jump to navigation

Focal price, deal extreme 8 de enero del 2009

Escrito por SodLogan en: Frikadas,Internet,Ver para creer , comentarios cerrados

Como regalo de reyes, os recomiendo en un momento dos páginas interesantísimas para comprar todo tipo de mierdas, ya sean inútiles, de electrónica, etc. Sus principales características son que los precios son irrisorios, en dólares, y que los gastos de envío son gratuitos a todo el mundo. He probado ambas y doy fe de que funcionan. Eso sí: son productos chinos/asiáticos (aunque en FocalPrice sí venden más material de marcas, y supuestamente verdadero), así que avisados quedáis.

La primera, y más recomendable, es DealExtreme. Más antigua que la siguiente, con más fama y muchos más productos, tiene artículos tan interesantes como pilas recargables a precios bajísimos, 50 condones a 3 dólares, etc.

La otra es FocalPrice. De vez en cuando lanzan “promociones”, en las que los precios son de locura. Ahora mismo, una funda para iPod por un centavo, envío incluido.

Y sí: los enlaces llevan mi código, gracias a lo que me voy a hacer ajjquerosamente rico, saciando así mis ansias de lucro fulminante.

De lo patético, de lo enfermizo 28 de octubre del 2008

Escrito por SodLogan en: Casposidad,Internet,Protestas,Ver para creer , comentarios cerrados

Tengo que reconocer que hay veces que me lo paso del carajo con el Tuenti. Tengo a un amigo (terminología tuentitera, aclaro) que no para de hacerse fotos con el torso desnudo y con poses sugerentes. Lo sugerente se convierte en asqueroso cuando, siendo un hombre, tienes más tetas que tu madre. A mí me hace mucha gracia este muchacho porque es que no se cansa de sacarse este tipo de fotos, siempre con la misma pose, que tiene unas pocas variantes, y siempre en los dos o tres mismos escenarios. Si algún día me invitara a su casa, seguro que no tenía ni que preguntarle por el baño.

Otra especie de la fauna tuentitera está formada por especímenes que abarcan una edad X (desde que aprenden a leer) hasta que se les desarrolla algo el sentido de la vergüenza, pongámosle 15 ó 16 años. A parte de actuar, muchas veces, como el “amigo” ya descrito, suelen comentar todas las fotos con sus novias con frases tan románticas y originales como “tkm”, “TE KIEROOOOOO”. Asimismo, suelen plagar el tablón de sus cónyuges con este mismo tipo de mensajes. Oh, l’amour… Igualmente, suele ser triste cuando estos comportamientos se dan con gente de —wait for it— 20 y unos 25 años.

Aquí les dejo un pequeño collage debidamente censurado (de nombres y fotos) que he hecho de esta pastelosísima pareja a la que le queda poco:

A dónde va el dinero de las becas de los estudiantes 27 de octubre del 2008

Escrito por SodLogan en: Casposidad,Estudios,Política,Protestas,Reflexiones,Ver para creer , comentarios cerrados

El otro día en la universidad, aprovechando que un profesor no vino, nos fuimos mis compañeros y yo a desayunar a la cafetería. Entre los temas de conversación que se mantuvieron en la mesa, salió el del carné, pues en mi clase (siete) el que no está ya en posesión de él, está en ello, entiéndase con las prácticas. Todos menos una muchacha, que aún no ha hecho el más mínimo amago por conseguir el preciado documento.

Al ser preguntada (horrible construcción que veo con agrado que está desaconsejada —si bien no es errónea— por la RAE en su Diccionario panhispánico de dudas y que sólo he escrito para hacer la columna un poco más larga) por mí la susodicha a causa de su dejadez, ésta fue su respuesta:

Es que me lo iba a sacar con la beca, pero como no me la han dado…

Y gentes como éstas (no ésta concretamente) son las que después se quejan de las becas-préstamo de Bolonia (proceso en el que, dicho sea de paso, no tomo, de momento, ningún bando), porque ahora no van a poder pagarse el Ibiza amarillo, el carné y las vacaciones a Eivissa con su kariñoooo con las becas del estado.

¿Es un escándalo? 12 de octubre del 2008

Escrito por SodLogan en: Autobombo,Casposidad,Internet,Protestas,Reflexiones,Ver para creer , comentarios cerrados

El otro día implementé tres plugins que me parecieron curiosos. El primero coloca automáticamente un cartelito bajo una imagen, a partir de su atributo title (ejemplo). El segundo de ellos es el que hace posible la imagencita de los dados, a la derecha. El tercero, que parece que puede crear cierta polémica, es el de la cervecilla, justo arriba de los comentarios.

El plugin de la discordia

El ex bloguero Yohein no se explica “cómo no se te cae la cara de vergüenza”. Yo le he comentado que no es más que algo meramente anecdótico, y que, por supuesto, no tengo puesta esperanza alguna en que alguien vaya a invitarme a una cerveza. Simplemente me parece gracioso e incluso decorativo. Sin embargo, si alguien más se siente estafado y/o cree que estoy vulnerando sus derechos y/o su libertad de no ver una imagen de Gambrinus con un letrerito, me alegraría que se se fuera al carajo lo dijera en los comentarios y ya actuaré en consecuencia.

El terrible vicio de la impuntualidad 14 de julio del 2008

Escrito por SodLogan en: Casposidad,Golfas,Protestas,Reflexiones,Ver para creer , comentarios cerrados

No sé si alguna vez he hablado de la puntualidad. Yo, por lo general, soy puntual. Muy puntual, de hecho. La primera vez que quedo con alguien estoy clavado en el lugar y a la hora acordados. Para las sucesivas, ya aprendo y calculo —aun así con un amplio margen por defecto— el retraso.

Aunque ya he medio dejado ese género, tengo que decir que son siempre las mujeres, con mucho, las que abusan de la puntualidad y la buena fe de los demás. Durante este año, he quedado varias veces con la gente de mi clase para ir a comer, cenar y otro orden de actos sociales. Todas (o, al menos, la mayoría de) las veces, era una pava la que llegaba cosa de media hora tarde, con picos de más de una hora. Algo totalmente de locos.

Acabando los exámenes, decidimos quedar para cenar e irnos “de fiesta”. Tras acordar sitio y hora, hice la siguiente advertencia:

Ahora que estamos todos, os aviso: yo a los quince minutos me voy con quien haya llegado y esté dispuesto a venirse donde sea, y, si no, me voy a mi casa, pero no pienso estar esperando una hora como un gilipollas a que os planchéis el pelo.

Mano de santo. Llegaron todas con una razonable puntualidad.

La pasada semana era el cumpleaños de una chavala de mi clase. Ante tal acontecimiento, quedamos unos pocos para ir a comer. Decidimos ir a un sitio más bien cutre, nada ostentoso, apto para bolsillos impecunes. Faltaba una, que, casualmente, el 90% de las veces acaba dejándonos tirados. Al pasar media hora, y pues habíamos quedado en el propio bar, insistí vivamente en que pidiéramos nosotros, ya que había desayunado a una hora temprana y, además, no me parecía cuerdo esperar a una persona que, sin avisar de su tardanza, se retrasaba, por el momento, más de media hora.

Ante mi insistencia, empezaron a darle toques. Finalmente, la muy se dignó a llamar: que estaba con su novio haciendo ciertos quehaceres y que acababan de terminar, que entre que se duchaba, venía y tal se iba a hacer muy tarde; que no venía, vamos, un nuevo plantón para la lista. Yo, con mordaz y agresivo gesto vencedor, dándoles a entender de esta molesta forma que, finalmente, yo tenía razón, me abalancé a la carta y pedí mi comida.

Moraleja de la primera historia: el que llega tarde es porque no se propone llegar puntualmente.

Moraleja de la segunda historia: el que espera al que se retrasa y no avisa es gilipollas.

I noche legendaria 15 de junio del 2008

Escrito por SodLogan en: Ver para creer , comentarios cerrados

Ya está pasando la época de exámenes. Al menos a mí sólo me queda uno para el que ni tengo que estudiar, así que ya me considero de vacaciones. Sin embargo, para esto ha habido una angustiosa serie de días de exámenes y, por tanto, de copiar estudiar. Antes de que empezara esta horrible época, tuvimos a bien mis amigos y yo pasar una noche inolvidable: la I noche legendaria.

Acordamos el vestuario: camisa y gafas de aviador de las que dieron con el Diario de Sevilla unas semanas antes. Así atuendados, nos dirigimos a la famosa Rebotica. Una vez allí, empezamos a beber absenta y otra serie de chupitos de asquerosas mezclas y aún peor sabor. Cuando estas sustancias empezaron a hacer mella en nuestra razón, nos pusimos las gafas y comenzamos a conocer gente.

No se sabe por qué, pero todas las tías que se encontraban en el diminuto bar se acercaban a hablar con nosotros para hacerse fotos, algunas —mucho— más obscenas que otras. En esto que llegaron una serie de americanas, casi todas gordas y poco apetecibles. La única que estaba potable tuvo el siguiente diálogo con uno de mis amigos:

—Eres muy guapo… :D

—¿Tienes novio o qué?

—… :? sí… ése… :?

—A chuparla.

Yo le presté mis gafas a una de las rumiantes. Cuando me di cuenta de que habían desaparecido, empecé a interrogar a cada una de las gordas hasta que tuvimos que recurrir a la intimidación (toda ella en inglés) para recuperarlas:

You have to give back my sunglasses or we shall have a very big problem in here!!

Después de esto, decidimos irnos de allí. La más gorda de todas, por lo visto, le pidió el móvil al susodicho, a lo que éste, en un rápido acto de inteligencia, le dijo: “sí, ahora te lo da él”, pasándole el muerto a otro amigo. Se lo dio y nos fuimos a perrear un poco.

Por el camino hasta el infecto antro, mi amigo, en un momento de inspiración sin precedentes, le escribió el siguiente SMS a la gorda:

If you want a bukkake, tell us in 10 minutes.

Al poco tiempo obtuvimos respuesta, aunque ya no recuerdo exactamente cuál. Proseguimos hasta el antro y, una vez que entramos allí, reconocimos a una pava a la que en otra ocasión mi amigo “el ligón” ya había tratado de depredar. Yo estaba también rondando por allí y, a los pocos minutos, mis dos amigos se salieron fuera a tomar el aire debido a la indisposición que les produjo el alcohol. Yo permanecí allí y empecé a darle conversación a la chavala. Entre mi cogorza y la suya propia, mantuvimos una conversación que, a día de hoy, yo diría que no tenía sentido, aunque tampoco soy capaz de ponerla en pie. Llegado el momento, la tía se me quedó mirando fijamente a los ojos (o yo a ella), a lo que siguió el que no empezara el “juego” de ver quién mantiene más tiempo la mirada.

Aunque borracho, no pude ver más el cielo abierto. A cada segundo que pasaba iba acercándome más a su cara, mientras seguía la competición de ver quién aguantaba más. Viendo que la susodicha no apartaba la suya, cada vez me envalentonaba más. Cuando fuera a pasar lo que tenía que pasar, me tocó el hombre algún capullo que parecía estar en el grupito. No sé qué coño me diría, ni lo que yo a él, pero desde luego me cortó el rollo por su tono más que obviamente hostil. A mí en aquel momento ni se me ocurrió que podría ser el novio o algún buitre que estaba antes que yo y al que hábilmente le había quitado la presa. En cualquier caso, ya no proseguí con la impecable seducción y seguí hablando con la muchacha de forma menos ofensiva.

Al rato me llamaron al móvil mis amigos. No sé por qué ni cómo lo hizo, pero contestó al móvil esta mujer, haciéndose pasar por mí. Cuando terminó, me dijo que mis amigos querían que saliera, que uno estaba “to chungo”. Yo, con gran pesar, me despedí y me salí. Al momento salió también ella, ya que tenía las gafas del chungo. Fue honrada y quería devolverlas. A la luz de las farolas, mi otro amigo, viendo que la chavala tenía bastante provecho, y sin mediar más palabra, le hizo la siguiente pregunta:

Illa, ¿tú tienes messenger?

Obviamente le dijo que no. Nos despedimos y nos fuimos. Así acabó aquella noche. Pronto el desenlace de la historia del bukkake y la II noche legendaria, ocurrida este mismo viernes.