he de reconocer que ha sido la única vez que me lo he pasado bien en tal noche yendo a un bar/discoteca. 40 euros y barra libre de buen alcohol comprobado con mis propios ojos y paladar. Jack Daniel’s y Four Roses caían por igual a un ritmo casi obsceno, mientras la musiquita popera-rockera sonaba a mi alrededor y todos nos frotábamos con todos, fueran hembras o machos, con o sin cónyuges.
Podría decirse que la historia-anécdota de la noche ocurrió durante una de mis acometidas a la barra. Fui con un amigo y me puse en primera línea para que nos pusieran más whisky. A mi lado había una muchacha, no fea, pero que, desde luego, tampoco me ponía berracoso. Como llevábamos los dos, la muchacha y yo, allí un rato sin conseguir que nos atendieran, me puse a hablar con ella sin mayores pretensiones, hasta que le dije que colaboráramos y que al primero que atendieran que le pidiera también al otro. Le pareció bien el trato y, finalmente, la atendieron a ella en primer lugar.
Le dije que me pidiera los dos Jack Daniel’s cola, a lo que la tía se rió de mí y se fue con sus cubatas.
Po que sepas que eres una susia.
Me miró mal y se fue. No sé si fue durante la siguiente incursión o cuando ya conseguimos el preciado alcohol, que nos dirigíamos mi compañero y yo felizmente hacia donde estaban nuestros amigos, cuando me detuvo una mano.
—*burp* gente que no conoces.
—¿Qué?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—¿Te conozco?Y me señaló a la muchacha, que me miraba furibunda.
—¿Cuál es el problema?
—Que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Lo de susia se lo dije de coña, si es lo que dices…
—Bueno, pero que no puedes ir por ahí insultando a la gente que no conoces.
—Bueno, tío, pues lo siento, era de coña, pero si quieres me disculpo.Y la tía, haciendo gala de su irracionalidad, empezó su discurso:
—Pues a mí no me gusta que gente que no conozco me insulte, porque tú eres un calvo cabrón *ristra de insultos de niño de 6 años*.
—(Al menos podrías haberte currado un poco más los insultos) Bueno, vale, lo siento, era de coña, y si ahora ya te sientes mejor ya estamos en paz.
—Pues no, porque *razones inconexas*. Además yo no he venido aquí a ligar, que yo tengo a mi novio aquí.Viendo que no podía hablar con ella, me dirigí de nuevo al que resultaba ser el novio, que parecía mucho más razonable.
—Bueno, tío, yo ya te he dicho que lo siento. No puedo hacer más nada para que se le pase el cabreo…
—Nada, da igual, tú vete…
—Venga. Feliz año.
Seguí la fiesta como si nada, cuando de repente me detuvo de mi trance otra mano, esta vez femenina.
—Que siento lo de antes, que yo nunca insulto a la gente, pero es que me dolió que me dijeras susia…
—… No te preocupes. Comprendo que ha sido culpa mía porque sin conocerme no podías saber que yo esas cosas las digo siempre y que son de coña…
—Ya, pero es que *más razones irrelevantes*. Además es que está aquí mi novio y yo no me puedo poner a ligar con el primero que me habla en la barra.
—… Vale, pues en paz. Feliz año.
Así que puede decirse que me salí con la mía. Sin embargo, y si el lector no se ha percatado, me gustaría resaltar el hecho de que en los dos actos haya salido el tema de ligar, cosa de la que yo no tenía intención alguna de hacer para con ella. Que es algo que me repugna, esa falsa idea que tienen casi todas las mujeres de que en cuanto un hombre te dice/hace algo fuera de lo “normal”, es que quiere cepillársete “aquí y ahora”.
Última columna del 2007 31 de Diciembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 3 comentariosAquí estamos con otro año que se nos va. Podría hacer un resumen del año, pero la verdad es que los intentos de hacer algo por la vida este año han sido infructuosos como cabía esperar. Eso sí: en mi afán de superación he batido un récord este año, pero como éste es un blog respetable no diré cuál.
Esta noche voy a una fiesta (que no cotillón) de la que mañana o pasado tendrán puntualmente la crónica si el alcohol me permite hacer algo reseñable y a la vez me deja la memoria razonablemente fresca.
Pasen una feliz Nochevieja.
La moto, la chica y el gato 28 de Noviembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 5 comentariosEste lunes, dentro de la cierta monotonía y apatía que rige mi actual vida, me ocurrieron algunas cosas que pueden ser interesantes.
Por la tarde, después de comer, fuimos un amigo y yo a comprar las entradas para el concierto de Marea que hay en Sevilla este viernes. Aunque el último disco es aún más deleznable que el anterior, lo cual ya es lo nefasto entre lo deleznable, algún funesto motivo nos ha inducido a querer ir, quizás el precio más o menos razonable.
Mi compañero acaba de sacarse la licencia de ciclomotor, así que me recogió y fuimos a comprar las entradas en la moto. Así que sí, era la primera vez que me montaba en una moto.
Tras esto, nos fuimos a la universidad a hacer amago de estudiar en la biblioteca, ya que después tenía ensayo del coro y al chaval le hacía más o menos ilu verlo. Tuvo mala suerte, ya que no estaba el director (musical), sino sólo el director de escena, que lleva dos semanas tratando de montar la “escenografía” de Dido y Eneas a marchas forzadas, y que, dicho sea de paso, es una maricona loquísima como pocas antes había visto. Mala suerte porque, de una hora y media, cantamos 10 minutos, y siempre lo mismo; el resto del rato estuvo el susodicho personaje haciendo indicaciones, entre ellas la de ponernos en parejas hombre-mujer durante un número.

A mí me tocó una chavala a la que más o menos conozco, pero con la que, aun así, tampoco es que tenga gran confianza. Mi amigo, que observaba la escena desde lo alto, como público, me hizo una señal de que me había tocado una razonablemente buena jaca. Empezó la “escena” y entramos al lío, momento que aprovechó la susodicha para agarrarse a mis hercúleos brazos y frotar mi apolíneo cuerpo con el suyo, mientras cantaba mirándome con ojos picarones. Mi amigo esta vez me hizo una señal de “cae” mientras se reía, momento en el que me di cuenta de lo inepto que fui, hecho que me recalcó mientras volvíamos a casa.
Al rato de volver a casa, llegó mi hermana con una sorpresa: un gatito (o gatita) que no tendrá ni un mes y que estaba en los huesos. Se lo encontró en la calle y ante la situación y la inminente muerte del félido de haber seguido así, se lo trajo a casa, donde estamos cuidándolo hasta que le encontremos un dueño (interesados sevillanos, no duden en contactar). Nosotros nos lo quedaríamos, pero ya tenemos uno y no es plan, además que el chico tiene aterrorizado al grande por algún extraño motivo. Aquí tienen a la criatura:

Y aquí al aterrorizado gayto, bien hermoso:

¿Tú eres de aquí? 14 de Noviembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Reflexiones , 5 comentariosParece como si esta semana me hubiera comprado un frasquito de feromonas, pues entre ayer y hoy he hecho dos amiguitas en la universidad.
La primera es una chica de la “orquesta” del coro de la Universidad de Sevilla, del que soy becario (500 euros y caterings pantagruélicos) y a la que me uní ayer mismo. La “orquesta” se fundó el lunes pasado, y allí estaba con su flauta ella, una titánica valquiria salida directamente de Valhalla, una auténtica tiarrona de metro ochentaypico que, para colmo de mis males, iba con esa combinación de faldita, medias y botas altas que me desvía los fluidos. Como digo, al sumarme ayer a la “orquesta”, me tocó en gracia sentarme a su lado, por lo que intercambiamos un par de palabras, lo suficiente como para que se quedase con mi cara. Hoy, al terminar una clase, entró ella en la misma aula para dar su siguiente clase, y como yo salía, nos cruzamos y me paré brevemente a comentarle que a partir de esa hora se cortaban las clases, información que me agradeció mucho. En contra de lo que pensaba, no era alemana, noruega ni nada de eso, sino polaca. En medio de la pequeña conversación me preguntó que de dónde era, que si era de aquí, y que no lo parecía, que hablaba muy bien en comparación con el resto de sevillanos.
Mi otra nueva amiguita es una chavala con la que coincido en alguna clase y de la que, a pesar de haber intercambiado algunas frases, hasta hoy no supe el nombre, así como ella tampoco el mío. Justo después de la conversación con la valquiria polaca, y sin saber muy bien cómo, acabé hablando con la susodicha, muchacha afable y de misteriosos ojos, también exiliada de Traducción e Interpretación. Y, curiosamente, también me preguntó que si era de aquí a razón de que decía gente.
Y también digo chorizo.
No es la primera vez que alguien me pregunta tales cosas, pero me ha resultado curioso que me lo hayan preguntado dos veces en un mismo día.


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