La cerveza 16 de Abril del 2008
Escrito por SodLogan en: Frikadas, Reflexiones, Ver para creer , 7 comentariosEn el tuenti me encontré el otro día esta viñeta (en inglés) que me he permitido traducir. Es igualmente simplona, pero a mí me arrancó una sonrisa.

Y de paso, un chiste que también me ha gustado y que he encontrado mientras buscaba una imagen un poco más “masterizada” sobre la que trabajar. Traducción un pelín libre:
El momento en el que deberías dejar de beber
Un hombre que había estado en un bar bebiendo durante horas le comentó al camarero que su novia estaba esperándole en el coche. El camarero, preocupado porque hacía mucho frío en la calle, fue al coche a ver cómo se encontraba la novia.
Cuando miró dentro, vio a Pepe, el amigo del borracho, tirándose a su novia en el asiento de atrás. El camarero agitó la cabeza y volvió al bar. Allí, le dijo al borracho que sería buena idea que fuera a ver cómo se encontraba su novia.
El borracho se arrastró hasta el coche y vio a su novia y a Pepe retozando. Volvió al bar mientras se reía.
—¿Qué te hace tanta gracia? —preguntó el camarero.
—Ese capullo de Pepe… —dijo el borracho riéndose entre dientes— ¡Está tan borracho que se cree que es yo!
El día en que fui el hombre más patético de Sevilla 16 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 9 comentariosEl miércoles pasado me metieron una cantidad métrica indeterminada de plástico y diversas fibras por vía rectal. O, en palabras más claras, me metieron una sonda por el culo, como ya hicieron dos veces más en el pasado. Y esto tras haber estado bebiendo 16 raciones de un mejunje repulsivo que sabía a vómito durante todo el día, solución evacuante que me hacía cagar como un mirlo hasta el extremo de mear por el culo; todo esto, además, desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde y sin probar bocado desde la noche anterior.
Si una parte positiva tuvo esto, fue que la enfermera y la anestesista estaban de bastante buen ver. Y que una de ellas me dijo que me bajara los calzoncillos. Además, me he dado cuenta de que la anestesia, durante los 10 segundos en que empieza a hacerte efecto y aún no has sucumbido al sueño, es un vacilón enorme, como haberte bebido 10 cubatas. Si no fuera por que 10 segundos no dan para mucho, seguramente habría dicho alguna burrada, como estuve apunto de hacer al despertarme, momento en el que traté de gastar mis últimos cartuchos para con la enfermera, plan que se vio frustrado porque se aprestó a ir a la sala de espera y llamar a “familiares de SodLogan”.
Tras un día de perros como éste y con el estómago e intestinos literalmente vacíos, uno lo único de lo que tiene ganas es de comerse un hamburguesón grasiento con patatas grasientas y coca cola aguada, por lo que me despedí de mis padres y me dirigí al Burger King, donde empleé un cupón de una de las cuantas guías QDQ que sustraje de los portales durante mi trabajo en Telepizza.
Alguno podrá pensar que, efectivamente, como dice el título, éste fue el momento en el que toqué fondo. Pero no. Quizás si me hubieran tenido que afeitar el culo, aunque afortunadamente no hubo de hacerse semejante cosa.
Llevo bastante tiempo, semanas e incluso meses, pensando sobre la posibilidad de publicar el siguiente mail. Durante este tiempo, he estado totalmente convencido de no publicarlo jamás, más tarde empecé a planteármelo con los recortes necesarios, he estado apunto de hacerlo con estos recortes, y finalmente, hoy, lo publico de forma íntegra, sólo recortando el nombre pertinente.
Aunque en el blog casi no he hablado de ella, dando quizás a entender que fue un personaje pasajero y de poca importancia en mi vida, lo cierto es que, como se verá en breves líneas, fue el centro de mi vida durante bastantes meses, hecho patético teniendo en cuenta, entre otras muchas cosas, el mail.
Con esto me voy a ganar el ridículo más grande de cuanto he escrito en este blog, pero si Francis Bacon dio su vida tratando de demostrar sus ideas, yo no seré menos y expondré tan penosa misiva para avisar a todo el mundo de qué no se debe hacer nunca.
Riesgo de vergüenza ajena:
Hola xxx:
Ayer cuando me despedí de ti pensaba cortar definitivamente el contacto contigo para tratar de olvidarte, pero cada vez que por lo que sea me acuerdo de ti se me encoge el corazón sólo de pensar que ya no vamos a hablar más, aunque sea de cualquier tontería, ni te voy a volver a ver, aunque sea en una foto con los pelos mojados por la lluvia. Al volver de clase pasé frente al FNAC y al ayuntamiento y me volví a acordar de ti. Cuando pisé las vías del metrocentro, también. Mañana, cuando me baje el capítulo nuevo de Prison Break, seguramente lo mismo.
Mientras veía ayer por última vez las fotos que me habías ido pasando, me eché a llorar, igual que cuando pensé que casi no te importó nada de lo que te dije, e igual que ahora mientras te escribo. Supongo que sí tengo cierta facilidad para montarme algunas películas, y lamento hacerte partícipe de semejante dramón, pero creo que al menos me sentiré mejor o, al menos, un poco más desahogado. Si alguna vez me da por releer esto, seguramente pensaré que es de los mails más ridículos, moñas y pastelosos que se hayan escrito, pero te lo escribo aunque sea de forma egoísta por soltarlo.
Sé y quiero dejarte bien claro que no tienes la culpa de lo que ha pasado. Supongo que yo también habría intentado evitar el mal trago de quedar a solas con alguien por quien no siento nada en una situación como la que te propuse. Pero tenía que intentarlo. De lo único de lo que me alegro es de haber sido capaz de decirte lo que sentía (aunque como te dije ayer me habría gustado al menos decírtelo en otra situación), aun cuando era evidente que para nada tú me ibas a decir lo mismo.
Quizás porque nunca antes había hablado con tantas ganas con alguien; quizás porque nunca había tenido tanto en común con una mujer; quizás porque nunca había conocido a ninguna como tú: con personalidad y un carácter fuerte, pero aun así simpática e inteligente; quizás porque nos conocimos en un momento malo para mí, pero poco a poco te fui cogiendo cariño hasta hacerte una amiga para mí, una amiga de toda la vida con la que me pasaba horas charlando, aunque fuera de cualquier memez.
Aun cuando sabía que tú me veías de forma distinta, trataba de hacerte cambiar de parecer con todo cuanto se me ocurría. Intenté que al menos me vieras como un amigo de verdad en quien poder confiar o a quien pedir ayuda o algún favor, o con quien poder dar una vuelta sin más compromiso que un par de besos al principio y otro al final. Pero ni eso pude conseguir. Ni siquiera conseguí llegar a invitarte al helado.
Comprendo que el sitio donde nos conocimos ya me restaba muchos puntos, que la vida está muy mala, que los tíos somos unos cabrones y que más vale prevenir que curar. Posiblemente, si yo fuera tú, también me habría puesto el tapón en el culo desde el principio y de ninguna forma me lo habría quitado. Creo que es señal de inteligencia.
Inteligencia porque no has perdido nada, mientras que yo he perdido el pilar donde, desde hace seis meses, iba apoyando muchas de mis ilusiones, cada vez, paradójicamente, más. Hoy me puse el messenger al venir de clase y lo sentía vacío: no había nadie con quien tuviera ganas de hablar. Hoy por la noche tampoco, y mañana tampoco lo habrá.
Mi intención con este mail no es en ningún momento darte pena o hacerte sentir culpable. La vida es difícil y cruel y esta vez me ha tocado a mí. Sólo quería decírtelo todo de una forma menos precipitada que ayer, todo de la forma más clara que he podido y, sobre todo, sincera.
Te agradezco mucho que lo hayas leído todo.
Un abrazo.
Quizás falta un poco de contexto para entenderlo todo perfectamente, pero creo que en conjunto se entiende más o menos. La historia con esta muchacha no terminó aquí, y me temo que incluso todavía no ha terminado. Si en un momento lo escribí y mandé porque creía que así me sentiría mejor, ahora lo hago público para redimirme con mi penitencia de escarnio de semejante falta de moral y amor propio.
Reducción al absurdo por las mujeres 3 de Marzo del 2008
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Golfas, Reflexiones, Ver para creer , 1 solo comentarioY ahora te preguntas: ¿y si yo, con ayuda divina, consiguiese plantear una solución genial y universal al problema que me plantea? Pues [ella, la novia que te acaba de dejar por X motivo que nadie mayor de 5 años se creería] añadiría otra incógnita inventada a la ecuación inicial que tiraría por el suelo todos tus argumentos.
¿Y si, aun así, en un acto de brillantez, encontrases otra solución para el nuevo problema? Pues pasaría que volvería a ponerle otra pega, volvería a regatearte tus argumentos como el mejor de los ronaldinhos indefinidamente hasta que el argumento que te saque sea tan llano y tan absurdo que ni siquiera tú te lo puedas creer, pensando: “esta tía es imbécil”; y es que tú no le has dejado más remedio que hacerla parecer imbécil, pero en su pequeña cabecita es mejor parecer imbécil y haberte hecho creer que todo tiene sentido —retorcidísimamente, pero lo tiene— que hacerte pensar que te ha mentido; incluso insitirá en ese argumento final para ver si te lo has tragado.
—Algún brillante usuario de minovia.es
La anécdota del pescado 13 de Septiembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Ver para creer , 4 comentariosHoy toca una pequeña anécdota por ir devolviéndole un poco la vidilla al blog. Debido a la incompetencia del electricista y a una pequeña negligencia por mi parte, el router neutro con el que compartía la conexión de Instanet (y dentro de unos días de nuevo la de Tele2) dejó de funcionar correctamente, aunque en ningún momento llegó a echar humo ni a estallar.
Con éstas me fui a la FNAC y me dirigí a la sección correspondiente en busca de un reemplazo. Tras una acotación bastante buena, vi dos modelos que estaban mezclados entre sí en las estanterías y con precios distintos, así que cogí ambos y me dirigí al dependiente que tenía más cerca. Pacientemente esperé a que terminara una llamada que estaba atendiendo. Una vez acabó, me acerqué un poco más a él y me dispuse a plantearle mi duda:
—Oye, perdona…
—Perdona no, que me acaban de llamar preguntándome por pescado…
— ……
…
…
…
—Que se creían que habían llamado a una pescadería, vamos…![]()
A priori puede parecer una anécdota vacía, pero si tenemos en cuenta que el pavo tenía una vena como una soga de lagar y mi atractivo para los gais…
Forma definitiva de ligar en un restaurante 11 de Septiembre del 2007
Escrito por SodLogan en: Frikadas, Ver para creer , 4 comentarios
Sin palabras. Chapeau.
Del egoísmo y la estupidez 13 de Agosto del 2007
Escrito por SodLogan en: Casposidad, Protestas, Reflexiones, Ver para creer , 7 comentariosSi alguien queda que siga con asiduidad (si se le puede llamar así) este blog, se habrá dado cuenta de la pasmosa falta de actualización de los últimos tiempos. En ningún momento he dicho nada de cerrar por vacaciones, pues tenía en mente actualizar como si no pasara nada. Sin embargo, la apatía y la tristeza, amén de una reducción de la velocidad de internet (al final sí que controlaban el límite de los 5Gb mensuales), se han apoderado de mí y no hubiera sido capaz de escribir nada si me hubiera dado por abrir el panel de control de wordpress.
No obstante, a las tres de la madrugada me dispongo a escribir algo. Como si hubiera vuelto a mi época de quinceño, me encuentro en una no despreciable crisis existencial; no como las de antaño —pues ya estoy curtido como el cuero a base de palos y tropiezos en diversas piedras, algunas de las cuales se han cruzado más de una vez en mi camino—, pero sí de una magnitud considerable.
Aún recuerdo aquel aciago verano, sin duda el peor de mi vida, en el que me entró la varicela y en el que pasé el verano solitario y con una depresión de la que hube de reponerme yo solo, con dos cojones. El anterior tampoco fue muy bien, principalmente por problemas de faldas de los que ya he hablado. Durante esos dos años terminé de aprender varias lecciones importantísimas, entre las que destaco aprender a diferenciar entre amigos, amigotes, colegas y convenidos, y, sobre todo, aprender que no hay verdaderos amigos. Por muy duro que fuera, aprendí que eso era así, aunque me jodiera. En muchas pelis de guerra dicen aquello de “sin prisioneros”, tras lo cual les meten un tiro en la sien a los pobres diablos que han caído en manos enemigas. Llegado un momento, la vida te dice “sin amigos”, y todos aquellos que hasta entonces creías amigos de verdad, de los que duran toda la vida, de los que dentro de cincuenta años estarán jugando contigo al mus en un bar tomando una caña, mueren, como si alguien los hubiera puesto en fila y hubiera disparado un Mauser. Si alguien sigue creyendo que esto es así, que haga memoria y me diga si conserva algún amigo de la guardería y/o del colegio.
Llega un momento en que necesitas a tus amigos. Los necesitas de verdad, pero no están ahí. Squall sabía muy bien que esto era así. Podría decirse que el momento en que te das cuenta de esto, haces un gran avance en tu vida, similar al momento en que el hombre descubrió el fuego. Una vez que has abierto los ojos, sabes que el chaval que te ha agregado al messenger lo hace por algo de su muy particular interés, y que el que ya tenías desde hace meses, cuando te abre una ventanita preguntándote por las vacaciones, es para poder pasar a las primeras de cambio a pedirte ayuda con algo. Y que conste que no soy avaro a la hora de ayudar a la gente, pero no puedo aguantar cuando alguien que no me habla desde hace un año lo haga ahora para, directamente, sin saludar siquiera, me diga si tengo el serial del Office o el Windows XP. Vergüenza me daría a mí hacer esto. Si sólo hay una persona que me pueda ayudar con un problema, pero llevo un año sin hablar con él, me jodo y me busco la vida por mi cuenta, pero no tengo la poca vergüenza de hacer tal cosa. No seré yo el que niegue que la vida y las relaciones interpersonales son un puro intercambio de intereses, pero, al igual que en el eMule, el que no da no recibe, señores.
Y todo esto que precede viene a cuento de algo que me pasó el otro día. Cómo no, vía messenger me empezó a hablar un amigo (el todo por la parte o la parte por el todo, ya me entienden) para ver qué se hacía aquella noche. Para los que no sean sevillanos, que serán la mayoría, si bien se podrá extrapolar a muchas otras provincias, he de decir que Sevilla en agosto es una puta mierda, una ciudad fantasma, pues todos los sevillanos huyen despavoridos a las playas, como si el cielo sevillano se fuera a caer. Por si esto fuera poco, la policía, ociosa durante el año, se afana en patrullar los sitios de salida de la juventud tales como la Alfalfa y la Alameda (ya me los habrán oído más de una vez), de modo que ir con una botella a la Alameda es como tratar de pasar por los detectores del aeropuerto con un chaleco de bombas. Y para terminar de rematar, está la beca esa que le han dado a todo el mundo para que “se vayan a aprender inglés a un país extranjero”, 1600 eurazos por cabeza, para ir a un país extranjero a fornicar el más espabilado y a emborracharse el menos, pero esto ya merece una columna aparte.
Me empezó a hablar, digo, y me preguntó si pensaba salir aquella noche que, si ya de por sí fuera a ser mierda, encima era un día entre semana. Yo me hice un poco el remolón, pues preveía que la noche sería atroz, pero tampoco opuse excesiva resistencia, si bien puse la condición de que saliera otro amigo, ya que me tenía que quedar a dormir en su casa. A esto me dijo que lo llamara yo para preguntarle si iba a salir, que “a él le importaba un huevo si salía o no”. En este preciso momento tenía que haberlo mandado a tomar por culo, pero simplemente me limité a llamar al otro, y no sólo por la conveniencia de quedarme a dormir en su casa, sino porque a mí sí me importaba que saliera.
Y este capullo fue el mismo con el que, unas semanas ha, tuve una conversación semejante a la siguiente:
—¿Tú vas a salir hoy?
—Bueno… ¿pero quiénes salimos?
—Pues de momento tú y yo.
—Bueno, pues tráete tías, ¿no?:D
—Si pudiera llevar tías no te llamaría, obviamente.
—…
Y éstos, señoras y señores, son los que se comen el mundo y a las tías, que no pocos cuernos tienen sus novias.
Como a la tercera va la vencida, será la próxima joya como éstas la que se lleve una despedida al más puro estilo Fernando Fernán-Gómez.
A toda esta tristeza y apatía, por supuesto, hay que sumarles problemas conyugales recientes, pero aún no he tropezado demasiadas veces en esa piedra.
Como dijo el amigo Groucho, que paren el mundo, que me bajo.

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